Pensamos inicialmente que podría ser la época decembrina la causante de lo que vivimos cotidianamente en la zona norte de la ciudad. No fue así: hay una crisis...
Por: Carlos Santamaría Ochoa18/12/2010 | Actualizada a las 19:27h
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Pensamos
inicialmente que podría ser la época decembrina la causante de lo que vivimos
cotidianamente en la zona norte de la ciudad. No fue así: hay una crisis de
tráfico en la principal salida de la ciudad que nos hace perder un mundo de
tiempo por causa de una planeación no adecuada. El tráfico
en Victoria ha sufrido en los últimos meses un cambio radical, y mucha culpa
tenemos nosotros, los que manejamos con una idea individualista, sin pensar
siquiera un poco en los demás. Todos hemos
sufrido, por ejemplo, el hecho de que cuando está una luz verde en favor de los
automóviles que circulan igual que nosotros, no falta alguien que se adelanta
bloqueando la calle que cruza, y cambian las luces y se queda el vehículo ahí,
obstruyendo. Las salidas de centros comerciales tienen el mismo problema. Nos cambia
la luz a rojo y como sea, nos pasamos, al fin y al cabo que no se nota un carro
más. Nada más egoísta que pensar de esa forma. Y es que
pensamos en lo que nos afecta exclusivamente a nosotros sin ocuparnos de las
necesidades, tiempo y ocupaciones de los demás. Somos los
automovilistas muy egoístas en ese sentido, y existe cierto perfil de gente que
maneja que tiene más proclividad a estas acciones. Manejamos para nosotros exclusivamente
y dejamos a los demás que se las ingenien como puedan, al fin y al cabo que
pasa pronto. Seguramente,
el equipo del presidente municipal entrante Miguel González Salum tendrá que
llevar a cabo una serie de acciones especiales para tratar de regular hasta
donde sea posible el flujo vehicular. Viajar de
Plaza Campestre hacia el cruce del Boulevard y la calle Juan B. Tijerina es una
verdadera aventura que supone muchos minutos sobre el vehículo. Pasan los
tiempos de cada luz y no vemos un avance adecuado. Nos desesperamos y, como
“venganza” omitimos los reglamentos correspondientes, nos pasamos la calle sin
importar si afectamos a otros. Y otro
fenómeno común: si pretendemos cruzar la carretera, nadie nos quiere dar el
paso, aunque solamente pueda avanzar unos 3 o 4 metros. Tenemos que
cambiar de actitud, sin lugar a dudas. Luego,
optamos por alguna de las calles aledañas para evitar el tráfico y nos
encontramos con una serie de obstáculos malamente llamados topes, y que son
prácticamente bardas de material sólido, pero que no tienen un señalamiento
adecuado y por consiguiente, nos llevan a tener incidentes y golpes en el
vehículo. No estamos
obligados todos a conocer las calles de Victoria en su totalidad, porque no
vivimos en el rumbo o porque no es parte de nuestra rutina. Sinceramente,
enoja mucho cuando vamos transitando por alguna calle y pasamos un tope
sin señalamiento, lo que significa un buen golpe a la suspensión, llantas y en
algunas ocasiones, a parte de la carrocería. No es justo, no se vale, porque no
son los topes la forma de evitar que los cafres manejen como locos. Lo que hace
falta es una correcta observación de la ley, y una adecuada aplicación, con
energía y sin abusos, por parte de las autoridades correspondientes. Victoria
tiene un número importante de calles que tienen problemas de vialidad, y somos
los que las utilizamos los que debemos colaborar con la autoridad para que haya
orden. Decíamos
líneas arriba que la administración de don Miguel González Salum tendrá que
hacer muchas cosas para garantizar una adecuada circulación en nuestras calles,
y también, para que una mayoría significativa pueda cuidar su patrimonio y
andar en orden, reglamento en mano. Pero es una
labor que tenemos que realizar todos: autoridades y ciudadanos, porque si una
de las dos partes incumple su objetivo dañará a la otra, sin lugar a dudas. Somos de la
idea de que se deben depurar los departamentos de tránsito en los municipios, y
que se haga valer la ley, que la autoridad sea respetada y no temida, y que
todos, absolutamente todos, dejemos de sentirnos paridos por Zeus, que
entendamos que somos tan mortales e importantes como cualquiera. Peatones y
automovilistas, todos somos corresponsables de que esto funcione adecuadamente,
y es tiempo de que hagamos algo por mejorar la convivencia en la ciudad capital
del estado, casa de todos. Y cuando
vayamos a realizar compras navideñas, tenemos también que entender que si
colaboramos un poco con paciencia, con inteligencia y aplicación de lo que
hacemos, mejorará mucho la vialidad. Dejemos a un
lado los celulares y las distracciones que tanto daño hacen al tráfico, y
entonces, juntos, todos hagamos de Victoria el lugar de convivencia y tránsito
que los capitalinos merecemos. Es nuestra
casa, y como tal debemos cuidarla al máximo. No dejemos que la incomprensión,
la torpeza, la irresponsabilidad y esas cosas nos sigan afectando. Todos
merecemos una ciudad amable como antaño. Enseñemos a nuestros hijos a convivir
adecuadamente. Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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