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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes

Un mundo raro

De un tiempo a la fecha, las visitas del presidente Felipe Calderón Hinojosa al estado de Tamaulipas se han caracterizado por ser sumamente...

Por: Miguel Ángel Isidro 14/12/2010 | Actualizada a las 18:36h
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De un tiempo a la fecha, las visitas del presidente Felipe Calderón Hinojosa al estado de Tamaulipas se han caracterizado por ser sumamente peculiares.
 
Y no precisamente por la magnitud de las obras inauguradas o por la espectacularidad de los anuncios realizados. No, no ha sido así.
 
La realidad es que muchas de las visitas del Ejecutivo a la fronteriza entidad ponen en franca evidencia el hecho de que nuestros gobernantes viven en un mundo muy alejado al de los simples mortales.
 
Recuerdo en particular la efectuada por el Presidente a la ciudad de Matamoros en septiembre del año pasado, cuando inauguró la ampliación de la planta de la empresa Mexichem Flúor, ubicada en la carretera a Reynosa.
 
Un par de días antes de la visita, un humilde trabajador de la empresa “Lonas Desguerra” falleció cuando cayó de una estructura que estaba siendo montada para soportar las carpas que darían sombra a los invitados a la ceremonia.
 
Los fuertes vientos registrados en el Ejido Las Rusias ocasionaron el percance, que por cierto, no mereció mención alguna ni del Presidente –desconocemos si fue informado al respecto- ni de sus anfitriones.
 
Obvio, en su discurso, el ejecutivo hizo una encendida defensa de su política económica, aquella que algún día soñó que lo convertiría en el “Presidente del Empleo”.
 
Lo de menos es que la empresa visitada, conocida por la población local como la “Química Flúor” se la responsable de una fuerte contaminación del entorno ambiental de la localidad.
 
Eso pasa a segundo plano. Lo importante son las inversiones, los capitales, las utilidades.
 
Por encima de las personas, incluso.
 
Otra visita peculiar de Calderón Hinojosa se dio el 8 de julio del presente año, en el marco de una evaluación de los daños provocados por el huracán “Álex” en los estados de Tamaulipas y Nuevo León.
 
Lo que se había anunciado como un “recorrido por las zonas afectadas”, quedó disminuida a una reunión de una hora y veinte minutos de duración en las instalaciones del Aeropuerto Servando Canales de Matamoros.
 
Contrario a lo que hemos visto por televisión en otras entidades, con un presidente en mangas de camisa, con el agua hasta las rodillas, supervisando la entrega de ayuda y las labores de contingencia, no lo vimos en esa ocasión. Quién sabe si con lo que le contaron los asistentes le habrá  bastado al Ejecutivo, pero por lo visto, los damnificados de Matamoros no merecieron unos minutos más de su atención.
 
La tercera y última visita peculiar del mandatario es precisamente la de este martes al municipio de Río Bravo.
 
Nuevamente un espectacular operativo de seguridad que abarcó incluso parte del municipio de Reynosa.  Nuevamente un encendido discurso defendiendo la presencia de las fuerzas federales de apoyo en la entidad tamaulipeca y el consabido argumento de la lucha contra la delincuencia.
 
Obviamente es importante destacar que con la inauguración del Puente Internacional Río Bravo-Donna, Tamaulipas adquiere un importante liderazgo en cuando a las alternativas de comunicación terrestre con los Estados Unidos, con 17 puentes internacionales a lo largo de su frontera norte.
 
Lo que fue de llamar la atención es que ninguna de las autoridades presentes en el evento – ni el presidente Calderón, ni el gobernador Eugenio Hernández, ni los alcaldes, ni el secretario de Comunicaciones y Transportes Juan Molinar Horcasitas- se acordaron de dedicar una mínima mención o compromiso a la urgente rehabilitación de la autopista Matamoros- Reynosa.
 
Resulta paradójico que ahora el municipio de Río Bravo cuente con dos puentes internacionales, y que uno de ellos –el de la villa de Nuevo Progreso- esté prácticamente fuera de servicio debido a los daños provocados por la contingencia hidrometerológica que afectó a la cuenca del Bajo Bravo en los pasados meses.
 
Los discursos hablaron de desarrollo, futuro, crecimiento.
 
Pero ni una sola frase o referencia a la autopista que tuvo que ser sometida a “rajes” para evitar una mayor afectación por el desbordamiento de las aguas del Río Bravo.
 
No sea que alguien se fuera a acordar de la negligente actitud de los funcionarios de la Comisión Nacional del Agua.
 
O de que los recursos del mentado “Fonden” no han llegado a muchas de las familias tamaulipecas afectadas por lluvias, vientos e inundaciones.
 
O de que hay descontento entre los productores agrícolas cuyas cosechas fueron siniestradas, y que siguen esperando los apoyos financieros que llegan cuando ya poco ayudan.
 
Pero para qué hablar de cosas tristes,  ¿no?
 
Total, dejemos que nuestros gobernantes sigan viviendo en esa realidad que muchos no entendemos.
 
O como decía el gran José Alfredo…  a lo mejor estamos al revés, y somos los demás los que venimos de un mundo raro…
 
Cuestión de enfoques.
 
DE BOTEPRONTO: Al que le salió todo de perlas fue al saliente alcalde de Río Bravo, Roberto Benet. Nadó de a muertito todo el trienio, y puede presumir que cerró su mandato entregando una obra de importancia internacional.
 
Lo de menos es que las gestiones las hayan realizado otros. Lo que cuenta es la foto, el registro, y la placa alusiva. Con todo y visita presidencial.
 
Esperemos que vengan mejores tiempos para Río Bravo. Su gente de bien se lo merece.
Por el momento es todo. Agradezco sus comentaros en mi correo electrónico: miguelisidro@vanguardiamorelos.com
 
O si prefiere, sígame en Twitter: @miguelisidro 

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