No podemos negar la importancia que tiene el factor empleo en el país, y por consecuencia, en Tamaulipas. En estos días, el secretario de Trabajo Javier Lozano...
Por: Carlos Santamaría Ochoa05/01/2011 | Actualizada a las 12:16h
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No podemos
negar la importancia que tiene el factor empleo en el país, y por consecuencia,
en Tamaulipas. En estos días, el secretario de Trabajo Javier Lozano habló de
los logros obtenidos a nivel nacional, y manejó una cifra que para muchos es
poco creíble, sin embargo, en forma oficial se habla de la creación en el año
de 2010 de poco más de 730 mil fuentes laborales, en beneficio,
estadísticamente, de igual número de familias. Dicen los
que saben, o los que están habilitados para decirlo, que es la mejor cifra en
14 años, aunque la verdad sea dicha, este número lo ofrece la STPS en base a
los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social, lo más confiable en
este tipo de datos, aunque no habla de cuántos de los que están registrados
perdieron su fuente laboral. El caso es
que hay mucho empleo, y además se dice que en 2011 se espera crear unos 810 mil
empleos, con lo que suponen que se puede revertir un poco la severa crisis que vivimos
en nuestro país y que se ha incrementado en la última década, cuando llegó
Vicente Fox a la administración federal como titular del Ejecutivo, y con el
actual titular, Felipe Calderón. El diario El
Universal consigna que “de acuerdo con datos estadísticos, en los primeros
cuatro años del gobierno de Ernesto Zedillo se crearon 1 millón 106 mil 529
empleos formales inscritos al IMSS. En el mismo lapso de tiempo en el gobierno
de Vicente Fox se crearon 195 mil 135 empleos, en tanto que en lo que va del
sexenio de Calderón se han creado 1 millón 058 mil 260 plazas”. Aquí se
constata la difícil situación que vivió México con Fox, y la recuperación de
plazas, lo que se ha incrementado año con año, con la esperanza para muchos
jefes de familia de encontrar sustento adecuado. El empleo,
todos lo sabemos, es uno de los antídotos para combatir la inseguridad y la
delincuencia, aunado a la educación y un buen programa estratégico por parte de
las autoridades correspondientes. Cuando la
gente tiene educación, salud y empleo, difícilmente busca otras opciones de
ingreso, legal o ilegal, y es cuando comienzan a cambiar las cosas. En
Tamaulipas ha impactado el número de empleos para bien y no tanto, dado que los
últimos acontecimientos han orillado a algunos inversionistas a cerrar sus
plantas, lo que indica desempleo, aunque el gobierno estatal propició la
creación de muchos puestos de trabajo en distintos rubros, permanentes y
temporales. Tamaulipas cerró 2010 con buenos números, y esto se confirma con
datos del IMSS. Es claro que
el cierre de una planta maquiladora tiene un severo impacto, y recordemos que
la entidad tiene una fuerza productiva y laboral en este renglón: si hay crisis
en la industria de referencia, habrá crisis en el estado. Muchos
afirman que las maquiladoras pagan mal, sin embargo, no meditamos en el hecho
de que son empleos que existen, son reales y permiten a las familias de
Tamaulipas subsistir. Importante resulta, pues, el que se pueda fomentar el
crecimiento en este renglón y en otros que pueden ser una buena alternativa. Nosotros
seguimos apostando por el sector turístico en el sentido de que si se puede
promover una adecuada explotación del litoral de Tamaulipas, podría haber
buenos hoteles, restaurantes y todo lo que implica el detonar un punto
turístico adecuado. El Golfo de
México ofrece aguas como pocos sitios en el mundo, y se podría aprovechar con
una buena política entre los gobiernos federal y estatal en este sentido.
Suponemos que los funcionarios del área estarán considerando alternativas como
las que presentamos como opinión, y algunas otras más que, con toda certeza,
darán seguridad laboral a miles de personas que lo requieren. Otro punto
que es difícil de entender es el llamado “subempleo”, considerado éste como la
contratación de mano de obra calificada en rangos inferiores, es decir, en
otras palabras, tener empleos mal pagados, lo que es natural cuando se tienen
estudios superiores y no impactan en el empleo. Los
empleadores tienen la costumbre de no reconocer estos logros académicos que
pueden constituir la diferencia entre ser empresa del montón y una de calidad. Millones en
el país tenemos estudios y no somos empleados de acuerdo a ellos, y ese
problema lo enfrentan jóvenes que salen con maestría y estudios de diplomado
para ser contratados como agentes de ventas o algo similar. No corresponde a su
esfuerzo, para ser claros. La empresa
no es fácil: habrá que valorar también a los no tan jóvenes –de 35 y más, hasta
los 65 o 70- que requieren –o requerimos- de un empleo para mantener a nuestras
familias. No nos
parece justo que se deje fuera a un importante sector de “treintones”,
“cuarentones” y “cincuentones” por considerárseles viejos para un puesto
laboral. Es lo más injusto de la llamada “justicia social” que debe haber en
nuestro país. Todos
tenemos derecho a trabajar, a ganar bien, y a esa oportunidad que se ofrece a
muy pocos. Fuentes laborales oficiales y de la iniciativa privada deben abrirse
a otras posibilidades, es decir, para todos, sin distingos de sexo, clase
social, cartas de recomendación, pero sobre todo, edad, que no importa cuántos
se tengan, sino la manera en que se pueden aprovechar. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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