Por: Carlos Santamaría Ochoa07/02/2011 | Actualizada a las 15:09h
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En prácticamente todo el mundo existen instancias de
apoyo a quienes estudian y no tienen forma de solventar los gastos referentes a
colegiaturas, manutención, insumos –libros, cuadernos, etcétera- e inclusive
viáticos. Hay instituciones cuyo coste hace que poca, muy poca
gente pueda acudir con medios propios. Pero no todo es para lamentarse: algunas
empresas tienen programas muy interesantes para apoyar a quienes tienen
talento. En el caso de la iniciativa privada, son muy especiales para la
selección de los “cerebros” que habrán de apoyar, pero pocas veces les falla la
estrategia, aunque los egresados de estos estudios tienen prácticamente un
compromiso laboral por determinado número de años, para luego “liberarse” y
ocuparse donde más les convenga. Un claro ejemplo de ello es la Fundación Telmex o la
empresa Microsoft, con programas millonarios que permiten que muchos mexicanos
puedan llevar a cabo sus estudios en instituciones de excelencia privadas y
oficiales, que también las hay. Sucede que en ocasiones uno busca estudiar en tal o cual
parte y tiene que trasladarse y hacer pagos que no están al alcance de las
posibilidades de la familia. Los gobiernos también tienen sus programas de becas, y la
verdad, son muy apreciados por la comunidad, aunque existen algunos tabuladores
demasiado bajos en muchas instancias. No podemos pensar en una beca de 300 o 500 pesos para
alguien que estudia una licenciatura o maestría, porque no alcanza
prácticamente para nada. En Europa, por la crisis tan severa que viven muchos
países, estudiantes de excelencia sobreviven del importe de las becas, porque
no tienen forma de obtener empleo, dado el índice de desempleo existente y una
situación verdaderamente preocupante; España es el claro ejemplo de ello, donde
jóvenes de veintitantos años tienen que buscar participación en una
investigación para acceder al subsidio oficial de unos 600 euros mensuales. Los
jóvenes tienen niveles de doctorado y ocupan un porcentaje muy importante. El paro afecta a todo el mundo. Lo que, para nuestra óptica no está muy bien visualizado
es el hecho de que el escolar en todas partes tienen una fecha de inicio
y una de conclusión, y quien busca la beca lo hace porque no tiene dinero, de
forma tal que busca el apoyo oficial. Así, la casa Tamaulipas en el vecino estado de Nuevo León
es mudo testigo de los cientos de jóvenes que estudian por esos lares y
requieren del apoyo oficial. Con el cambio de estrategias, muchos han quedado
sin ese apoyo y sus familias con una severa, muy severa crisis económica,
porque no pueden parar el tiempo de desarrollo y preparación de sus hijos tan
solo porque un empleado oficial no ha concretado el proyecto de apoyos a este
tipo de personas que quieren ser mejores para bien de todos, incluyendo nuestro
estado. ¿Qué sucede entonces? Muchos tendrán que abandonar su
proyecto académico y buscar empleo en tanto les solucionan su situación. Otros,
sin embargo, acudirán a créditos y se endeudarán por varios años. Son los
precios de querer salir adelante, prepararse mejor y no tener con qué. Pero la economía de estas familias es la que está
padeciendo los embates de una crisis económica y la ausencia de programas que
apoyaban a los muchachos. Recordamos que quien aspiraba a un apoyo oficial, en
primera instancia, tenía que tener muy buenas calificaciones y buscar la
opción que le pudiera apoyar. Hoy, estas opciones están totalmente cerradas y
no vemos la fecha en que se puedan abrir a la gente que lo necesita. Y como sucede en todas las administraciones de todos los
estados y municipios, así como el país: siempre culpan a quien le deben el
trabajo. Lo anterior quiere decir que los encargados de poner a
funcionar la maquinaria oficial se defienden argumentando que no han recibido
el visto bueno de quien manda en la entidad, y nosotros pensamos entonces que
quien gobierna ha nombrado colaboradores para resolver las situaciones que se
presentan, porque, si se lo dejan todo a él, simplemente no alcanzaría el día
para la solución de todos los conflictos que surgen, para atender todas las
solicitudes o saber de las necesidades de unos 3.5 millones de tamaulipecos. Los programas de becas tienen vicios de origen que sería
muy interesante limpiar: hay gente que no necesita el apoyo oficial y lo
recibe; otros, sin embargo, tienen calificaciones entre medias y bajas y
también reciben sus estímulos, lo que deja fuera a muchos pero muchos
estudiantes que realmente necesitan y tienen calidad académica. Ese grupo de personas estudiosas que hoy por hoy se
quiebran los dedos a diario porque no saben cómo pagarán la asistencia del mes
o la colegiatura correspondientes, que son los que buscan desesperadamente la
audiencia, la entrevista para que el gobierno les pueda apoyar en la conclusión
de su proyecto académico que, finalmente, es su proyecto de vida. En este sentido, podría urgirse a los encargados de
agilizar estos programas para que presenten al titular del Ejecutivo el
programa de apoyo, y que lo lleven a cabo, porque las escuelas comenzaron a
cobrar cuotas desde el 1 de enero, y muchos padres no sabemos ya qué hacer, a
fuerza de ser sinceros. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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