Por: Carlos Santamaría Ochoa03/02/2011 | Actualizada a las 16:15h
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Una
de las bases de la aplicación de la ley es, sin duda alguna, el hecho de poder
demostrar que una persona, dependencia, institución o sociedad ha incurrido en
acciones ilegales; la ley es muy clara y no se puede manejar por rumores, como
sucede en muchas ocasiones. Existen
leyes injustas en ese sentido, porque basta a veces ir a denunciar a una
persona en ciertos delitos que están calificados como muy graves o graves, para
que la autoridad ponga la mano encima al acusado y lo encierren en una cárcel,
que ahora se les llama Centro de Ejecución de Sanciones, pero que en esencia
siguen siendo lo mismo. Muchos
casos a través de los años hay en que la persona acusada demuestra su inocencia
luego de varios meses –o años- y se le dicta el auto de libertad por falta de
elementos, sin embargo, la vida de esa persona la han desgraciado, por una
parte, quien acusó en forma injusta por el hecho de vengarse de algo, y por
otra, la autoridad que mantuvo a ese ciudadano privado de sus derechos y
libertad, ocasionando que pierda trabajo, familia y muchas otras cosas más,
amén del coste que implica llevar el juicio. Y
para todo, se requieren pruebas, porque de otra manera, estamos dando cabida a
los chismes que tanto dañan a la demás gente. Tal
parece que algunas personas involucradas en el quehacer público no han
entendido que para acusar se necesita comprobar. Hace
unos días, el diputado Manglio Murillo Sánchez en tribuna acusó o dejó entrever
que él y sus compañeros del Partido Acción Nacional son sujetos a espionaje,
aunque no se determinó si el mismo es telefónico o se considera la existencia
de micrófonos ocultos en sus oficinas, tal y como lo hemos visto en algunas
cintas de cine como Misión Imposible y otras, o en algunos casos de la vida
real, donde los involucrados han sido sujetos en ocasiones al castigo
correspondiente, aunque hay quien se pasea dentro de la impunidad que existe.
Hay las dos cosas en el aire, pero es menester poder demostrar lo que se dice. Algunos
legisladores de partidos que no tienen representación social llevan a cabo
prácticas de esta naturaleza: acusan a todos de todo por sus males, como en
elecciones, que era muy sonado el caso en la entidad: cuando ganaba el PRI,
había acusaciones de fraude por parte del PAN, pero cuando Acción Nacional
triunfaba, se había dado una muestra de una aplastante democracia y aplicación
de la ley en todo su rigor. En
ese sentido, abundaban –y aún se escuchan- las quejas sin fundamento que han colocado
a los partidos políticos en el ojo del huracán para la ciudadanía, dado que
muchos no creemos lo que pronuncian en sus postulados, y para muestra, los
“políticos” que ya van de uno a otro instituto, sin importar su ideología, sino
llegar únicamente por ganar, no por gobernar. El
diputado Murillo es una persona seria, honesta y sencilla; le conocemos hace
muchos años y como todo ser humano tiene sus cosas buenas y malas, pero es
honesto, y eso se agradece en estos días, porque pocos lo llevan a cabo. Si
bien es cierto que no comulgamos con la idea de que existan diputados
plurinominales, porque pensamos que no representan a nadie más que a su
dirigente, el diputado tiene su lugar y suponemos que hará un papel decoroso. Hay
que hacer notar que al inicio de la presente legislatura, la diputada Guadalupe
Flores de Suárez destacó la necesidad de que haya un buen diálogo entre todas
las fuerzas políticas, sea cual sea su porcentaje de representación. Lo vimos
en el desayuno ofrecido a la prensa hace algunas semanas. Pensamos
que la participación del diputado Murillo es muy seria y delicada, porque no
puede ningún representante del pueblo tener la manera de acusar sin presentar
las pruebas correspondientes. Si
es cierto, nosotros suponemos, porque hemos seguido su trayectoria, que
la diputada Lupita Flores tomará cartas en el asunto y ordenará una
investigación hasta dar con los culpables para aplicar todo el peso de la ley. En
caso contrario, habrá que exigir al diputado Murillo Sánchez una disculpa
pública para todos los integrantes de la legislatura, porque si bien es cierto
que no acusa al PRI o al PRD u otro partido, deja en el aire la duda de una
ilegalidad que puede llevar a conflictos verdaderamente serios. El
congreso tamaulipeco, suponemos que está en buenas manos y el diálogo entre
todas las fuerzas obliga a todos a cuidar a los demás para que no haya acciones
fuera de la ley. Pero, ¿Acusar sin pruebas?. Esperamos
que haya sido una noticia no verdadera, en bien de los representantes
populares, y también, esperamos que quien supuso que existen este tipo de
ilegalidades pueda, o comprobar o rechazar lo que maneja sin fundamento alguno,
y que lo anterior sirva como parámetro para que todos, absolutamente todos los
diputados recuerden que nos representan a los tamaulipecos, no al PAN o al PRD
o al PRI o a algún otro partido “pequeño”. Deben
aprender a legislar en bien de los tamaulipecos y no de sus partidos, que por
cierto, están muy devaluados en el ánimo y confiabilidad ciudadana. Por
eso México tiene lo que tiene, porque con actitudes poco serias perdemos la
credibilidad, y el Congreso local la debe recuperar a costa de lo que sea. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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