Hay ocasiones en que el ser humano entiende cuál es su rol en la sociedad, y otras en las que de plano, estorba, afecta, o simplemente, participa de forma...
Por: Carlos Santamaría Ochoa12/01/2011 | Actualizada a las 15:57h
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Hay ocasiones en que el ser humano entiende cuál es su
rol en la sociedad, y otras en las que de plano, estorba, afecta, o
simplemente, participa de forma tal que incomoda a sus iguales con detalles que
van de lo ilógico a lo absurdo y otros calificativos más fuertes. Apenas la jornada anterior los representantes de partidos
políticos en la LXI legislatura tamaulipeca nos dieron una lección de
civilidad, estableciendo su postura ante el trabajo que inician con mucho
ánimo,y donde privilegiaron la
disposición de dialogar antes de enfrentarse, sin que lo anterior quiera decir
que habrá sumisión, pero sí se ha manejado un ambiente de respeto a los demás,
para poder defender las ideas y posturas con la madurez que el hecho lo
requiere. Sin embargo, este miércoles sucedió lo que no queríamos
para la capital: los miembros del Cabildo de Victoria iniciaron sus trabajos
con pleitos clásicos de esos que dicen llamarse representantes populares, que
dicen ser de oposición, aunque la verdad sea dicha, son miembros de una
oposición, pero a la razón, a la verdad, a la inteligencia y la tolerancia. No se entiende que la oposición tenga que,
necesariamente, estar en contra de todo lo que se dice o hace por parte de los
que están enfrente. Además, no se olvide que democracia es dar el poder al
pueblo, y en estados como el nuestro, ser simpatizante de ésta quiere decir que
se respetará y apoyará la decisión de las mayorías, que será tomada en cuenta
siempre que resulte. Eso es democracia: que quien tiene mayoría se impone, y
punto. La oposición en Tamaulipas ha tenido brillantes
exponentes que, con juicio crítico han dejado una huella tanto en el Congreso
del Estado como en algunos Cabildos; son gente preparada que tiene su punto de
vista muy respetable, aunque no sea compartido por la mayoría, por lo general,
de formación y extracción priísta. Pero, en contraparte, también existen personajes que
rayan entre lo ridículo, lo obcecado, lo poco brillante y lo necio, sin dejar
de reconocer una total falta de inteligencia y sentido común. Son esos que
consideran que ser de oposición es mentarle la madre al que gobierna, criticar
sin ton ni son lo que se establece e inconformarse con todo, inclusive, con la
vida misma. De esos, desgraciadamente, abundan en nuestra comunidad política. Victoria tiene el tino de contar con un excelente
elemento al frente de la presidencia municipal: Miguel González Salum es un
ciudadano comprometido con su trabajo y su causa, con la comunidad y además,
cuenta con la preparación necesaria que seguramente le hará, como en ocasiones
anteriores, cumplir cabalmente con la responsabilidad que hoy ostenta. Ya fue diputado federal y dirigente estatal del sector
popular en su partido, el Revolucionario Institucional, y hoy, como alcalde,
seguramente pondrá a trabajar todo su esfuerzo, su talento y a su equipo de
trabajo para que Victoria tenga los resultados que todos esperamos. Miguel es un buen político, en toda la extensión de la
palabra, pues. Pero dentro del Cabildo existen representantes de
partidos opositores al PRI que no han entendido que su función es colaborar
para gobernar en forma justa, honesta y eficiente. Lo demás, la ideología de
cada quien debe quedar a un lado, porque su responsabilidad, hoy, es el
municipio de Victoria, sea cual sea el color de su logotipo. Hay que imaginar que Ruth Vázquez, regidora panista ha
pedido la regularización de ¡17 colonias!, porque argumenta que no tienen
servicios públicos básicos, y seguramente no ha estudiado el caso del por qué,
ya que muchos asentamientos irregulares son precisamente eso por las
condiciones del terreno, y porque fueron invadidos y ocupados en forma poco
clara. No conforme con ello, sacó a relucir los problemas de
siempre: la envidia de que haya gente que tenga familiares dentro del aparato
oficial, en cualquiera de los tres poderes, y arremetió contra la regidora
Amelia Rincón Tuexi, a quien atacó en forma personal y poco clara. ¿Es ese el tipo de servidores que necesitamos? Definitivamente
no. No es posible que lleguen a un cargo y pretendan argumentar cualquier cosa
y justificar sus frustraciones y su coraje porque pertenecen a una institución
política que no tiene mayoría en la entidad. No es tiempo de estar enfrentándose. Ya la diputada
Guadalupe Flores de Suárez nos regaló una buena lección de civilidad política,
al igual que los coordinadores parlamentarios, como para caer en esos asuntos
que hacen mucho daño a los gobiernos de todos niveles. Ya ve usted, por ejemplo, se pelean dirigentes a nivel
nacional y nada bueno sale de eso, únicamente se fomentan las rencillas y los
deseos de venganza que poco o nada dejan al país. Ojalá que este tipo de servidores entiendan por qué
llegaron, aparte de la casualidad que otorgan las prerrogativas electorales, y
se pongan a trabajar en bien de la comunidad, que, finalmente, es la que les va
a cubrir sus salarios durante tres años, y lo hará en forma por demás decorosa. Eso queremos: servidores comprometidos, no peleoneros de
callejón, de los que poco o nada aportan a la sociedad. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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