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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes
¡¡Toma tu navidad!!
Por: Miguel Ángel Isidro
21/12/2010 | Actualizada a las 19:07h
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Irremediablemente,
en estas fechas de guardar, llega el momento de reflexionar acerca de los
aspectos relevantes de la vida, en los distintos fueros y en todos los ámbitos
de la existencia.
Las
fiestas decembrinas siempre son un espacio de recogimiento, de perdón. De
nostalgia y de felicidad. De ilusión y de soledad. Pero sobre todo de esa
fantasía que la alegría infantil mantiene siempre viva, a pesar de las
amarguras del cotidiano devenir.
Sin
embargo, en este 2010, tal pareciera que nuestra clase política está empeñada
en echarnos a perder el festejo.
Uno
tras otro, los acontecimientos nos hacen notar que nuestros inefables Padrotes
de la Patria están ahí para hacer que nuestros sueños no se vuelvan realidad.
¿Se
acuerda usted de la película de “El Grinch”? Sí, ese verde y amargado personaje
cuyo único fin existencial era echar a perder la Navidad. De repente me imagino
a nuestros políticos con sus pelos verdes haciendo mil y un travesuras para
evitar que Santa Claus nos traiga nuestros regalitos.
¿Cree
que exagero? Bueno, pues ahí le va una lista de acontecimientos recientes que
están haciendo que a estas navidades se las lleve… la tristeza.
Iniciamos
con el gasolinazo. ¿Que por qué nos espantamos, si nos lo retacan cada mes?
Bueno, porque por lo menos con un poco de espíritu navideño, el gobierno
federal pudo habérselo guardado para enero, aunque nos lo recetara “completito
y copeteado”, como decía Vicente Fox.
De
ahí vino el incremento a la tortilla. Las explicaciones babosas de los funcionarios
de Economía, de la Profeco, la Sagarpa y demás enjuagues burocráticos, poco
sirvieron para frenar el tsunami nixtamalero de este fin de año. O como quien
dice: Tortillazo dado, ni Calderón lo quita.
Apenas
nos íbamos reponiendo de estos dos regalitos, cuando nos tuvimos que enterar de
los nutridos aguinaldotes de nuestros heroicos legisladores. Sí, van a insistir
en que 150 mil pesos no es nada si consideramos sus esmerados servicios a la
patria, y todos esos rollos con los que tratan de tapar el sol de la
desigualdad con el dedo (dedazo) de su cinismo. No soñemos con que van a
cambiar de actitud. Sería como pedirle a un mezquite que dé sandías.
Poquito
después, vino la escandalosa fuga de 151 reos del penal de Nuevo Laredo. Como
si con la inseguridad desatada por la desordenada “lucha” del gobierno “contra”
la delincuencia organizada no bastara para aterrorizarnos con el hecho de que
las ciudades de nuestro México cada vez son menos propiedad de los mexicanos,
ahora nos queda el desconsuelo de pensar que de nada sirve con llevar a los
malos a la cárcel, si se van a salir de ella como Pedro por su casa. Y para
colmo, la guerra de recriminaciones entre las autoridades estatales y
federales, resultan de pésimo gusto frente a una ciudadanía que con sus
impuestos pagan el elevado costo de cárceles que ni readaptan ni
resguardan a quienes delinquen. Y lo peor de todo: que esas mismas
cárceles. en última instancia, terminan siendo gobernadas por
los delincuentes, ante la ineptitud oficial.
Después
de eso viene el asunto de “El Jefe” Diego Fernández de Cevallos. No, no
es que estemos en contra de que el ex candidato presidencial panista haya
sido liberado, pero fue verdaderamente bochornoso el show mediático
montado en torno al suceso, con las naturales suspicacias al respecto. El
impacto fue tal, que tuve que explicarle a mi hija de 10 años que ese señor
flaco, ojeroso y barbón que salió hablando como cotorra en todos los
noticiarios (con una fluidez poco usual en la víctima de un plagio tan prolongado)
no era Santa Claus bajo el efecto de alguna yerbita vaciladora, y que podía
estar tranquila esperando sus regalos, ya que el señor del trineo no iba a
lanzarse de candidato del PAN a la Presidencia de la República (¡uf!).
Con
todo eso y mucho más, no me queda más que admitir que la frase que unificaría
el actuar de nuestra clase política frente a un pueblo mexicano ávido de
esperanzas y de buenas noticias, aunque sea una vez al año, se podría
sintetizar en la siguiente frase: ¡¡¡¡TOMA TU NAVIDAD!!!!
DE
BOTEPRONTO: No voy a abonar más al nervio de los integrantes del Club de las
Cabecitas Calientes con la enésima “lista” de presuntos integrantes del
futuro gabinete de Egidio Torre Cantú. De momento vamos a dejar que esas
calenturas las suden colegas con contactos más privilegiados y oráculos más
certeros que los de este humilde reportero. Sólo hacer notar que el
nerviosismo en nuestra clase política es tal, que en ciudades como Victoria,
Matamoros, Reynosa y Nuevo Laredo, reportan como totalmente agotadas las
existencias de productos como el pasiflorine, el té de tila, los
antiácidos… y las pomadas para las hemorroides. Ah, y de rodilleras
ortopédicas. Por algo será.
Por el momento es
todo. Agradezco sus comentarios en el correo electrónico miguelisidro@vanguardiamorelos.com . O si prefiere, sígame
en Twitter: @miguelisidro
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