Por: Carlos Santamaría Ochoa21/12/2010 | Actualizada a las 16:53h
La Nota se ha leído 2204 Veces
El
columnista siempre ha sido de la idea que lo más importante que puede tener el
ser humano son esos gestos llamados “valores”, que se presentan en cada uno de
nosotros y que surgen de la espontaneidad producto de una formación familiar y
personal. Nadie que
haya recibido buena educación dejará de mostrar los buenos modales, y sobre
todo, aprender a ser agradecido: con Dios, la vida, los demás, pero sobre todo,
consigo mismo, que es quizá lo más importante, dado que, si no se refleja en
nuestras acciones, nada tiene el valor que debiera. Y éstos,
los valores, surgen con la gente cuando menos se espera. Un caso especial es el
hecho de que cuando una persona considera que debe proporcionar su número
telefónico a otros, es porque le interesa o hay algunas cosas en común. Quien
omite contestar una llamada, definitivamente –es la postura personal- no tiene
una buena forma de mostrar sus valores, aptitudes o, como decían los abuelos:
carece de una buena y adecuada educación. No cuesta
nada contestar y decir: “estoy ocupado” o “no me llames más”, pero el hecho de
marcar y que te mande el celular al buzón significa que la otra persona no
tiene más interés en contestar, lo que habla de su poco tino, poco tacto o poca
educación, pues. Insistimos,
es una apreciación personal. En una ocasión, David charlaba con el columnista
cuando sonó el teléfono… una y otra vez, hasta que dijo: “¿no nos van a dejar
platicar en paz? La
respuesta no satisfizo mucho que digamos: “si tienen mi número y marcan, es
porque necesitan apoyo, ayuda, consejo o algo, y no puedo dejar de contestar”.
Es la filosofía que ha marcado la trayectoria periodística, por muchos,
desconocida, por más de tres décadas. Tan importante es una llamada de un
familiar como de alguna persona que tiene algo que informar –una fuente- o de
cualquier otra persona. La
pregunta obligada es ¿Por qué no contestan? Doña Marcia comentaba hace unos
pocos meses que había sufrido un altercado con personas allegadas al candidato,
en un evento donde deberían estar todos sus amigos y colaboradores, sin
embargo, nunca falta uno de esos que sienten que Dios les ha tocado con la mano
y surgen las actitudes prepotentes. Tan
sencilla y directa como es, doña Marcia le espetó: “imagínate, si son así
ahora, ¿cómo serán cuando lleguen? Un colega
comentaba que marcaba a ciertas personas y no le contestaban la llamada, sin
embargo, cuando surgía la necesidad de publicar algo que ellos pensaban que
debería aparecer, inmediatamente se presentaban, contestaban y, bueno, en forma
increíble, hasta amables dialogaban. Pero
insistimos: los valores no se aprenden en una campaña o con un nombramiento:
esos se traen desde la casa, y miente quien piense que por haber sido designado
para tal o cual cargo, quien ostente un nombramiento o algo parecido es más
importante que antes. Una
persona sencilla es un gran tesoro, y además, es algo muy difícil de encontrar.
No todos saben ser sencillos y menos responder a los que consideran amigos, o
al menos, gente conocida. Pero los
valores no se aprenden de un día para otro, decíamos al principio. En los
gabinetes de todo gobernante encontramos gente muy valiosa y otra no tanto,
pero no se puede afirmar que todos serán buenos o malos sino hasta que entren
en funciones. Eso
sucede cada seis años, y durante éstos, la gente demuestra lo que realmente es.
Esos que tienen secretarios particulares, secretario del secretario, guardia y
demás, son los que consideran que deben tener una oficina como búnker,
blindarla y negarse la mayor parte de las veces y, obligado: hacer esperar a la
gente, porque consideran que con eso son más importantes. ¡Qué
flojera! Y lo
anterior porque hemos tenido a un mandatario que ha sabido acercarse a toda la
gente en cualquier circunstancia. No olvidamos aquel día en que llegó el
gobernador Eugenio Hernández Flores y saludó en la antesala de su oficina; con
un gesto amistoso tomó al columnista del hombro y dijo: “pasa, a tus órdenes”.
Esa sencillez no todos la aprendieron, y eso hace más grandes a los que la
profesan… y más pequeños a aquellos que con el puesto se sintieron tocados por
Zeus. Acabó el sueño. Pasaron los años obligados y ahora serán simples mortales
de nuevo. Esta lección
deben aprenderla todos los que aspiran a servir en la administración estatal,
las municipales y la federal. El valor del ser humano no estriba en su cargo,
sino en su formación de valores, los de casa, los buenos, no los que da un
papel firmado por el jefe. Y
hablando de esos valores, han surgido una serie de muestras de afecto y amistad
en este martes, las que se deben agradecer: detalles de amigos, colegas,
alumnos y ex alumnos, y uno que otro personaje local se agradecen con motivo de
un aniversario más. A todos,
muchas gracias.Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas