¡Qué cosas leemos y escuchamos hoy en día!. Ahora resulta que los profesores tienen que dar su aval a los funcionarios encargados del funcionamiento...
Por: Carlos Santamaría Ochoa08/01/2011 | Actualizada a las 15:10h
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¡Qué cosas
leemos y escuchamos hoy en día! Ahora resulta
que los profesores tienen que dar su aval a los funcionarios encargados del
funcionamiento de la Secretaría de Educación en Tamaulipas, y como no les ha
gustado el equipo del ingeniero Diódoro Guerra, pretenden “justificar” su
holgazanería y se reunirán, según dicen, más de mil, este lunes en las oficinas
de la sección XXX del sindicato más poderoso y más corrupto de América Latina,
el Sindicato Nacional para los Trabajadores de la Educación –SNTE- que tiene
bajo sus garras la poco honorable señora Elba Esther Gordillo, quien se
autonombró dirigente sempiterna, en aras de conservar las difíciles y poco
claras acciones que se emprenden bajo sus órdenes. Los
profesores, encabezados por Arnulfo Rodríguez Treviño han amenazado con
manifestarse y mostrar su descontento en base a que no les gustó el gabinete de
educación, así de simple. Caprichos,
puros caprichos, que desgraciadamente, la autoridad en el país les ha permitido
tener, y ha cedido a sus amenazas. Esos son los sujetos que se encargan de la
educación de nuestros hijos, de ahí que la corrupción, malos manejos, modos
indeseables sean el pan de todos los días. Cuando el
ingeniero Egidio Torre Cantú llegó a la gubernatura, nombró a los que
encabezarán su gabinete, su equipo de gobierno, y en forma inmediata dejó
entrever cual será la línea de gobierno en Tamaulipas: honestidad, trabajo,
mucho trabajo y nada de demagogia; efectividad y ya. Pero,
mareados por el supuesto poder que tienen y el buen trato que han recibido, ya
amenazaron con hacer un plantón, y de paso, dejar sin clases a un millar de
grupos de diversas escuelas. Luego, piden
la intervención del señor Rodríguez Treviño y nunca les descuentan las
ausencias producto de su haraganería disfrazada de molestia. ¿Para qué
estudiaron? Pareciera que no tienen la más mínima idea de lo que es la vocación
del profesor, aquella que románticamente recordamos algunos y que ubicó a los
“profes” como personajes dignos de ser tomados en cuenta, y quienes muchas
veces decidían lo más importante en sus comunidades. Tenían
autoridad moral, aquella que han perdido con los años, y con sus actitudes en
contra del progreso, de la educación y de México. Hoy, quieren
participar en los programas educativos. ¿Con qué capacidad lo harán? ¿Quién les
dijo que tenían la iniciativa e inteligencia para hacerlo? En una
estructura oficial o privada, hay quienes dirigen y quienes operan: en la obra,
el ingeniero y el arquitecto son los encargados, y los herreros y albañiles
construyen, levantan muros y columnas. Cada quien en su sitio, y todos son
importantes su contexto, porque la unión de todos los esfuerzos les permite
alcanzar las metas. Nadie, solo,
ha obtenido algo grande. Cuando el
gobernador Torre Cantú decidió invitar a Diódoro Guerra seguramente pensó en su
potencial y su capacidad en todos sentidos; recuérdese que dirigió el Instituto
Politécnico Nacional durante varios años, y sus resultados fueron
satisfactorios, lo que nos dice que tiene capacidad de organización y sabe
hacer equipo para obtener buenos resultados. Pero,
Arnulfo, ¿Qué logros puede alcanzar con esas actitudes? Y todavía se atreven a
cuestionar a los colaboradores, que porque son de otros partidos y no se
“fajaron” en la campaña. No todos los “fajadores” tienen capacidad para un
cargo de importancia, y eso lo debieron entender en sus primeras lecciones que,
seguramente, no estudiaron por hacer un plantón, un mitin, un día económico o
una “comisión sindical”, como suele suceder. Deberían
ponerse de acuerdo en lugar de protestar, y caminar en el sentido del progreso:
hacer lo que deben, capacitarse, sacudir la pereza en que viven y devengar su
salario en beneficio de los chicos que tienen en las aulas y que son los que se
benefician o sufren con las actitudes de los docentes. Quisiéramos,
sinceramente, que existiera en México alguna instancia que pare los abusos de
estos personajes, que amparados en el liderazgo de quien no conoce las
necesidades educativas de la entidad pretende hacer escándalo para promover las
posiciones en lugar de los salones de clases. Les importa
más un cargo que educar: esos son los nuevos profesores, la nueva corriente
magisterial que lleva a México al caos, al fracaso, a la derrota en todos los
ámbitos. Arnulfo
Rodríguez debería ponerse de acuerdo con sus agremiados y promover cursos de
capacitación real, promover un diagnóstico exacto de la situación el país, y
dejar de ordenar que en los salones nos pongan a los niños a memorizar los
cuestionarios para que en la prueba enlace los tengan bien “aprendidos”, aunque
para el día siguiente los olviden. El caso es
presumir, aunque no sea cierto, que la prueba Enlace diga que somos muy
eficientes en educación. Cheque usted las formas en que se lleva y la
fraudulenta forma de realizarla, para que usted y yo creamos que nuestros hijos
aprendieron. Y luego,
pregunte a su hijo o hija por qué no sabe sumar 7 más 5, y seguramente le dirá:
“es que el maestro no nos dijo que debíamos memorizar eso”. Esa es la
educación, ¡Y todavía quieren hacer plantones! ¡Qué eduquen mejor! Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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