Nunca han sido buenas las comparaciones, sin embargo, no podemos dejar de hacerlas cuando vemos alguna información confirmada de algo, bueno o malo, que sucede en algún punto del mundo que conocemos y que añoramos, o que nos gusta...
Por: Carlos Santamaría Ochoa23/01/2011 | Actualizada a las 13:25h
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Nunca
han sido buenas las comparaciones, sin embargo, no podemos dejar de hacerlas
cuando vemos alguna información confirmada de algo, bueno o malo, que sucede en
algún punto del mundo que conocemos y que añoramos, o que nos gusta, y
quisiéramos que las cosas buenas se reprodujeran en nuestra entidad, aunque las
malas, por lógica, que se fueran lo más lejos posible. El asunto del empleo es
un tópico mundial en los aspectos de promoción o de difusión, de cobertura o de
falta del mismo.
Comentarios con amigos de Galicia nos han orillado a poner los ojos en
comunidades pertenecientes a países “desarrollados” o de Primer Mundo como son
los europeos. Galicia es una región cuya importancia lleva a un adecuado
desarrollo de diversas áreas productivas y de investigación.
De un totalde 45 millones, 152 mil 925
habitantes en España, Galicia cuanta según el Instituto Nacional de
Estadística, con 2 millones, 797 mil 653 ciudadanos, y cuenta con un 14.9 por
ciento de personas en paro, es decir, sin empleo, lo que nos arroja la cifra de
416 mil 850, según datos del organismo oficial. ¿A dónde nos llevan estos
números? A pensar y afirmar que el desempleo es un asunto mundial que afecta a
toda población, y no como se ha manejado en ocasiones en México o Tamaulipas,
por culpa de una sola causa.
Existen muchísimos factores por los que hay desempleo, y este fenómeno es
natural que afecte sustancialmente la vida de las familias. Cientos de personas
se preparan académicamente para buscar mejores opciones, aunque a fuerza de
decir verdad, no es suficiente. No hay nada que garantice que el tener cierto
nivel de conocimientos signifique una seguridad laboral y económica.
La Voz de Galicia publica este día 22 que existen en esa comunidad 56 mil 600
titulados universitarios sin empleo, jóvenes que han estudiado, viajado,
peleado con las lenguas extranjeras, que cuentan conuno o dos másteres –maestrías- y en ocasiones
hasta doctorados, pero no hay trabajo para ellos.
El contar, como dice Eloi Sobradelo, con jefes que tienen menos estudios
también se presenta allá: las recomendaciones y demás funcionan en todo el
mundo, y son tan dañinas para ellos como para nosotros.
Aunque no recoge datos específicos para la comunidad, el informe de laOCDE sobre el panorama de la educación en
España muestra cómo el porcentaje de españoles de 25 a 64 años cuenta con
estudios superiores a los obligatorios ha crecido en diez años: del 33 por
ciento que existía en el año 2 mil, hoy es el 51 por ciento el que tiene más
estudios que los de rigor, índice muy por encima de los parámetros de la Unión
Europea.
También dice la estadística que unos 31 mil 896 licenciados gallegos siguen
viviendo con sus padres por falta de ingreso que les permita independizarse.
La situación académica no promete seguridad laboral en ninguna parte del mundo,
y en México, el fenómeno se potencializa por la costumbre de dar trabajo a
quien no tiene formación adecuada, tal y como algunos exigen a los gobiernos,
por el hecho de “haber estado en la campaña”, como sucede con dirigentes
sindicales del magisterio, por ejemplo.
Sirva también el testimonio de una joven gallega de 33 años, quien asegura que
un doctorado no vale lo que debiera. Ella fue becada y se graduó con “Cum
Laude”, el máximo reconocimiento académico, pero teme concluir y no encontrar
empleo, contrario a lo que sucede en Holanda, donde estuvo haciendo una
estancia. Asegura que allá “cada doctor tiene que trabajar en la docencia y en
la investigación una vez terminados los estudios para rentabilizar lo que han
invertido en tu formación”.
Como podemos ver, en todas partes “se cuecen habas”, y las universidades
públicas tienen programas muy interesantes para prepararse, e inclusive, el
CoNaCytT maneja becas para ser maestro en tal o cual área, o doctor con
especializaciones.
Y luego, ¿Qué sigue? Lo de siempre: esperar una recomendación para obtener un
trabajo que garantice el ingreso por tres o seis años, y a temblar de nuevo,
porque no nos hemos acostumbrado a reconocer la capacidad de cada persona.
Aún vale lo otro, lo que daña a una sociedad y que nada tiene que ver con ese
término tan trillado que es la “Justicia Social”, porque, definitivamente, no
puede ser justo que una persona con más de 20 años efectivos de estudios, logre
doctorarse y tenga salarios que son inferiores a quienes manejan ciertas
profesiones a nivel técnico. Hay dependencias –PEMEX CFE, entre otras- que
tienen salarios más elevados para un obrero o personal administrativo que en
otras partes para alguien con nivel de doctorado en sus estudios.
Es por eso que, sería muy interesante dar la oportunidad a los jóvenes que
comienzan su vida laboral, pero sin olvidar a quien se ha preparado muchos años
de su vida para enfrentar nuevos retos, quien tiene la capacidad y conocimiento
necesarios que le permitan aportar algo más que la simple fuerza de trabajo.
A esas personas que nos preparamos, que dejamos muchos años de nuestra vida en
leer, analizar y estudiar, también se nos hace justo aspirar a un empleo digno,
acorde al esfuerzo realizado. El desarrollo social tiene mucho que ver con los
jóvenes, pero hay una generación entre éstos y los de la tercera edad que
también comemos, tenemos necesidades y a gritos pedimos ser tomados en cuenta
en forma justa.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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