Por: Melitón Guevara Castillo13/12/2010 | Actualizada a las 17:59h
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Carlos Marx pregono que el patrón, el capitalista,
siempre busco la forma de “explotar” al trabajador; que la plusvalía del
trabajo realizado le dejara buenas ganancias. Y, bajo este esquema, hay que
anotar que el capitalismo –según la teoría política-, el peor trabajador ha
sido el gobernante, si partimos de la idea democrática que el patrón, el jefe,
es el pueblo.
La explicación es muy sencilla, al menos, si observamos
lo que sucede en países como México: que gobierno tras gobierno, sexenio tras
sexenio, las cuentas son alegres: pero en los bolsillos y en la economía
familiar, los pregones de éxito y logros gubernamentales no se ven. La
inflación pega y duro: como eso de que la tortilla ahora costara 15 pesos…
será, al paso que va, un lujo. ¿Por qué el gobierno ha sido un trabajador caro? Basta
ver lo que, en una edición anterior, se público sobre lo que cuesta cada sesión
del Congreso Local. Si las cuentas están bien, el Congreso Local que liderea
Felipe Garza Narváez es muy caro: 1.8 millones de pesos por cada sesión
legislativa. Si el trabajo que hacen, vaya pues, lo desquitara, no hay
problema. La cuestión es que dejan muchos pendientes y otras cosas no las hacen
bien. Si trasladamos lo anterior al poder ejecutivo hay que
partir de un solo caso: han sido incapaces, el gobierno municipal, el estatal y
el federal, de disminuir el rezago social, es decir, el empleo, la marginación
social, la educación, la salud, la vivienda, siguen siendo tachas en el
gobierno: la población quiere mas y mas de esas cosas. Y, en cambio, ve, se
entera, de cómo la corrupción, la irresponsabilidad, entre otras cosas,
ocasionan que todo vaya mal. Es válida la pregunta de hace más de un siglo: ¿Cómo van
las cosas en palacio? Y la respuesta, generalizada, es que van lentas. Van
lentas porque, pese a que se pregonen una y mil obras, una y mil acciones a
favor del bienestar social de la población, no se puede negar que no se avanza
en la solución de los grandes problemas nacionales. Alguien no está haciendo la
tarea y ese, quiérase o no, es el gobierno. Las crónicas, los reportajes, las notas informativas, dan
cuenta de lossueldos que tienen los
alcaldes, los gobernadores, los secretarios de estado, los magistrados, el
Presidente. Y es cuando, de plano, debemos preguntarnos: si el pueblo les paga
bien, les da buenas compensaciones y bonos anuales, ¿Por qué no hacen bien su
trabajo? Y la respuesta es fácil: el representante del pueblo, el legislativo,
le da la espalda al pueblo, se confula, es cómplice, de gobernante. Vivimos, entonces, una democracia que no responde a la
definición de que es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.
Hemos caído en lo que Juan Jacobo Rousseau, en su Contrato Social, llamaba los
peligros de la democracia: la demagogia y la manipulación. El pueblo es rehén
de la partidocracia, de las elites políticas, que hacen y deshacena su antojo, piensan en sus intereses y no en
los del pueblo. El mejor patrón es el pueblo. Cubre el gasto corriente y
los sueldos de un gobierno que no satisface sus expectativas de tener una mejor
vida: la corrupción, por ejemplo, es una de las facetas que hacen que un
gobierno le falle al pueblo, al patrón, y en esto México es un campeón. No lo
digo yo, lo dicen las organizaciones internacionales que hacen una y otra
evaluación y México no avanza, retrocede. Y el pueblo es mal patrón, porque no
exige calidad, excelencia y calidad en sus trabajadores.Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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