Por: Luis Lauro Carrillo16/12/2010 | Actualizada a las 22:37h
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La
función legislativa en nuestro país, incluido Tamaulipas está degradada, hasta
el extremo. Los diputados tienen bien ganado el desprestigio. Son groseramente
caros y ordinariamente ineficientes. Es una función de tipo parasitaria muy
lucrativa, que los hace extremadamente
improductivos. Los
diputados de la LX legislatura del congreso de Tamaulipas, carecieron de un
programa legislativo anual con el concurso de los titulares del monopolio para
iniciar leyes tendientes a beneficiar a los tamaulipecos, ni desahogaron el
trabajo parlamentario para el abatimiento total del rezago en materia de actualización;
aprobación de cuentas públicas, iniciativas de ley congeladas, decretos y
puntos de acuerdos necesarios. Según
estudiopracticado porun medio informativo local, los integrantes
de la ya fenecida LX legislatura del Congreso Local pastoreada por Felipe Garza
Narváez resulto muy onerosa, demasiado cara, 1.8 millones de pesos por cada
sesión legislativa, con cargo a los contribuyentes tamaulipecos. Cada
diputado le cuesta mensualmente a Tamaulipas poco más de 275 mil pesos, lo que
significan 40 mil pesos más caro que el Congreso del Estado de México, que eroga
por diputado 235 mil pesos mensuales. Las remuneraciones no tendrían nada de
particular, si no fuera porquela
función legislativa no fue devengada por los “constructores” dé la ley. El
costo-beneficio de los legisladores, refleja la carencia de mayores y mejores
resultados legislativos, a pesar de los millones de pesos invertidos en el
sistema legislativo, las cientos de horas-diputados empleadas para “legislar”,
no se logro la eficacia parlamentaria. Resultó carísima cada iniciativa de ley
aprobada, decreto emitido y punto de acuerdo. Los
diputados tienen una doble función, constitucional y tradicional a
desempeñar,la de actuar como
legisladorespresentando iniciativas o
colaborando en el trabajo legislativo la construcción de legislaciones que
contengan las aspiraciones o demandas de la sociedad y las gestiones a la
comunidad, de las cuales en su mayoría frecuentemente se apartan. En
teoría los diputados representan a todos los tamaulipecos, en los hechos representan
al poder ejecutivo, la mayoría por pertenecer al mismo partido y los de
oposición por presunta vía de la cooptación.Por lo tanto deberían estar obligados políticamente a ser defensores,
procuradores de los distritos y poblaciones en atención al mandato popular que
ostentan. De
ahí el chiste de quelos verdaderos y auténticos
legisladores se ubican en la Consejería Jurídicadel Gobierno del Estado, y no en el congreso,
ya que ahí los diputados solo levantan la mano para su aprobación. Por
otro lado los legisladores tamaulipecos permanecen en los linderos de la política
seria, la de verdad, la de servicio público, dignidad ética y profesionalismo;
viven de y para la política, consumen recursos públicos en una tarea obsesiva y
sin escrúpulos de promoción personal; que denominan “carrera política”. Más
allá de que la LX legislatura deje de legado un manual del ABC de cómo no debe
ser un legislador. Deja asignaturas pendientes como la evaluación
gubernamental; procuraduría de justicia como organismo público descentralizado,
titular designado por el congreso; referéndum; iniciativa popular; la
revocación del mandato; segunda vuelta electoral; adultos mayores; afirmativa
ficta; seguridad ciudadana y seguro de desempleo entre otras. Además
de percatarse de la existencia de muchas legislaciones artríticas, obsoletas,
no acordes con la realidad, no se preocuparon por plantear su transformación,
su cambio, su actualización, solo cumplieron con su rol de legítimos
aprobadores. Fuera
de las rutinarios: recepción de informes del ejecutivo, aprobación de cuentas
públicas fast-track, leyes de ingresos con aumento de impuestos y presupuestos
de egresos, el trabajo legislativo ha resultado magro. En
definitiva la democracia representativa indirecta no debe ser ya el único medio
de toma de decisiones que afecte a la sociedad tamaulipeca, sino también la
democracia directa a través del referéndum, plebiscito y lainiciativa popular, donde la ciudadanía haga
valer su voz sin los tradicionales intermediarios legislativos que rara vez
responden a sus demandas. carrsot_l@hotmail.comTwiter.com/luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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