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Sección: Editoriales / Presencia

La incomprendida Gilda Cavazos

Por: Ana Luisa García 09/01/2011 | Actualizada a las 19:34h
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LA INCOMPRENDIDA GILDA CAVAZOS
“EL DIEZMO” DE LAS CONSTRUCTORAS
EL ENRIQUECIMIENTO ILICITO EN MUNICIPIOS
 
A la Secretaría de la Contraloría del Gobierno de Tamaulipas llegó un elemento fresco, con experiencia en el servicio público que tiene que ver con la academia, pero no con una administración estatal, la tampiqueña Gilda Cavazos Literas es hechura de la UAT, aunque tuvo algún desempeño en el COTACYT. Tendrá que aprender a lidiar con la prensa que le lanzará uno que otro “cuatro” a ver si cae y da la nota sensacionalista.
 
Muchos piensan que la Contraloría es una Central de Policía y como tal, sino realiza una pesquisa, quiere decir que no está haciendo nada, lo cual está muy lejos de la realidad. La principal función de esta dependencia es asesorar a las diferentes dependencias del Gobierno de Tamaulipas, sobre la manera como debe de aplicar sus respectivos presupuestos, orientarlos para que NO compren lo que no está en sus facultades, los montos que pueden facturar, el equilibrio que deben guardar en cada rubro y los tiempos para la entrega de su documentación.
 
Para ello tiene una red de Comisarios instalados físicamente en las diferentes instituciones públicas de dependencia estatal, son funcionarios de carrera, capacitados, que cada sexenio son re-contratados con alguna excepción y si acaso, como medida pueden ser enrocados para no crear vicios. Incorporar nuevos Comisarios es un derroche de presupuesto y de tiempo, porque habrá que capacitarlos lo cual no es fácil, ni rápido.
 
Cada comisario, es el “seguro” de eficiencia contable en cada dependencia, es el representante de la Contraloría, que pondrá alto al funcionario(a) que se salga de la normatividad. No es el maquillista precisamente, pero si es el organizador que orienta para que las cuentas cuadren y más vale que cuadren en el interior de la administración para no tener problemas más adelante.
 
Las auditorías internas son el recurso para verificar que todo esté bien, ahí se ve el trabajo de la Contraloría, representada por la red de Comisarios.
 
De acuerdo a ese método, es muy difícil que un recurso que viene etiquetado sea desviado a otro gasto. Sin embargo existe el enriquecimiento ilícito de los funcionarios de las administraciones municipales, estatales, organismos descentralizados, etc. Y son los que provienen de captaciones propias, no de las partidas oficiales que pasan por el tamiz de la Federación, de eso, ni duda cabe, pero en ese tema nadie, ninguna Contraloría puede hacer mucho.
 
¿Cómo controlar la comisión que las constructoras pagan a quienes los favorecen?, ¿O cómo detectar a un Director u organismo que licitar una compra, mediante un “diezmo” (triezmo)?. Y en los municipios ¿Cómo hacer para detectar la suma exacta de las infracciones de tránsito, derechos de piso, multas diversas aplicadas por el Ayuntamiento?, que no llegan nunca a la Tesorería, porque se quedan en el camino.
 
Las Contralorías de hoy, son lo que antes era en la administración pública de los estados las Auditorías internas. Se elevan a nivel de Secretaría y cambian su nombre imitando la estructura Federal, que a iniciativa del Presidente Miguel de la Madrid creo este organismo como salida demagógica, eran los tiempos en que se desbordó la rapacidad gubernamental, a grado tal que a la frase de campaña: “La solución somos todos”, Juan Pueblo jugó con las palabras y decía: “La Corrupción somos todos”.
 
 Por eso es inconcebible la desaparición de las Contralorías, por lo menos de su función, que es indispensable; puede pensarse en reducir su nivel jerárquico, como ocurrió con Turismo, pero regresarla a su  naturaleza original, dependiendo de la Secretaría de Finanzas o incluso de la Secretaría Administrativa, le restaría autoridad, transparencia e independencia para cumplir su función.
  El recurso que se ahorraría sería mínimo, consistiría en la reducción del sueldo del Secretario(a) de la Contraloría, pero el gasto fuerte es todo el aparato administrativo. Así las cosas, la Mtra. Hilda Cavazos Literas puede estar tranquila, las versiones periodísticas que cada seis años corren en el sentido de desaparecer esa dependencia no tienen la más mínima posibilidad de proceder.

Ana Luisa García García

(15-Nov-1950) es licenciada en Periodismo, egresada de la Universidad Veracruzana generación 1969-1973.

Ejercicio profesional en los siguientes medios: Dictamen de Veracruz, EL Diario de Cd Victoria, El Universal y Ovaciones en el D.F. El Heraldo de Tampico y columnista de La Verdad desde hace 25 años a la fecha.
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