Por: Lorena Illoldi07/02/2011 | Actualizada a las 09:10h
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El
pasado viernes 4 de febrero acudí al Museo Regional de Historia a escuchar la charla intitulada: “Escritura y sociedad”,
ofrecida por la reconocida escritora tamaulipeca Cristina Rivera Garza. De
entrada, el lugar pletórico, pues la escritora es de las actuales súper
estrellas de las letras nacionales, dada su extraordinaria calidad y
manufactura escritural y poética. Sin
embargo, la escritora se limitó a leer en voz alta las columnas que publica en
los diarios nacionales en lugar de “charlar”, cosa que sucedió hasta el final,
durante la ronda de preguntas y respuestas, esa parte de las conferencias que
siempre da margen a que uno que otro se quiera lucir… Aquello
estaba a reventar, como decía, por la alta afluencia de público interesado así
como por una asistencia récord de los empleados del instituto de cultura,
quienes de modo inédito, se apersonaron en masa en el evento e hicieron
“montón”… dejándonos a uno que otro sin silla. Total,
que al final de ese tipo de sucesos socio-culturales, nunca falta el buen
“hambri-gú”, que es lo que da pie al comentario de este lunes; como decía,
pasamos al refrigerio que amablemente compartieron para los asistentes, y ahí
me encontré con las famosas y conocidas charolas de bocadillos: esas, las que
traen chilitos con ensalada de pollo, bocaditos de limón, rollitos de
hojaldrado y una bolita de queso crema con ajonjolí y cerezas al centro entre
otras delicias. Al
tiempo que engullía algunos canapés, no pude sino notar que el menú y hasta la
colocación de los tentempiés es la misma desde hace varios sexenios; vaya,
desde Manuel Cavazos Lerma hasta el día de hoy, las charolas en cuestión no han
variado ni un ápice. Se
me ocurre que bien podría haber habido modelos de charolas sexenales, y que los
responsables de las mismas bien podrían haberle puesto algún detalle para
distinguirlas por temporada. Así hubiéramos tenido la “Charola Mística” o la
“Charola Avanzadora”… Por
ejemplo, ahora, al inicio de esta administración, podrían innovar y sacar la
“Charola Fuerte” para estar a tono con el nuevo gobierno, e incluir bocadillos
de berro, espinacas, algún caldito de camarón, empanaditas de sardina, brotes
de brócoli, algo de atuncito o si se ponen guapos, hasta salmón… Estas
charolas sí que se pondrían de moda ahora que es interés de los gobiernos
fomentar la alimentación sana y reducir los índices de obesidad entre los
mexicanos. Sobre
todo para que ya no nos digan “gordos” y “flatulentos” los conductores del
programa de autos ingles, TOP GEAR, quienes se pitorrean de toda autoridad y
sostiene que se salieron con la suya y no emitieron disculpas ante los
comentarios vertidos con respecto de los mexicanos. Las
generalizaciones son pésimas; ni que todos los alemanes fueran nazis, todos los
ingleses hooligans, los italianos mafiosos o los árabes terroristas. Son los
prejuicios los que más daño hacen pues de todo hay en esta viña del señor, y la
tolerancia junto con el respeto a la diversidad son clave de una mejor
convivencia entre los individuos y los pueblos. No hay de otra sino así, aunque
ya sabe… eso digo yo. Cajón
de lo que no debería escribir y sin embargo escribo… 1.-
LA FRASE: “Una persona no es vieja hasta que los remordimientos ocupan el lugar
de sus sueños”. John Barrymore. 2.-
UN TROZO DE POESÍA: “Me conoces como nadie/ descubres atardeceres/ donde todos
nubes grises/ y ves despuntar auroras/ donde otros creen que oscurece/”. Carlos
Acosta. 3.-
MISCELÁNEOS: “Lo bello de llegar paso a paso a la realización de una obra de
arte es el descubrimiento de muchas cosas que la vida nos había mantenido
ocultas. Entonces por fin entiendes lo que es realmente el amor, ese que tantos
buscan y que muchos van a morir sin haber encontrado. Hablo del verdadero amor,
el único: el amor la vida, a cada instante, a cada persona; en todas sus
formas, con todas sus sutilezas, sus expresiones. Esa es la maravilla, la
verdad que la obra de arte te entrega a cambio de tu honestidad, de un esfuerzo
de tantos años”. Entrevista de Arturo Castillo Alva a Caín Valdez, otoño 1994,
Tampico, Tamaulipas.
Lorena Illoldi,
tampiqueña de origen y victorense por adopción, es actriz, poeta, dramaturga, directora de teatro y promotora cultural independiente.
Parte del colectivo artístico EL ALEPH, colabora en medios electrónicos con su columna DIGO YO..
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