No se confunda, estimado lector. No pretendo endilgarle un comercial de la CFE, sobre los focos ahorradores; tampoco sobre un carro, de los chicos, de cuatro cilindros, que se conocen como ahorradores de gasolina
Por: Melitón Guevara Castillo24/01/2011 | Actualizada a las 17:10h
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No se confunda, estimado lector. No pretendo
endilgarle un comercial de la CFE, sobre los focos ahorradores; tampoco sobre
un carro, de los chicos, de cuatro cilindros, que se conocen como ahorradores
de gasolina. No, voy a escribir sobre las peripecias de dos colaboradores de
Egidio Torre Cantú, que pronto serán conocidos como los ahorradores: de Jorge
Abrego Adame y de Alfredo González Fernández.
Hoy en día gobernar no es fácil. Resolver los problemas de la comunidad se
complica; crece la población, aumentan las demandas de servicios públicos, de infraestructura
educativa, medica, vivienda, etc.… y por otra parte, el dinero público, el
presupuesto, es cada vez menos en proporción al incremento poblacional y de los
servicios que requiere. Es cuando, se necesita validar a frase retorica: de
hacer con 50 centavos, lo que otros hacen con un peso.
Alfredo González Fernández está empeñado, lo dice reiteradamente, en un plan de
austeridad. Es decir, hacer lo mismo y gastar menos. Incluso toma como
referencia un dato: antes de tener la Torre Bicentenaria, el gobierno estatal
se gastaba 30 millones de pesos mensuales que, hoy, advierte, se ahorraran. Ya
no habrá más pago de renta por edificios para oficinas públicas.
En la tarea de ahorro, Alfredo tendrá que recibir una ayuda extraordinaria de
Abrego Adame: la tarea de administrar es precisamente eso, buscar los
resquicios de que no haya fugas de dinero; que se gaste lo justo. Así que será
en la administración donde se pueda ahorrar: en nominas, si reducen personal e
incluso hasta los sueldos; en cuestiones de gastos de representación, viáticos,
gasolina; y, obvio, en tareas de conservación y mantenimiento.
El detalle es que, a la larga, es complicado ahorrar dinero. Se puede ahorrar,
en áreas de administración, pero no en otras áreas. Imposible parar, por
ejemplo, los programas de apoyo social a los grupos marginados; tampoco se
pueden detener, o diferir, las obras publicas de infraestructura que impulsan
el desarrollo, menos los gastos en apoyo al campo. Se puede ahorrar, si, en
gastos de administración; no en programas, acciones y proyectos de apoyo y
beneficio social.
Egidio recibirá del pueblo el reconocimiento por el trabajo realizado. Y
Alfredo González y Jorge Abrego, el reconocimiento de Egidio y compañeros de
gabinete, si ponen orden en finanzas y en la administración interna. Aunque,
eso si, si despliegan la condición de ahorradores pueden recibir críticas,
tener tropezones, zancadillas, por los mismos: alegando que no los ayudan a
cumplir con la tarea social que les han encomendado.
En todo caso, como bien decía Manuel Cavazos Lerma, es necesaria la
creatividad, la imaginación, para resolver problemas. Y buena parte de los
problemas se resuelven con una buena coordinación con la federación; con una
buena capacidad de persuasión, para lograr inversiones privadas o lograr que la
ciudadanía participe y, de esa manera, entienda que hay cosas que no se pueden
hacer de la noche a la mañana. Bien lo decía Egidio en su toma de posesión: con
la participación ciudadana se pueden resolver buena parte de la problemática de
la comunidad.
CONTRAESQUINA
¿A quién tratan de engañar? Ahora resulta que, en ningún momento, existió, ni
existirá, dijo Morelos Canseco un conflicto del gobierno estatal con el
magisterio tamaulipeco. Las declaraciones, las posturas, de Arnulfo Rodríguez
no las invento ningún reportero. Están grabadas y consignadas por los distintos
medios de comunicación.
José María Leal Gutiérrez anuncio que pronto funcionara la biblioteca digital.
La verdad,hoy las generaciones
universitarias cuentan con extraordinarios apoyos para estudiar: becas, aulas
con aire acondicionado, pizarrones inteligentes, con un enorme biblioteca que
es internet. ¡Es para que todos fueran sabios!
Lo entiendo, pero no lo comprendo. Arturo Rodarte Leal, el delegado de
economía, basado en datos del INEGI, aporta que solo el 3% de la población
económicamente activa gana un salario mínimo. No entiendo, entonces, porque
Felipe Calderón asume, con los mismos datos, que hay más de 50 millones de
mexicanos en pobreza; y de esos, buena parte en extrema pobreza.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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