Nada tiene que ver con un programa exitoso dentro de la administración pública estatal o municipal, y tampoco con la obtención de un trofeo de campeón...
Por: Carlos Santamaría Ochoa24/01/2011 | Actualizada a las 15:26h
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Nada tiene que ver con un programa exitoso dentro de la
administración pública estatal o municipal, y tampoco con la obtención de un
trofeo de campeón en cualquiera de las muchas disciplinas deportivas: es mucho
más que eso. Todos tenemos asuntos buenos y no muy buenos,
enfermedades y problemas laborales o académicos, así como depresiones, grandes
alegrías y todo lo que nos lleva a encontrar ese estado de ánimo conocido como
felicidad. Comenzó hace poco más de un año, cuando Alejandro fue a
realizarse un examen de sangre conocido como “antígeno prostático”, y que sirve
para determinar ciertos niveles que confirman o desechan un problema en esa
parte del organismo, y que por lo general, cuando está alterada es porque hay
un diagnóstico de cáncer. El cáncer de próstata es el padecimiento de esta
naturaleza que más padece el hombre, así como en la mujer es el cérvico
uterino, sin dejar fuera al de mama, que también tiene una importante incidencia.
El cáncer de próstata es el responsable de miles de muertes cada año, y una de
las grandes barreras para su diagnóstico temprano es precisamente la ideología
propia del mexicano, así como la falta de un examen como el que mencionamos:
antes se hacía por tacto únicamente, y eso provocaba que muchos varones no
quisieran siquiera pensar en él, porque consideraban que con éste podrían
perder su hombría. Alejandro tuvo niveles elevados y fue con un
especialista, quien le recomendó volver a hacer los análisis hasta en tres
ocasiones: todo llevaba a un diagnóstico de cáncer de próstata. Luego vino el viacrucis: consultas y exámenes de toda
índole en esta ciudad Victoria así como en Aguascalientes –donde radica- para
confirmar el diagnóstico de referencia. Las opciones eran pocas pero una de las
más sugeridas era la intervención quirúrgica mediante la cual extirpan el
órgano dañado; el procedimiento es agresivo, más para una persona que pasa los
70 años de edad, sin embargo, buscamos otros caminos. Dios sabe que lo hicimos
con mucha fe, y que nuestras oraciones familiares y de los amigos fueron
escuchadas. El cáncer es una enfermedad devastadora: acaba con la
salud física y emocional del paciente, con la de sus familiares, con el
presupuesto que hubiera como producto de muchos años de ahorro y espera, acaba
con la paciencia y la fe de millones en el mundo cada año. Aquí se refuerza aquella frase del doctor Norberto
Treviño García Manzo, secretario de salud en Tamaulipasacerca de la medicina preventiva y sus
grandes beneficios, como es el hecho de cruzar la meta ante una enfermedad
considerada mortal e incurable. Ya en la Perla de Occidente –Guadalajara- tuvimos acceso,
gracias al apoyo de grandes amigos, al área de oncología de ese maravilloso
hospital de especialidades que el Instituto Mexicano del Seguro Social ha
construido y que día a día salva la vida-literalmente- de miles de mexicanos. Esa joya clínica ha sido la
diferencia en muchos de nosotros entre el vivir y el padecer, entre el tener a
un familiar grave y encontrarlo lleno de vida. Es uno de esos muy grandes puntos a favor que tiene el
IMSS, porque el mencionado hospital otorga consulta a gente de prácticamente
todo el país. Cabe mencionar que aquí, en la capital de Tamaulipas
encontramos oncólogos como Arturo Durán, Francisco Velasco Canseco o Mario
Bustos Balderas, en el Hospital de Alta Especialidad y el Centro Oncológico de
la Secretaría de Salud, quienes pudieron orientarnos adecuadamente. Es así como
llegamos con la doctora Sara Alatriste, en Aguascalientes, para luego viajar a
Guadalajara, donde el doctor Alan Hernández y un excelente grupo de
profesionales tuvieron a su cargo el tratamiento de Alejandro, un hombre bueno:
odontólogo jubilado del IMSS, padre y abuelo y un maravilloso ser humano, cuya
tranquilidad siempre estuvo presente durante estos meses que vivimos en forma
muy difícil. El gasto en todos sentidos fue extremo: dinero, tiempo,
tensión, carácter, así como muchas otras cosas. Llegó el fin de año y el
tratamiento también concluía; en lugar de ser dos etapas de sesiones de
radiación, el doctor decidió que fuera una sola: “de un jalón, de una vez”,
dijo en aquel entonces. Vino el receso y la cita para el mes de enero de 2011,
para realizar estudios que confirmaran el avance en el tratamiento. El viernes pasado, viajaron los dos –Iola, su inseparable
compañera y Alejandro- a Guadalajara, para los estudios correspondientes. Este lunes, volvieron a ir para recibir la mejor noticia
familiar: el alta médica. Resulta indescriptible la sensación de saber que hemos
vencido a esta enfermedad. Uno más que puede contra el cáncer y sus
consecuencias, uno más que se apega a un tratamiento y con medidas preventivas
evita llegar a estados de salud cuya gravedad es irreversible. Hoy, estamos de fiesta todos en casa –en cualquier parte
del país que nos encontramos cada uno- y celebramos el apoyo de Dios, de la
ciencia médica, y de un diagnóstico que nos permite recobrar la tranquilidad
perdida hace meses. No cabe duda, Dios siempre está presente en las manos de
los médicos: los convierte en sus mejores representantes. Alejandro está de
nuevo con nosotros, completito y sano, feliz y tranquilo, como siempre ha sido. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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