No cabe la menor duda de que a nadie nos gusta pagar impuestos, porque, de alguna manera –injustificada, quizá- sentimos que nos están quitando nuestro...
Por: Carlos Santamaría Ochoa18/01/2011 | Actualizada a las 15:46h
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No cabe la menor
duda de que a nadie nos gusta pagar impuestos, porque, de alguna manera
–injustificada, quizá- sentimos que nos están quitando nuestro dinero. La
autoridad cobra y nos queda esa percepción. Pero hemos de entender
que el gobierno necesita dinero para hacer obras, para llevar a cabo programas
y acciones en beneficio de la sociedad. En este caso, hablemos,
por ejemplo, del impuesto predial, ese que pagamos los que tenemos una o más
propiedades y que año con año se tiene que cubrir; es justo mencionar que las
autoridades en Tamaulipas tienen alicientes para este pago: si se cubre en
forma inmediata hay un descuento que si bien no es el más grande del mundo, es
un dinerito que nos ahorramos. Cierto es que hay
participaciones federales y estatales que llegan a los ayuntamientos, pero
también es cierto que se tienen que cubrir adeudos que se heredan de
administraciones anteriores y que, a reserva de que se comente en otra
colaboración, en muchas ocasiones son necesarios. A nadie que llegue al cargo
le gusta que le digan que hay que pagar grandes deudas: la Federación, el
estado y los municipios tienen que cubrir los empréstitos contratados por sus
antecesores, siendo que mucho de éste dinero se utilizó para mejorar la vida de
todos, aunque en ocasiones pensemos lo contario. Victoria está resurgiendo
y llevando obra a muchos sitios: de toda índole se hace lo mismo una banqueta
que se arregla una arteria, o se instala alumbrado donde se ha descompuesto o
donde no existía, así como también, se tiene que cubrir gasto corriente,
recursos para imprevistos y otras cosas. No es fácil administrar con poco
dinero, y para eso, las amas de casa de México son expertas, dado que la
situación de crisis que vivimos nos orilla a hacer maravillas con poca pasta. Comenta el presidente
municipal de la capital, Miguel González Salum que la pronta y expedita
respuesta de cientos –o miles- de ciudadanos les ha permitido hacer frente a
las necesidades de la autoridad, porque es un dinero que como llega se va
directo a obra. En este sentido, la felicitación para quien ha decidido cumplir
a tiempo con esta obligación. Y así, como éste, hay
otros impuestos que se tienen que pagar; el deseo es que todo mundo aprendamos
que es una obligación y cumplamos, para así poder exigir un resultado
favorable. Otro impuesto con el que
no estamos de acuerdo es la famosa tenencia por uso de automóviles, cuyo origen
lo sabemos todos: era para cubrir los gastos de la Olimpíada de 1968, y que por
alguna razón dejaron ahí, cobrando a cuanta persona tiene automóvil. Se dijo que ya no se
cobrará la tenencia, sin embargo, recordamos las palabras de autoridades
anteriores que comentaban el hecho crítico en el sentido de que se iba a dejar
de percibir un buen número de billetes para el estado. Somos totalmente de la
idea de que se derogue el tal impuesto, y que nuestros legisladores y
autoridades del Ejecutivo puedan hacer realidad una promesa incumplida de quien
llegó a Los Pinos. Ahora bien, si se va a
pagar, también somos de la idea de que el total del importe de las tenencias se
quede en cada entidad para cubrir sus necesidades de atención a la ciudadanía. Sería muy saludable que
de todos esos millones, algunos pudieran quedarse en Victoria, por ejemplo,
para que la autoridad dispusiera del recurso y pudiera emprender más obras… o
pagar las deudas añejas. Es una importante
cantidad de recursos la que se genera por este concepto, y de esta manera,
podríamos garantizar un mejor funcionamiento de la autoridad en todos los
niveles. Se quejan algunos habitantes
y gobernantes del Distrito Federal que la mayor parte de la carga tributaria se
va a los estados, mal llamados “del interior de la República”, a lo que
pensamos que es natural, considerando que de los 110 millones de mexicanos
únicamente un poco más de 20 viven en esa zona, lo que nos dice, si la
matemática no falla, que el 80 por ciento vive fuera del D.F., razón más que
obvia para que el dinero se vaya a otras entidades. Vemos las enormes filas
en las instancias para el pago de predial, ya que muchos queremos ahorrarnos
ese 10 por ciento que se ofrece como descuento, y además, no pensemos que por
retener los dineros del predial nos lo van a perdonar: es una obligación que
debemos cubrir. Y, finalmente, sería muy
interesante que las autoridades federales de Hacienda estudiaran bien el caso y
buscaran la manera de simplificar más el pago de impuestos, quizá
instrumentando uno solo con una sola tasa, además, que sería básico el
disminuir lo que se paga. ¿Qué es mejor, que pocos
paguen mucho o que todos paguemos poco? Es una realidad: los
impuestos son altos y por eso existen evasores. Debería haber una ley que
permita simplificar el pago, que sea menos, y también, que castigue con más
severidad a los que se quieren pasar de vivos y no pagan sus obligaciones
fiscales. Así, todos ganamos, y
México puede seguir creciendo, y por consiguiente, Tamaulipas y sus 43
municipios tendrían mayores recursos que se traducirían en más y mejores obras,
en bien de todos. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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