Por: Carlos Santamaría Ochoa15/01/2011 | Actualizada a las 17:21h
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Uno de
los retos de cualquier gobierno es, sin duda alguna, el fomento al empleo,
dadas las circunstancias últimas que nos ha tocado vivir. El desempleo se ha
incrementado por todas partes, y los motivos no son tan sencillos. Por una
parte, la situación de crisis mundial que ha orillado a diversas empresas a
cerrar plantas, fábricas, almacenes e inclusive oficinas, con el consecuente
despido de miles de personas; esto se vive en todo el mundo, pero nos preocupa
México, donde las cifras oficiales aseguran que ha crecido un poco el hecho de
que haya gente con un trabajo seguro, o al menos, con la certeza de que lleven
de comer a sus hogares por un tiempo no muy prolongado, lo que seguramente
permite también combatir la delincuencia: cuando la gente tiene forma honesta y
digna de vivir no se dedica al crimen, y eso baja índices de robos y asaltos,
entre muchas otras cosas. También
hay factores que han orillado a quienes tienen poder de decisión a pensar que
deben irse a otros lares, ocasionando zozobra en muchas familias que tenían una
forma digna de vivir, y hoy no tienen idea de dónde buscar para sacar dinero
que les permita enfrentar sus compromisos básicos, aunado a los créditos
adquiridos con una aparente seguridad, que hoy no se tiene y que seguramente
les hará caer en cartera vencida y en el odiado Buró de Crédito. Las
personas que tenían a sus hijos en escuelas privadas han optado por la búsqueda
de alternativas académicas menos costosas, lo que también constituye otro
problema familiar. Muchas causas han llevado a pensar en forma pesimista acerca
de lo que se vislumbra para nuevos tiempos. En
Tamaulipas se ha llevado a cabo una intensa labor para fomentar el empleo: un
sinnúmero de obras dieron trabajo a miles de tamaulipecos en los años
anteriores al presente, y hoy, el gobierno ha instrumentado las primeras pautas
para que la gente tenga tranquilidad laboral… y económica, que es la base de la
tranquilidad. En este
sentido,es justo recordar que el
gobernador Egidio Torre Cantú elevó a secretaría la dependencia a cargo de
aspectos del trabajo, y ya ha tenido sus primeras acciones, una de ellas, la
reunión sostenida con funcionarios del Servicio Nacional del Empleo, instancia
que busca que la gente pueda emplearse en forma adecuada. Y
seguramente, cuando concluya el diagnóstico que hacen todas las dependencias
del gobierno tamaulipeco arrancarán un sinnúmero de obras y acciones tendientes
a que todo mundo pueda gozar de un trabajo, y de la misma manera, colaborar en
el progreso del Tamaulipas que todos amamos. El
derecho al trabajo es sagrado, es la base de la economía familiar y
comunitaria, de ahí que todos tengamos ese privilegio, sin embargo, algunas
noticias que llegan de municipios fronterizos no son muy halagadoras que
digamos, porque se informa que han sido despedidos algunos elementos de la
tercera edad que prestaban sus servicios en asuntos de vialidad. Recordemos
que los “viejitos” que buscan trabajar es porque lo necesitan, porque viven
solos y no tienen familiares, o porque no alcanza para que vivan dignamente,
luego de haber entregado una vida al servicio de una empresa, dependencia o
nación. Es
injusto, desde nuestra óptica, que se les despida porque han cambiado los
proyectos. De la
misma manera, ha habido un número importante de tamaulipecos que laboraban en
dependencias municipales y estatales que han sido despedidos porque hay gente
nueva que viene a ocupar esos puestos, a lo que surgen interrogantes en el
sentido de que esa gente tendrá que buscar alternativas para vivir, y no es
fácil, cuando uno pasa los 30 calendarios, encontrar un empleo. Debiéramos
copiar un poco a los orientales que aprovechan la experiencia de los viejos y
los ocupan en diversas partes, ya que con los años que tienen de trabajo pueden
aportar muchas cosas que los jóvenes, más preparados que nunca, no tienen forma
de aprender si no es con la edad. Y es
cuando toma validez el hecho de que en muchos países europeos, llamados de
primer mundo, los puestos se entregan por oposición, es decir, no llegan los
amigos o recomendados sino los que tienen más capacidad, como debería ser en
todo el mundo. No es
nada agradable que de repente lleguen y le pidan a alguien su renuncia y de la
noche a la mañana quede sin ingreso, sin retribución por su fuerza de trabajo,
o sin su compensación que durante algunos años estuvo devengando. Es algo que
no compartimos, porque afecta a muchas familias. Es aquí
donde esperamos que autoridades del Ejecutivo y del Legislativo consideran la
posibilidad de instrumentar por ley la oposición a cualquier cargo, a manera
tal de que si alguien tiene capacidad pueda contar con la confianza de no
perder el empleo en cada cambio de administración, lo que implica estrés,
zozobra, angustia y depresión, pudiendo llegar a aspectos con una consecuencia
poco agradable. Todos
tenemos derecho a trabajar, y si los que vienen llegando no nos conocen, sería
interesante que nos dieran la oportunidad de demostrar nuestra valía y fuerza
de trabajo, y la posibilidad de conservar el ingreso que tuvimos al menos
durante los últimos años. Sería una acción social y políticamente justa. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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