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Sección: Editoriales / Escenario político
Mi laptop y una nochebuena más
Por: Marco Antonio Torres de León
25/12/2010 | Actualizada a las 18:41h
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La Nota se ha leído 1925 Veces
Hoy haremos una locura, hablar en primera persona. De vez
en cuando es bueno permitirnos locuras como José Luis Rodríguez El Puma lo
decía:
-“Un poco de locura, un engaño alguna duda, que nos haga
despertar…aunque al fin no sea verdad”.
Lo haremos en razón que es 24 y que todo mundo que a los
cronistas –reporteros- de política nos leen, andan de viaje, gozando el
recalentado, y de vez en cuando, atisbando en sus modernas laptop. Otros de
plano, todavía a esta hora, 3: 30 de la tarde, están metidos bajo la sábana.
Por cierto, desde aquí ¡Feliz Navidad a todos!
-Menos a 31 mil que ya no gravitan en este mundo-.
¡Gracias Felipe Calderón por la brillante idea de sacar
de cuarteles al honorable ejército mexicano!! A ti también, ¡feliz navidad!
Haremos algo:
Mientras que una esposa guisa el recalentado, los hijos
truenan cuetes, barrenos, palomitas; mientras que otros van a Aurrerá y los
visitantes foráneos –de Chihuahua, Jalisco, DF y mejor parémosle de contar-
andan con la tía, escribiremos la presente, una carta post navideña.
Mientras algunos hablaban –ésta mañana- desde la recámara
de visitas en actitud festiva:
-“Mis tíos salieron desde la mañana y ni avisaron; era
oscuro todavía. Seguro fueron a tomar café, y como no quisieron invitarnos, a
nadie le hablaron”.
Otro escaneo recamaril nos indica: “¿Oyeron cómo ronca mi
tía? Ronca tanto de arriba como de abajo (no entendí), hasta pensé estábamos
durmiendo cerca de un rinoceronte. Jajajajaja”.
Pues bien, mientras hoy 25 de diciembre esto ocurre,
anotaremos:
A quienes escribimos artículos de política o lo que sea,
y que de alguna forma provenimos de la escuela reporteril, generalmente nos
está vedado, prohibido, impedido –casi siempre-, hablar en primera persona.
Salvo raras excepciones.
Pero esta vez lo haremos, nos vamos a atrever.
Repetimos, es raro que alguien esté en oficinas
trabajando; casi todo mundo enciende su laptop y se mete 15 minutos a checar
internet; pero enseguida vuelve a cerrar.
La checan la clase política mexicana, para leer novedades
en política.
Viven de lo que dice la opinión pública. Y por esa razón
están al tanto.
Este año ha sido particularmente difícil en todos los
renglones. Tanto así que restan 6 días naturales para que acabe 2010 y es fecha
que el stress nos recarga y nos reprime.
Por ello esta mañana -25 de diciembre- me permití tomar
mi Wolksvagen y emprender camino con rumbo incierto, indefinido aparentemente,
pero antes, fui a visitar mis amigos y familiares, aunque fuera solo un rato.
Solo visité a unos cuántos. Dándoles el fraternal abrazo de navidad.
Una vez que los saludé, pasamos –mis acompañantes y yo-
por un río o balneario natural, en donde vimos el agua vaporosa, señal
evidente de que la temperatura es más fría afuera (en el aire) que adentro.
Gozar el paisaje tamaulipeco, la naturaleza, y elevar la
cara al cielo para dar gracias a Dios no lo dejamos de hacer.
Para esto conduje mi vocho modelo 84 desde muy temprano,
desde las 7 de la mañana; los efectos del tequila ya se habían ido.
Y con todo y el crudo frío que azotó al cielo de
Tamaulipas desde la madrugada del 25, nadie nos desanimamos.
Anoche bebimos un tequila –desde las 11 de la noche- que
no cayó mal a nadie, mientras esperábamos la última campanada del 24, la
hermosa llegada de la Nochebuena que nos trajo –cual brisa de suave viento- un
encuentro instantáneo, fugaz pero dramáticamente hermoso con Dios, Creados del
Universo y con Jesucristo.
Aclaro: La brisa suave no es metáfora, fue real.
