Por: Carlos Santamaría Ochoa27/12/2010 | Actualizada a las 16:45h
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Han sido prácticamente 72
horas de asueto. Un tiempo magnífico para fortalecer los vínculos familiares
lejos de casa y a la vez, en casa. Los padres y hermanos que pocas veces en el
año se pueden abrazar fueron el motivo de una ausencia de tres hermosísimos
días. En este corto tiempo se
ha puesto de manifiesto que uno de los grandes tesoros que tiene el ser humano,
sin duda alguna, es el poder convivir con los suyos, hacer de estos minutos,
días y horas algo insustituible, algo que con nada se puede cambiar. Y también ha sido una
buena oportunidad para poner de manifiesto el avance que ha tenido la entidad
por allá, por los rumbos de la zona conocida aún como Cuarto Distrito, donde la
vialidad ha cambiado radicalmente y las obras se pueden ver en toda la
geografía del territorio. Pasear por las carreteras
tamaulipecas es algo que también se disfruta, con los peligros que pudiera
tener, pero que sin lugar a dudas, nos hace sentir muy bien, porque tenemos la
oportunidad de conocer mucha gente, en el viaje, durante el trayecto y sobre
todo, porque nos ha dado la maravillosa oportunidad de volver a tomar de la
mano y abrazar a quienes nos han entregado lo mejor de sí para nuestra
formación que, buena o mala, ha sido producto de amorosos momentos que a lo
largo de los años forman el carácter de cada uno de nosotros. Y en los albores del
nuevo año vienen muchas cosas a la reflexión personal, principalmente, por lo
que hemos dejado a un lado por diversas circunstancias, pero que luego hemos
retomado con más entusiasmo, con más cariño, con el amor propio de quien sabe
ser agradecido con la vida y con el Creador, cualquiera que sea la idea que
tengamos de él. La familia sigue siendo
el motor más importante de nuestra existencia. La familia donde crecemos y la
extensión que conforman nuestros herederos, los que seguramente tomarán algunas
cosas de nosotros para formar su carácter y establecer un plan de vida propio,
que les dejará, sin lugar a dudas, un sinnúmero de alegrías. En los tiempos del último
mes del año se carga en la mente la “morriña” de los lugares y personas que han
dejado de estar ahí con nosotros. Vienen muchos nombres y recuerdos a la
memoria, lugares y acontecimientos que marcaron el 2010 en nuestra historia
personal. Un año que ha sido
difícil para prácticamente todos nosotros, y un año fundamental en el
desarrollo del Tamaulipas que nos ha tocado vivir y defender para nuestros
hijos. El cambio de gobierno, la
elección y todo el proceso dejan muchos pensamientos y expectativas para miles
de personas: los que se van y los que vienen, unos, con la idea de buscar
nuevos horizontes, y los más, con la esperanza de formar parte de una
administración que tendrá oportunidades para muchas personas. Los nombramientos que se
vienen a partir de la semana próxima serán fundamentales en el desarrollo de
nuestra existencia. Han iniciado ya algunos,
como el caso del área de comunicación social y, mención aparte, el nombramiento
del nuevo director del Hospital Infantil de Tamaulipas, lo que ha significado
un acto en el que el verdadero profesional y amigo Carlos Guillermo Morris
Garza tendrá esa delicada y entusiasta responsabilidad. En lo personal, nos
congratulamos de este nombramiento, sabedores de que Morris Garza,
independientemente de su calidad profesional es un ser humano con cualidades
excepcionales que le hacen ser diferente a muchos, y admirado por nosotros sus
amigos. Participamos y
compartimos con quienes están cerca del doctor Carlos Morris esta nueva
encomienda, y deseamos que los éxitos profesionales se multipliquen, así como
en cada uno de los tamaulipecos que serán considerados para formar parte de la
administración que encabezará el ingeniero Egidio Torre Cantú, porque en la
medida que este grupo de personajes tenga éxito, en esa misma medida se
plasmará el avance y progreso de nuestra entidad, la que con tanto orgullo y
amor profesamos y presumimos en cualquier parte del mundo. Y los personajes que nos
han dejado, cuya existencia física ha concluido, no dejarán nunca de formar
parte de nuestra forma de ser y de pensar como entidad, como municipio y ciudad
y, sobre todo, como una sociedad tan especial como la nuestra. Aquí, queremos hacer el
paréntesis para solidarizarnos con la familia Charur, ante la pérdida
irreparable de uno de los hombres que significaron un parteaguas en el progreso
de la entidad: don Elías. Suponemos que todos
haremos ese viaje sin retorno, pero es doloroso cuando se llega la hora; no
estamos totalmente preparados. Seguros estamos que Don
Elías ha dejado una imborrable huella no solamente en sus hijos y familiares
cercanos, sino en muchos de nosotros que tuvimos, aunque fuera una vez, la
oportunidad de disfrutar de su amena charla. Todos nuestros amigos que
se han adelantado, descansen en paz. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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