Hay quien considera la Internet, también llamada “red de redes” como una adicción, por lo que significa en la vida de muchas personas. El hecho de que ahora cualquier persona pueda, a través de un plan de telefonía celular...
Por: Carlos Santamaría Ochoa30/01/2011 | Actualizada a las 16:19h
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Hay
quien considera la Internet, también llamada “red de redes” como una adicción,
por lo que significa en la vida de muchas personas. El hecho de que ahora
cualquier persona pueda, a través de un plan de telefonía celular, incorporarse
a Internet permite que prolifere el uso de herramientas como Facebook o Twiter,
que son empleadas por la mayoría de las personas, e inclusive se ha desatado
una especie de moda al respecto.
Vemos en todos los programas informativos que los conductores tienen su cuenta
en Twiter y Facebook, y ahí están narrando prácticamente todo cuando acontece
en sus vidas.
Hay comentarios útiles, y otros que realmente si no existieran no sucedería
nada, porque son más que intrascendentes.
Según estadísticas de AMIPCI –Asociación Mexicana de Internet-, México contaba
con 27.6 millones de internautas de 6 años y mayores, de los cuales, 22.7 se
ubicaban en zonas urbanas y 4.9 en zonas no urbanas, habiendo una tasa de
penetración en personas mayores de 6 años de 29.7 por ciento.
Cabe destacar que en 2005 se contabilizaba a 17.2 millones, y en tres años
subió a 27.6, lo que es realmente un incremento muy importante. Hoy existe más
facilidad por la tecnología y otros factores para navegar, sin embargo, algunos
individuos no tienen aún idea del por qué se desarrolló esta herramienta
informática, tan fácil de utilizar por casi cualquier persona.
La “red de redes” se ha hecho más que popular. De la18.2 millones de
computadoras personales que se calcula existían en nuestro país, 11.3 millones
tenían acceso a Internet, o sea, 62 por ciento de las máquinas están
conectadas, y algunas prácticamente todo el día.
Lo anterior nos lleva a desarrollar necesidades que en ocasiones se convierten
en una especie de adicciones según los especialistas.
Como dato comparativo, en Galicia, España, se maneja la cifra de 54 mil
adolescentes gallegos que se conectan diariamente a Internet, de los cuales, 21
mil podrían estar manifestando los síntomas de adicción a la red, según datos
de Jesús Varela Mallou, investigador de la Universidad de Santiago de
Compostela, quien es miembro del grupo de investigación en psicología del
consumidor y usuario de esa casa de estudios, y dirige la iniciativa del
Valedor do Pobo sobre el estudio del uso de Internet en adolescentes gallegos.
El dato es alarmante: en España, el 64 por ciento de los adolescentes se
conectan a diario a la Red, y un 40 por ciento tiene síntomas de dependencia a
la red, según los datos del estudio que hizo la Comisión Europea
correspondiente.
Según el Instituto de Estadística gallego, hay 90 mil jóvenes entre 12 y 16
años en ese lugar, lo que deduce que 54 mil gallegos se conectan y los 21 mil
antes mencionados tienen adicción.
Pero, ¿a dónde lleva lo anterior? A que los muchachos dejan de salir con sus
amigos para estar en la computadora conectados; dejan de convivir, jugar, hacer
deporte y muchos se convierten en verdaderos ermitaños, anti sociales, porque
prefieren comunicarse por la red que en persona, y dicho sea con todas sus
palabras: la comunicación interpersonal no tiene sustituto alguno al día de
hoy: lo mejor que puede suceder a una persona es comunicarse con sus iguales, y
eso lo sabemos todos.
Y si nos volteamos hacia América Latina, siendo una región sumamente pobre,
vemos que a pesar de ello la dependencia a la red es mayúscula: los
comunicadores ahora, con cualquier pretexto, suben comentarios a sus páginas o
sistemas de comunicación, e insistimos, muchas veces no tienen nada que ver con
lo que sucede en el país, sino únicamente avisan que ya van a entrar al aire,
que ya se van a casa, que están cansados y demás.
Lo anterior nos permite “conocer” un poco más a las personas o actores sociales.
El presidente Calderón, por ejemplo, maneja el Twiter y desde ahí comenta sobre
su actividad política y como jefe de Estado, y lo mismo manda una condolencia
que una felicitación.
¿Será lo que necesitamos para comunicarnos?
Hay quien piensa que no es por ahí la cosa, y que tenemos que enfocar los
esfuerzos tecnológicos a otros lares, a lugares y actividades productivas más
que subir las fotos del fin de semana o de la mascota en turno, del regalo o de
una calle que no tiene mayor trascendencia.
Es quizá el inicio de lo que algunos dan en llamar “periodismo ciudadano”,
donde todos participamos de lo que acontece, lo manejamos en forma inmediata a
través de determinado canal, y de esa forma pensamos que hay una validez en los
tiempos que ocupamos para tal efecto.
Las tecnologías no se desarrollaron para ocio únicamente, aunque tiene mucho
que ver el hecho de que nos faciliten las cosas con poder desarrollar este tipo
de acciones, sin embargo, sería muy interesante propiciar que, lejos de subir
más fotos al Facebook y de comentar cosas sin importancia aparente, fomentemos
el convivir con otros iguales a nosotros, seres humanos que tienen muchas cosas
que aportar a los demás.
No podemos perder de vista la convivencia humana, es fundamental para cualquier
individuo, y si nos dejamos llevar por la red de redes, llegará el momento en
que hasta los matrimonios se lleven a cabo por el Twiter, con testigos de todo
el mundo. Mejor a la “antigüita”, ¿no cree usted?
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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