Llamó la atención que durante la toma de protesta de los llamados diputados “Juanitos” hubo un poco de todo. El recibimiento era de esperar porque...
Por: Carlos Santamaría Ochoa03/02/2010 | Actualizada a las 14:41h
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Llamó la atención que durante la toma de protesta
de los llamados diputados “Juanitos” hubo un poco de todo. El recibimiento era
de esperar porque para muchos, los legisladores se aprovecharon de sus mujeres
y compañeras para llegar a San Lázaro, cuando se suponía que estaban manejando
eso que llaman “cuota de género”, lo cual, independientemente de lo que se diga
o piensa, consideramos que es injusto a todas luces.
En ese sentido, podemos decir que siempre hemos
sido de la idea de que en cualquier puesto, cargo o encargo puede funcionar un
varón o una dama. Ambos tienen capacidades demostradas a lo largo de la
historia: hemos visto grandes mujeres y grandes hombres en la rama de la
invención, ciencias, tecnología, deporte, medicina, comunicación y así,
podríamos ir una a una por todas las disciplinas en las que interviene el ser humano,
y en todas ha habido damas y caballeros distinguidos.
También hemos pensado siempre que si se trata de
una “cuota de género”, deberían ser las posiciones equitativas, es decir, 50
por ciento damas y 50 por ciento varones, no como estilan ahora cuando hablan
de equidad y dicen: 60 y 40. En matemáticas equidad es igual, o sea, serían,
como dicen en las calles: “mitad y mitad”.
Pero bueno, consideremos que ya llegaron a un
acuerdo que han aceptado las féminas y se conforman con un 40 por ciento, para
que luego lleguen los maridos y uno que otro vival y les quite la posición,
como que no es justo.
Aquí hemos pensado que no era válido, porque
finalmente, quien ganó la elección fue otra persona, y aunque unos dicen que
gana la fórmula, la verdad es que pocas veces hay una injerencia directa de los
suplentes, y la gente vota por tal o cual persona, no por una fórmula.
En ese sentido, Tamaulipas está tranquilo porque
las barbaridades que se les ocurren a nivel nacional aquí no se reflejan, y en
el seno del Congreso hay un profundo respeto a las damas y los caballeros por
igual. En los partidos políticos, inclusive los pequeños-alternativos, dice el
doctor- se trata de buscar que tengan la representatividad que deben, aunado a
su capacidad probada.
Hemos defendido la idea de que pudiera haber más
mujeres que hombres o viceversa, y que el caso es tener ahí, en el sitio
indicado a la persona indicada, es decir, sin importar género, si su capacidad garantiza
el cumplimiento adecuado de su función, adelante.
Un ejemplo es el caso de Teresa Aguilar de
Salinas, quien como delegada de la Procuraduría Federal del Consumidor hizo un
mejor papel que otros delegados, cuya honorabilidad no salió muy bien librada
con eso de los “arreglos” con empresas fraudulentas.
Pero los “Juanitos” han tomado ya su lugar y
obviamente, cobrarán su salario puntualmente y también llevarán a cabo su
función como “representantes populares” término dudoso para quienes usurparon
los lugares de sus cónyuges.
Los gritos que se escucharon en la televisión
fueron pocos, pero esperemos que, al menos, hagan un papel decoroso y dejen de
ser etiquetados como lo que son.
Y podríamos buscar damas distinguidas: Amira Gómez
Tueme, Guadalupe Flores, Susana Hernández, Martha Guevara; en el ámbito
educativo destacan directoras e inspectora que, pese a que algunos no saben
entender cuál es su función, han dejado una importante huella en el magisterio
y en los chicos estudiantes.
Vaya, no podemos asegurar que todo es para las
damas o los caballeros, no es sano además.
En ese sentido, hay varones que son excelentes
compañeros y padres en una casa, y para su familia son determinantes, ya que
cubren las funciones que histórica o tradicionalmente se dejaban a ellas.
Pese a lo que muchas personas indican, en la
entidad se procura dar el sitio que corresponde a cada quien, aunque en
ocasiones, la balanza se inclina más a uno u otro lado, pero no quiere decir
que esté proliferando un machismo impertinente o un feminismo absurdo, sino que
se está buscando que todos participen.
En este tiempo de elecciones, veremos algunos
nombres de militantes de ambos sexos en cualquier instituto político, señal de
que se está dando la oportunidad a ambos géneros de participar, de hacer su
lucha y de cumplir a sus conciudadanos.
Tamaulipas tendrá candidatos a alcaldes y
alcaldesas, a diputados y diputadas, y en ese tenor, los que vivimos en este
maravilloso lugar tendremos la oportunidad de elegir, y no se vale que se
decida uno por el género de quien resulte en la candidatura, sino por sus
aptitudes, valores, capacidad y preparación.
La trayectoria a veces es importante, pero más aún
lo es el hecho de saber que estamos eligiendo a la persona idónea.
Es cuestión de dar oportunidad a todos, pero por
favor, no caigamos en absurdos. No queremos “Juanitos” en un estado como el
nuestro.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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