Todos sabemos que las instituciones educativas tienen un sinnúmero de actividades académicas y de investigación. En el caso de la Universidad Autónoma de Tamaulipas...
Por: Carlos Santamaría Ochoa07/01/2011 | Actualizada a las 14:58h
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Todos sabemos que las
instituciones educativas tienen un sinnúmero de actividades académicas y de
investigación. En el caso de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, en su
estructura tiene escuelas preparatorias y unidades académicas, facultades e
institutos de investigación. En el primer caso, están
algunas prepas dentro de la estructura, porque la UAT reconoce sus estudios y
eso facilita el camino para los jóvenes estudiantes que quieren acceder a
alguna facultad o unidad para llevar a cabo sus estudios profesionales de nivel
licenciatura. Posteriormente, en las
instancias donde se llevan a cabo este tipo de cursos con duración aproximada
de cinco años, se tiene una plantilla de profesores que procuran ofrecer el
conocimiento necesario a los muchachos, a fin de que tengan las herramientas
necesarias que se presentan en el contexto actual como básicas para acceder a
una fuente laboral, ya no digamos buena, sino que simplemente ingresar a la
larga lista de trabajadores, profesionistas con empleo. También, algunas de estas
unidades y facultades tienen estudios que ofrecer en los niveles de maestría y
doctorado, aunque de éste último nivel aún hay pocas opciones, por lo que
algunos optamos por buscar estudios en otra universidad del país o el
extranjero. Y en seguida, la
universidad ofrece también la posibilidad de incorporarse a un centro de
investigación con la idea de llevar a cabo estudios sobre casos prácticos,
descubrir, ofrecer nuevas opciones y consolidar proyectos. Aquí se forman los
resultados en base al trabajo del investigador, cuya formación se reconoce a
partir de un trabajo llamado “de investigación titulado”, que es prácticamente
un paso anterior a obtener el grado de doctor. En todo ese camino, la UAT tiene ya muchas
carreras reconocidas por instancias que miden los parámetros de calidad y
eficiencia, de forma tal que se certifican a las mismas y eso a los padres de
familia les otorga la tranquilidad de saber que sus hijos van a escuelas con
estudios reconocidos, que tienen alternativas de crecimiento y no irán a perder
el tiempo en forma tal que luego se arrepientan de haber optado por la
universidad local. La UAT tiene mucha
calidad en todos sus campus, y malamente algunas voces se quieren encargar de
manchar el prestigio que todos los días se construye con esfuerzo y trabajo de
directivos, académicos e inclusive, de los mismos jóvenes estudiantes, la parte
más vulnerable de este cuadro que hoy presentamos. El rector José María Leal
Gutiérrez tuvo el pasado 6 el encuentro tradicional donde se parte la rosca de
reyes y, oficialmente, se da el arranque al año en materia educativa. Es el día
en que se fortalecen lazos de amistad y algunos aprovechan para establecer
alianzas académicas o de investigación, preparándose para tener un exitoso año
2011. Pero la investigación
cuesta, y la verdad sea dicha, cuesta mucho dinero, porque quienes dedicamos
tiempo a ésta tenemos que abandonar muchos proyectos en aras de sacar adelante
los propios de esta actividad. Es así como se llevan a cabo estudios de toda
índole que buscan mejorar la calidad de vida de los seres humanos. De estos
frutos de celoso trabajo surgen medicamentos, semillas mejoradas e inclusive,
la cura para muchas enfermedades, por poner solamente un ejemplo, dado que se
aplica a cualquiera de las áreas del conocimiento. ¿De dónde provienen los
ingresos de la UAT? En términos generales,
provienen del subsidio que envía la Federación a las mismas casas de estudios,
así como del gobierno estatal que, dicho sea con la verdad, entrega una muy
buena cantidad de dinero. También de las inscripciones se toma el ingreso y
algunos otros servicios. Las instituciones de
educación superior se han visto apuradas en sus gastos, que crecen en forma
desigual con la inflación y los ingresos. Cada día alcanza menos el dinero y
hay que hacer mil y una cosas para que se pueda cumplir con las necesidades
sociales. Pero el resultado es muy
positivo, dado que el tener investigadores nos permite acceder a otros niveles
científicos y participar en el desarrollo del mundo, aunque suene muy elevado,
pero así se conforma el desarrollo: a base de investigaciones que, si bien es
cierto, muchas surgen en las universidades, también la iniciativa privada tiene
sus institutos y colabora enormemente. Son los tiempos
–principio de año- en que el rector Leal Gutiérrez tiene que buscar la manera
de que a nuestra máxima casa de estudios le pueda entregar el gobierno un mayor
número de recursos, porque las necesidades han crecido. En contraparte, podemos
decir que la UAT está respondiendo con la formación de nuevos cuadros de
investigadores, expertos en distintas áreas que ya publican en diversas partes
del mundo. Se está creciendo en este
rubro, y cuesta mucho esfuerzo que debe ser bien apoyado. Seguramente, con lo
que se perfila para Tamaulipas en esta administración que inicia y encabeza el
gobernador Egidio Torre Cantú habrá muchos apoyos para los universitarios, pero
eso sí, también habrá que cumplir con un mayor número de exigencias, porque el
gobierno del estado quiere apoyar lo que signifique progreso, y para ello, hay
que trabajar muy fuerte, en forma decidida y honesta, para responder a esa
confianza. La Universidad ya está
prácticamente lista para el inicio del ciclo escolar 2011-1, hay que ver los
resultados dentro de unos meses. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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