Por: Carlos Santamaría Ochoa04/02/2011 | Actualizada a las 13:49h
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El tema da para muchas cuartillas, sin duda alguna: la
obesidad y sobrepeso se convierten en una charla cotidiana por la incidencia
tan enorme que se está presentando no en Victoria o México, sino en el mundo
entero.
Según los últimos estudios publicados en la revista
médica The Lancet, hay una pandemia de obesidad en el mundo, porque se sigue
adoptando mayoritariamente el modo de vida occidental. Somos supuestamente en
occidente los más preparados, más modernos y muchas cosas que llevan el prefijo
“más”, sin embargo, tenemos los mayores problemas de salud, incluyendo
enfermedades provocadas por la obesidad y sobrepeso tales como diabetes e
hipertensión, males cardiovasculares y no contamos las psicológicas, que
afectan a un porcentaje importante de los “gorditos”: salir a la calle y ser
objeto de burlas y comparaciones burdas no lo soporta cualquiera, pues.
Refiere esta publicación que más del 10 por ciento de la
población mundial es obesa, es decir, el doble que en 1980. Afirma que en 2008
más de 500 millones de personas en el mundo eran clínicamente obesas, o sea,
tenían un índice de masa corporal superior a 30 y ante eso no hay vista que
valga. Había 297 millones de mujeres contra 205 de hombres obesos, es decir, el
9.8 por ciento de los hombres y el 13.8 por ciento de las mujeres del planeta
eran obesos, cuando en 1980 eran 4.8 y 7.9 por ciento. Se ha duplicado
peligrosamente la cifra, en detrimento de la salud de todos.
De los países aparentemente desarrollados –primer mundo-,
Estados Unidos es el que más obesos tiene, lo cual sabíamos y vemos siempre que
hay oportunidad de visualizar una imagen de población americana. El “american
style” nos inunda: las hamburguesas, pizzas y tortas, bien acompañadas de una
inactividad total son las causas de este grave, muy grave problema.
La información proveniente de la prensa europea dice
textualmente, entre otras cosas: “El profesor Majid Ezzati, de la Escuela de
Salud Pública del Imperial College de Londres, explicó en un comentario que los
resultados "demuestran que el sobrepeso y la obesidad, la hipertensión y
el colesterol alto ya no son solo problemas occidentales o problemas de las
naciones ricas".
La presencia de estos problemas
de salud "se ha trasladado hacia países de ingresos bajos y medios,
convirtiéndolos en problemas globales", manifestó el profesor Ezzati,
director del estudio.
La pregunta que todos nos
hacemos: ¿Qué tenemos que hacer, entonces, para evitar estos graves problemas
de salud?
¿Las autoridades hacen algo al
respecto? En este sentido, hay que ser justos y objetivos: nadie puede culpar,
por ejemplo, a la Secretaría de Salud de estar gordo o ser diagnosticado con
diabetes mellitus o hipertensión, de tener SIDA o cáncer: el asunto es
personal: si no ponemos la parte que nos toca, los primeros afectados somos
nosotros, y a las autoridades no les quedará otra que invertir en curación de
enfermedades que probablemente pudimos evitar a tiempo, con medidas al alcance
de todos.
Porque la prevención no es
costosa, no es difícil, pero sí se requiere de voluntad. Ninguna autoridad
puede obligarnos a usted o a nosotros a comer tal o cual producto o a realizar
la rutina de actividad física necesaria.
Pueden recomendar, sugerir,
promover, pero hasta ahí llega su labor: el médico propone tratamientos, y el
apego a ellos depende del paciente exclusivamente, y eso lo tenemos que manejar
en forma muy precisa. “No se culpe a los demás de mis errores”, se podría
decir.
Gretchen Stevens, de la
Organización Mundial de la Salud, señaló que ya se conocía que los cambios en
la dieta y en la actividad física han contribuido al aumento mundial de la
obesidad, pero comentó que "sigue sin estar claro cuáles serían las
políticas que ayudarían a reducir con mayor eficacia la obesidad”.
En este sentido, insistimos en
que hay preocupación mundial de autoridades sanitarias: los obesos cada vez
ocupan más espacio en los censos y en las camas de hospital, en los
consultorios y en los cementerios, y eso a nadie nos gusta, e inclusive, nos
aferramos a no tocar estos temas. Cuando tenemos unos “kilitos de más”,
justificamos por las posadas, los tamales de la Candelaria o cualquier
circunstancia, pero no tomamos el papel que debemos.
México es una nación que tiene
serios problemas en el tema: obesos mexicanos hay millones, y los presupuestos
de salud no alcanzarán a cubrir sus complicaciones. No seamos egoístas y
permitamos que autoridades sanitarias del país puedan enfrentar todos sus
compromisos y no gastar el dinero en las complicaciones de los gorditos.
Las políticas funcionan en la
medida que la gente se concientiza. Probablemente falte más difusión a estos
programas, pero de que existen, nadie puede dudarlo porque se le tacharía de
mentir.
Ojalá también se pueda legislar
para establecer como obligatoria la educación para la salud, desde el nivel
primario. Esa sería la mejor de las acciones conjuntas entre diputados,
autoridades de educación y salud, en bien de todos nosotros, ¿No lo cree usted?
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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