Por: Carlos Santamaría Ochoa13/01/2011 | Actualizada a las 16:17h
La Nota se ha leído 1572 Veces
Los días que hemos vivido últimamente nos
han dejado sentir el inclemente frío que hemos propiciado en los últimos años,
sobre todo, porque gracias a una irracional explotación del planeta hemos
perdido la tranquilidad. Los cambios climáticos han sido producto en gran parte
del “progreso” con que el ser humano ha jugado: hoy tenemos más calores, más
fríos, más lluvias, más terremotos y maremotos y un poco más de todo. Dirían algunas personas que el planeta está
reaccionando ante la enorme agresión de que ha sido objeto a través de los
años, y que se ha “logrado” gracias a que tenemos a veces un concepto
equivocado de la vida. Hoy, el frío es más inclemente, y nos afecta en demasía. Solo basta ver en las páginas y noticiarios
las notas de Estados Unidos o Europa, donde las nevadas son muy fuertes, más
que en años anteriores, y han dejado un sinnúmero de afectados. Tamaulipas y Victoria no son ajenos a esta
problemática que nos afecta mucho a todos, pero sobremanera a los pequeños que
aún tienen un largo futuro por delante. Poco a poco estamos convirtiendo este
maravilloso planeta en un lugar difícil para sobrevivir, y vivimos tiempos
difíciles en cuanto a comportamiento de la madre naturaleza: mucho frío que ha
llevado a suspender clases ya durante dos días seguidos y, de confirmarse el
pronóstico, será uno más, con lo que los niños y jóvenes tendrán su primer
“gran puente” del naciente 2011. Y en ese sentido, la Secretaría de Salud en
Tamaulipas ha manejado los criterios necesarios para evitar que haya
proliferación de enfermedades propias del tiempo gélido: bronquiales,
respiratorias, las gripes y esas cosas que por lo general nos mandan a la cama
y se llegan a complicar, propiciando pérdida de tiempo de mucha gente en casa,
recursos y lo más importante: la pérdida de la salud. En este sentido, vale rescatar las
disposiciones que se han dado a conocer en el estado, en el sentido de que si
la temperatura está a 5 o menos grados, habrá suspensión de clases para los
alumnos, a fin de procurar disminuir los riesgos que implica un padecimiento
propio de la temporada. Sin embargo, en visita a varias escuelas
hemos visto muchos jovencitos en sus patios: unos, porque sus padres no tienen
donde dejarlos o quién los cuide, y otros, porque no les gusta faltar a clases. Pero ante todo, los padres tenemos que
ponernos la pila y salvaguardar la salud de nuestros hijos: ninguna clase o día
de jornada escolar vale una neumonía o algo por el estilo. Las autoridades en la capital del estado
instrumentaron los programas de albergues temporales, donde se les proporciona
abrigo a personas que tienen conflicto para encontrar donde quedarse, por lo
general, indigentes. Este apoyo se ha manejado en todo el
estado, dado que las bajas temperaturas son generalizadas en la geografía
nuestra. La secretaríade Salud, a través de su estructura
distribuida en la entidad ha dispuesto estar pendientes de lo que pueda surgir
como consecuencia de los tiempos que vivimos, en cuanto a atención médica y lo
que se requiera para hacer frente a las necesidades de la población. Insistimos en el hecho de que debemos, en
casa, tomar las medidas principales para evitar enfermedades que tienen un
coste elevado, amén de que hay que ir a consulta y demás, lo que significa
pérdida de tiempo y recursos. No podemos estar supeditados a lo que nos digan
los demás, sino que hay que tomar la iniciativa en este asunto. Abrigar bien a niños y personas de la tercera
edad no basta: hay que tomar las precauciones en todos los miembros de la
familia, porque las enfermedades no respetan años ni condición social. También sugiere la autoridad estar bien
informado acerca de lo que viene en cuanto a clima, a través de los medios de
comunicación que nos pueden orientar al respecto. Se necesita extremar
cuidados, más en Victoria, donde no estamos acostumbrados a pasar por
temperaturas tan bajas. Las calles se encuentran prácticamente
desiertas: poca es la gente que sale, porque realmente lo necesita o porque, de
plano, no tenemos idea de lo que puede suceder cuando el organismo experimenta
ciertos grados de congelamiento. La sugerencia, al igual que las
orientaciones que nos ha ofrecido la Secretaría de Salud, para que si no tiene
nada qué hacer en la calle, se quede en casita, quizá, disfrutando un programa
televisivo o una película, o haciendo esas cosas que han quedado pendientes por
una u otra razón, y entonces, aprovechar para que no nos afecten las
temperaturas. Hay que taparnos bien, más vale prevenir
que luego lamentar.Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas