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Sección: Editoriales / Vida diaria

De que se ríe Santa Claus?...

En realidad pocos lo saben, en esta época es tan difícil entender su risa, ya no se sabe si es de burla porque muchos no tuvieron para comprar regalos...

Por: Rosa Elena González 25/12/2010 | Actualizada a las 10:31h
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En realidad pocos lo saben, en esta época es tan difícil entender su risa, ya no se sabe si es de burla porque muchos no tuvieron para comprar regalos y otros tantos ni siquiera para una cena compuesta por tamales y una piñata como se acostumbró hace muchos años, o si es de felicidad por unos poquitos que lo tendrán todo y de sobra.
 
El caso es que ese jo jo jo jo retumbó en los oídos de medio mundo, a fuerza de ser sinceros hay que decir que a todos los niños les dio esperanza en el sentido de que la Noche Buena bajaría para entregar sus regalos, en este momento ya se sabe que la mayoría sufrió una desilusión terrible y que fueron muy pocos los que se vieron llenos de felicidad.
 
Al final la gran mayoría le reprochó algo a Santa que se concretó a traerles unos zapatos, un pantalón, o un vestidito, pero nunca aquella motocicleta o carro montable que le habían pedido, y eso cuando les fue bien porque en muchas de esas veces no les trajo nada.
 
Ojala, y para hacer más llevadera y con menos traumas la vida, todos esos niños se pongan en la piel de Santa, entiendan que no fue fácil ir de tienda en tienda, observar que los precios de un carro montable son iguales a un mes de salario, que una bicicleta se puede adquirir con todo el dinero que se necesita para comer una semana, que incluso la ropa y zapatos son lujos que ya mucha gente conoce solo en Navidad.
 
Cierto, muy cierto, se va a preguntar usted, ¿y entonces porque estuvieron todas las tiendas llenas?, esa es otra verdad, pero no dude que la gran mayoría de los consumidores gasto los ahorros de todo un año y que recibieron en estas fechas, muchos más se estuvieron endeudando, y otros gastaron el aguinaldo y van a sufrir una pendiente muy dura para el mes de enero, quizá ahí este la respuesta.
 
La realidad es que los padres son capaces de empeñar hasta su alma en estas fechas con la sola ilusión de contemplar los rostros y escuchar las sonrisas de felicidad de sus hijos, para ellos eso es el aliciente que les impulsa a tener esperanza que el próximo año será mejor.
 
Ahora, de todo esto lo más lamentable es que los padres de familia cayeron en el consumismo y arrastraron a sus hijos a ese mismo precipicio, es muy lamentable no tener la capacidad para comentarle a los niños que Santa Claus no es más que un invento reciente, un invento que los grandes empresarios utilizan para vender hasta ropa interior de color rojo o chocolates y rosas.
 
Que si bien es  bueno recibir un obsequio material, siempre será mejor un regalo del alma, una palabra de aliento, una sonrisa sincera un te quiero verdadero, un abrazo y un beso lleno de amor, eso aparentemente  no tienen precio, pero en realidad son un tesoro con valor incalculable y que hoy en día difícil son de adquirir, pues el consumismo y las cosas materiales nos han superado.
 
A que vamos, pues a que obviamente la sociedad perdió una batalla más, que se olvido que Navidad quiere decir Nacimiento de JESUS, la encarnación de Dios, que es un asunto espiritual que nos debería llenar de gozo y no de preocupaciones por recorrer las tiendas a buscar que le podemos comprar a nuestros hijos, sobrinos, hermanos, el jefe, y hasta a las personas con quienes queremos o deseamos quedar bien.
 
Quizá el castigo que tuvimos en estos días fue sufrir un viacrucis para hacer las compras, sufrir una terrible decepción cuando vemos la cartera y hacemos cuentas para caer en la realidad de que no alcanza para todos.
 
Porque para nadie es un secreto que cuando se recorren las tiendas nos damos cuenta de lo ricos que somos, los precios de los productos bien compiten con los que ofertan las tiendas de Nueva York, o por lo menos la zona rosa del Distrito Federal, y aún así nos aventuramos a regalar.
 
Todo fue demasiado caro, los comerciantes supieron sacarle tajada al cerco que nos tiene la inseguridad y que nos obliga a comprar todo en nuestras ciudades, el estar aislados nos ha provocado caer en las garras de algunos vividores que no se tentaron el corazón… ni siquiera por ser Navidad.
 
Por eso la recomendación es que  vayamos reeducando a nuestros hijos, que empecemos hoy y en la casa una lucha contra la comercialización en que se ha convertido la Navidad, quizá si logramos que entiendan que Dios regalo amor y milagros pero jamás un juguete caro o una joya de colección, podremos tener hijos con más valores, niños que no caigan en la delincuencia ante la frustración de no contar con todo lo que soñaron, con los artículos más modernos y costosos, con varios perfumes de marca o con un coche nuevo, que entiendan que eso es superficial, que lo realmente importante es  contar con sociedades  afables y familias  integradas.
 
Además, la economía familiar en todas las clases sociales no está para creer mucho en Santa Claus, este señor gordito no es una tradición nuestra, este personaje no es para los mexicanos que en estos tiempos  muchos apenas tenemos para comer, así qué a toro pasado y analizando bien las cosas pregúntele a su vecino, pregúntese usted mismo… por que mejor no reflexionamos y nos detenemos a observar la mirada llena de tranquilidad y amor de DIOS mientras nos cuestionamos ¿de que se ríe Santa Claus?...
 
vida.diaria@hotmail.com

Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.

Además ha colaborado en distintas campañas políticas.

Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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