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Sección: Editoriales / Escenario político

Diego Fernández, secuestrado VIP

Nunca como hoy, México había visto volar en sus cielos dos manchas tan espantosas y tétricas, las mismas que se yerguen amenazantes –a futuro- con riesgo...

Por: Marco Antonio Torres de León 22/12/2010 | Actualizada a las 09:23h
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Nunca como hoy, México había visto volar  en sus cielos dos manchas tan espantosas y tétricas, las mismas que se yerguen amenazantes –a futuro- con riesgo de volverse un par de huracanes de la muerte.
 
Se trata de CARLOS SALINAS DE GORTARI y de DIEGO FERNÁNDEZ DE CEVALLOS, el par de terribles jinetes del apocalipsis que –si Dios no se compadece de los mexicanos- estarán de vuelta en poco tiempo dentro de la elite y del espectro político nacional.
 
Dios los cría y el Diablo los alimenta. Y ellos se ayuntan para hacer maldades.
 
Aunque para ello tengan qué disfrazarse de ángeles de luz.
 
Pero por consecuencia, nunca como hoy fue más fácil para el más auténtico de los movimientos demócratas conquistar el poder presidencial, cuando queda muy poco para el sucesorio 2012.
 
¿Quien dice que no?
 
Podría ser MARCELO EBRARD, podría ser AMLO, o podría ser alguien que despierte una noble esperanza en el electorado mexicano. Una esperanza alimentada en los momentos más aciagos de nuestra patria.
 
De verdad lo sentimos así.
 
Y es que el retorno a la vida pública de DIEGO FERNÁNDEZ DE CEVALLOS tiene un tufo de falsedad y de inmundicia; con tan mala suerte que puede olerse a enorme distancia.
 
Tanto así que han transcurridos dos días desde que reapareció –dice él que lo bajaron de una camioneta una madrugada; y que se puso a caminar y caminar, tanto así que no quería detenerme, quería ver salir el sol- y hoy es día que los mexicanos ya nos hartamos de tan acre pestilencia a corrupción.
 
¿De verdad será tanta nuestra mala –y maldita- suerte, que DIEGO FERNÁNDEZ o su cómplice en el año 1988, el ex presidente CARLOS SALINAS DE GORTARI llegarían a reconquistar el poder presidencial a través de sus alfiles, SANTIAGO CREEL –por un lado- y ENRIQUE PEÑA NIETO por el otro?
 
O peor aún, que la patraña inventada por locos panistas y divulgada hace apenas dos días, y que hace alusión a la posibilidad de que Diego Fernández de Cevallos “acepte” ser el candidato del PAN a la presidencia de la República, se convierta en una dolorosa realidad.
 
Francamente pensábamos ver a un Diego Fernández humilde, sereno, apacible, y por qué no, hasta trastocado psicológicamente; pero constatamos que no es así. Tal parece que las balas no lo mataron, pese a que dormía en las duras peñas, como dijo El Quijote de la Mancha.
 
Parece ser que hasta en eso son clasistas sus “secuestradores”  pues se equivocaron al hacer tratos diferenciados entre ricos y pobres.
 
Lo trataron como un distinguido secuestrado VIP.
 
Soberbio y sobrado, Diego Fernández se da el lujo de llevarle rosas rojas a su amada Liliana León Maldonado, una treintañera nativa de Arandas, Jalisco, divorciada, proveniente de un matrimonio disuelto, pues Diego recién llegó a su casa, se echó un baño vaquero y emprendió el camino rumbo al hogar de su amada jalisciense.
 
 Un dato curioso que también aporta Diego a su llegada –o reingreso- a “éste mundo” es haberle atribuido a don Miguel de Cervantes Saavedra una frase que el escritor español nunca dijo.
 
Pues Diego refirió al Quijote con tanto desparpajo, diciendo: “Mis arreos son las armas, mi descanso el pelear, mi cama las duras peñas…”.
 
Lo cierto es que Diego se equivocó, pues Don Miguel de Cervantes nunca dijo lo que Diego dice que sí dijo.
 
