Por: Melitón Guevara Castillo19/12/2010 | Actualizada a las 16:38h
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En política los
plazos son inevitables. Y pronto se cumplirán los seis años, plazo para el cual
Eugenio Hernández Flores, fue elegido como gobernador de Tamaulipas. Su relevo
ya está listo; será Egidio Torre Cantú, cuyo equipo de transición ya tramite la
recepción; en tanto que, otro grupo, organiza el evento protocolario de la toma
de protesta. Manuel Muñoz Cano y Blanca Rosa García ya están repartiendo las
invitaciones correspondientes. Eugenio Hernández,
en la práctica, ya se despidió de los tamaulipecos: el día que entrego el Sexto
Informe a los diputados encabezados por Felipe Garza Narváez; y con el mensaje
político que emitió el día 8 de los presentes. Se va, Eugenio, dijo, con la
frente en alto por cumplirle a Tamaulipas y, además, recalco, lo hace
agradecido con los tamaulipecos porque le concedieron la oportunidad de
servirlos. Y termina,
Eugenio, a tambor batiente su ejercicio gubernamental. Recibe de tirios y
troyanos el reconocimiento, el agradecimiento, en la medida que sigue
entregando obras. Por cierto, Felipe Calderón hizo un público reconocimiento al
inaugurar un nuevo puente fronterizo: es el gobierno de la infraestructura. Lo
que, en pocas palabras, significa que Eugenio fue un excelente gestor de obras
y mas obras. El martes Eugenio
tendrá, de manera especial, su encuentro con la prensa victorense. Como
gobernante, como líder político, Eugenio conoce perfectamente el papel que
juega la prensa en la vida política: sirve para construir, con altibajos, una
imagen de respetabilidad; y, en contraparte, es el medio por el cual, una
consolidada imagen pública, puede destruirse en un tris, en menos que canta un
gallo. Entre Geño y
Egidio pueden existir similitudes y diferencias. Sin embargo, en este momento,
el campo en común es el poder; su ejercicio, donde uno lo deja y otro lo
recibe. Se admite que, en un principio, el ejercicio se traslapa: no se sabe
quien lo ejerce y esto sucede, o se puede observar, por las decisiones, los
hechos. Lo importante, en todo caso, es que la función pública avance. Asume el
poder y lo ejerce, a plenitud, ya avanzado el sexenio. La regla no
escrita, de evitar suspicacias, es que se practique una especie de autoexilio
político de quien deja el poder. Regla que, en los sexenios anteriores, se ha
practicado de manera puntual. Lo hizo Manuel Cavazos Lerma y más recientemente
Tomas Yarrington. Y para que se cumpla es preciso que el autoexilio político
sea, no solo del Estado; tiene que ser de la política. La regla es que, quien
deja el poder, no posea mecanismos de influencia política, que afecte o influya
en negociaciones políticas que incidan en su Estado. Ya Eugenio ha
conversado con reporteros y periodistas. Y algunos, relatan, ya les hablo de
que mínimo se irá con Adriana y su familia dos meses de vacaciones al
extranjero. Unos apuntan que, incluso, ya lo tiene decidido: que irá a
Argentina. La historia habrá de juzgar el papel que, como gobernante y líder,
jugo Eugenio Hernández Flores en Tamaulipas; y recibiera, el reconocimiento y
el agradecimiento, de aquellos grupos sociales que vieron, en su gobierno, la
oportunidad de sortear uno y mil problemas, entre el rezago político, el
social, el educativo y el de infraestructura.Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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