Pero además, les diré otro secreto, el diálogo con Dios (el Padre) y con
Jesucristo (el Hijo del Hombre) tampoco es metáfora, fue real.
Lo sentimos todos quienes nos reunimos anoche.
Mientras esperábamos a que dieran las 12, bailamos
sonsonetes musicales. Unos parecían matar cucarachas y otros con
habilidades diversas, menos para la danza musical. Aunque lo más importante fue
que estábamos todos felices, convivir juntos una nochebuena fue lo importante.
Si me permiten mis lectores, diré una locura más: quienes
nos reunimos la nochebuena y yo, bebimos un tequila Tenampa, tequila
jalisciense que se vende en las tiendas Oxxo por 90 pesos. Mientras
aguardábamos el momento de que dieran las 12.
La carnita asada, los frijolitos charros, las tortillas
en la lumbre, no eran visiones irreales. Eran de verdad. Comimos un pollo asado
en recipiente puesto aparte y una salsa donde solo en México se hace.
Tequila rico, sabrosón, afrentoso, pero que nos cayó
mejor con jugo de naranja y con agua mineral, que con otra bebida.
Al tequila, ni quien le pusiera peros.
Todo con medida. En efecto.
La verdad es que dos botellas de tequila para 8 personas
no gravitan ni trascienden. Es como si pusiéramos una hormiga –o una pulga- en
la piel de un elefante, ni cosquillas.
Pero honestamente, la idea no era emborracharnos. La idea
fue pasarla bien, a gusto.
Mi laptop la guarde perfectamente en mi maletín negro,
muy bien guardada. Como deseando que no saliera de ahí en 10 días consecutivos.
Pero no fue así.
En este momento, en que son las 4 de la tarde, estoy
frente a ella, frente a mi valiosa laptop, chiquita pero aguantadora,
computadora que por cierto es un regalo –haré la confesión pública- de un
sincero amigo mío, de RIGOBERTO RODRÍGUEZ RANGEL, en donde la suerte tuvo algo
qué ver.
La recibí de regalo hace exactamente un año y 3
días.
Confieso que el año 2010 ha sido un año muy
revolucionario, no solo por las implicaciones del Centenario y Bicentenario del
que tanto se habla a través de medios; fue un año de revoluciones emocionales,
sociales, personales.
Creo que se entiende. Vivo en un México que respira, que
vibra, que siente, y así lo entiendo; mi México querido no es muñeco
insensible, ni de látex.
Fue el 2010 un año de sueños cumplidos, año de metas por
cumplir.
Fue un año simple y llanamente, de vivir lo que vive la
humanidad, nada extraordinario o fuera de lo común. Fue un ciclo donde quise
fervientemente ser mejor ser humano.
Anoche –desde las 8 de la noche hasta las 3 de la
mañana- me alegré de recibir múltiples mensajes personales enviados a mi
celular; provenían de mis amigos sinceros; me desearon lo mejor de la vida.
Lo agradezco a Dios; se lo agradezco a ellos. Muchos no
me escribieron msj pero fue como si los hubiera recibido. Porque –en los
hechos- se portaron como grandes seres humanos conmigo durante el 2010.
Entre otros recibí atenciones del doctor HÉCTOR LÓPEZ,
alcalde del Mante, quien días atrás me hizo llegar un presente que agradezco.
A algunos de mis amigos les mandé parabienes de regreso a
través de mi sony Ericsson Telcel; luego me acabé el saldo. Los dejé para
después.
Amables lectores, quise cometer una locura navideña,
porque la ocasión lo amerita. Creo que lo he hecho, he escrito en primera
persona, cosas que rara vez se dan. Pero aun respiro el ambiente navideño de
paz y amor cristiano, como gracias a Dios, ustedes respiran. Así que…estamos en
familia, una familia humana y terrenal.
Agradezco a Dios seguir vivo. Agradezco a Dios las fibras
humanas que me hacen sentir.
Le doy gracias al Creador del Universo por las buenas y
las malas, como si fuera bateador de beisbol. Dios es el pitcher y mándame lo
que quieras.
Yo las aprovecharé.
Bien, por ahora es todo, hasta mañana.
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