Como aquello que Diego dijo, la causa de lo causado.
 
Con lo cual se confirma que pese a haber pasado más de 200 días en cautiverio, al prócer de moda entre los mexicanos nunca se le quitó lo hablantín o mentiroso.
 
Otro dato anecdótico es cuando Diego quiso correr a la prensa de la calle de la casa de su novia.
 
Es realmente risible que en el paroxismo de su soberbia, haya osado amenazar con llamarle a la fuerza pública para correr a la prensa arremolinada a las afueras de la casa de su novia.
 
La prensa quería más entrevistas; pero la paciencia del señor Diego estaba al límite.
 
Por lo que vemos, muchas, excesivas, demasiadas aristas y sospechas tiene la telenovela creada y cuyo protagonista es el prohombre Diego Fernández de Cevallos.
 
También resulta sospechoso que Diego Mentiras haya “caminado muchas horas, de madrugada; lo único que quería era caminar y caminar, hasta ver el amanecer y la salida del sol”, al parecer a las afueras de un pueblo cuyo nombre no ha revelado y que ningún grupo armado de secuestradores lo haya interceptado.
 
Habría sido insólito que un secuestrado sufriera un segundo secuestro.
 
Repetimos, con la narcoviolencia –como reacción social- llevada a cuestas por todos los mexicanos “de a pie” y con tanto levantón que se registra en las carreteras del país, la verdad nos resistimos a creer que a don Diego Fernández no le haya ocurrido nada malo.
 
Porque ¿Qué tal si lo hubieran confundido –el hubiera no existe, dicen- con un indigente muerto de hambre y pordiosero y ahí mismo lo ejecutan de un balazo?
 
Francamente tuvo suerte don Diego.
 
Ayer vino el gobernador EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES al Mante a inaugurar tres edificios.
 
Uno, el CRI regional, otro, el Centro de Contingencias del Protección Civil y el otro, el entubamiento del canal de aguas residuales que circunda las colonias Chapultepec, Revolución Verde y colonias del poniente y norte de la ciudad.
 
Por supuesto lo acompañó el doctor HÉCTOR LÓPEZ GONZÁLEZ, a quien le quedan escasamente 7 días para que concluya su fructífero gobierno.
 
Una vez inaugurados los citados edificios y obras hidráulica y de saneamiento ambiental, el gobernador y el alcalde, así como sus respectivas esposas, se fueron a comer al Club Campestre; se hicieron acompañar de regidores y síndicos, aunque no de todos.
 
De pasada, una vez culminados estos tres eventos, tanto gobernador como alcalde se dirigieron al edificio de la presidencia municipal donde develaron una placa de bronce, que daba por inaugurada la remodelación del edificio del palacio municipal.
 
Mientras que al mismo tiempo, en los cielos del Mante rondaban muy bajito dos helicópteros propiedad de la marina, supervisando todo.
 
Se trató de la última visita de trabajo hecha por el gobernador Eugenio Hernández al Mante en todo su sexenio.
 
Aunque más tarde diría que había la posibilidad de ir a la zona temporalera a inaugurar uno o dos puentes vehiculares que están pendientes del corte de listón.
 
En cierto momento de su discursiva, EUGENIO HERNÁNDEZ gritó: “Lo quiero, lo quiero, lo quiero”, refiriéndose al Mante.
 
Dijo que le guardó particular cariño al Mante, pero también recordó dos veces que los lugareños votaron hace 6 años por él, cuando fungía como candidato a gobernador.
Bien, es todo por hoy, hasta mañana.
 
Nos gustó la siguiente reflexión:
 
“Cuando era un niño, mi más grande preocupación fue que no lloviera durante toda la noche del 24 de diciembre; también me apuraba que no hiciera mucho frío, menos un frío congelante.
 
Todo esto, para ir de calle en calle y de barrio en barrio, dando  abrazos y repartiendo parabienes.
 
Pero ya de grande, en el México de hoy, mi mayor preocupación es llegar vivo al 24”.

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