Quien tenga relación con alguna persona diagnosticada con diabetes mellitus sabe que es una enfermedad crónico-degenerativa que tiene consecuencias...
Por: Carlos Santamaría Ochoa06/01/2011 | Actualizada a las 16:21h
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Quien tenga relación con alguna persona
diagnosticada con diabetes mellitus sabe que es una enfermedad
crónico-degenerativa que tiene consecuencias fatales en los casos en que se
omiten los cuidados necesarios. Cierto, es una enfermedad incurable sin
embargo, tiene la “ventaja” de ser totalmente controlable. ¿Qué se requiere? Los expertos consideran
que cuando una persona tiene conciencia de este padecimiento puede evitar que
lo sea, es decir, deja de ser un padecimiento para convertirse en una
enfermedad. Se preguntará usted cuál es la diferencia: cuando uno padece
diabetes es porque no hay control, porque las complicaciones crónicas y agudas
aparecen y la calidad de vida comienza a mermar. De todos es sabido que hay tres grandes
pilares en este asunto: control médico, que incluye visitas al doctor,
medicamentos, análisis y exámenes de laboratorio, así como un plan de
alimentación adecuado y actividad física necesaria para no dejarse caer. La
diabetes mata cuando no se le atiende en forma adecuada. Y seguramente, por su trayectoria en el
ámbito médico, el secretario de salud en Tamaulipas Norberto Treviño García
Manzo entiende que hay una enorme necesidad de incrementar los cuidados. Al
Estado le cuesta mucho dinero la gente con diabetes. Somos algo así como enfermos “caros” porque
no hay nada que nos cure, y los cuidados completos resultan ser costosos,
inclusive cuando se tiene servicio médico. Insistimos en el hecho de que al
Estado le resulta muy caro tener pacientes con diabetes, porque, dicho sea con
toda honestidad, no nos cuidamos lo que debemos y aparecen esas complicaciones
que muchas veces incluyen hospitalización. Hay que ver la cantidad de gastos que se
generan por este concepto tan especial. Los males del nuevo milenio se
circunscriben a la obesidad, diabetes e hipertensión, sin dejar a un lado el
cáncer, SIDA y otras enfermedades cuyo control es también muy costoso. Pero tenemos la certeza de que los
gobiernos estatales y federal no debieran gastar tanto dinero en quienes
somos diabéticos. Las hospitalizaciones y amputaciones, las diálisis y
problemas de retinopatía se pueden alejar de nuestra existencia siempre y cuando
tengamos conciencia de ello y adoptemos los cuidados correspondientes. Existen en la entidad una serie de acciones
tendientes a disminuir estos problemas de salud pública: un ejército de
promotores entre los que se incluye a médicos, enfermeras, trabajadores
sociales, psicólogos, nutriólogos y otros profesionales de la salud participan
en el equipo transdisciplinario, en aras de convertir la pandemia mundial en
una enfermedad más. No se puede evitar, eso lo tenemos muy
claro, pero con una atención atinada se puede lograr retrasar los problemas que
esto conlleva. Cierto, son tres grandes problemas y
podemos afirmar que el de la obesidad y sobrepeso constituyen la base de tantos
casos que se convierten en una carga social, económica, emocional y demás. A las familias nos resulta costoso tener a
alguien que ha sido incapacitado por causa de la diabetes: amputaciones,
ceguera o problemas renales son las principales afecciones de quien no se
controla. La administración estatal instituyó a la
par con los programas federales que envía la Secretaría de Salud en México, el
denominado “Chécate, toma el control” entre otras estrategias de salud. ¿Qué sigue? Tamaulipas avanzó mucho en esto
de los diagnósticos y control de gente con diabetes mellitus. Ahora sigue
afianzar las estrategias que se crearon y que, si bien es cierto que son
costosas, resultan más baratas que tener a los pacientes complicados. Hace falta una participación social
conjunta, urgente y necesaria, para evitar que los diabéticos caigamos en estos
problemas. Los medios de comunicación y periodistas
tenemos una enorme responsabilidad, sin embargo, no se puede dejar toda la
carga a éstos ni a las autoridades estatales: la sociedad constituye la parte
fundamental. Usted sabe que la diabetes nos lleva a la
discapacidad y mata si no hacemos el mínimo esfuerzo por evitarlo. Dentro de los programas establecidos en la
Secretaría de Salud en Tamaulipas, seguros estamos que el del control de
pacientes diagnosticados será incrementado. ¿Dinero? Claro que cuesta, y mucho, pero
insistimos: sale más barato que hospitalizar a quien cae por estos asuntos del
descontrol, además de que afecta a su familia. Es el tiempo de entender la gravedad del
asunto y saber que cualquiera puede tener una enfermedad de este tipo, más, con
los estilos de vida actuales. Seguros estamos que la SST y la sociedad
trabajaremos juntos en estos años, en aras de obtener una mejor y mayor calidad
de vida para los nuestros. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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