Por: Carlos Santamaría Ochoa12/12/2010 | Actualizada a las 17:13h
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En estos
tiempos, muchas son las acciones que vivimos y de las que tenemos noticia
referentes a fraudes, robos y abusos a la ciudadanía, dado que hay mucho más
dinero en las calles que en otras fechas: los aguinaldos son un derecho de todo
trabajador, y es el tiempo en que tenemos un poco más de dinero; lo anterior
nos lleva a buscar satisfacer antojos, gustos, necesidades que normalmente no
podemos cubrir, y por supuesto, los regalos para los seres queridos con motivo
de la Navidad. Los
tiempos se ponen de manifiesto en las zonas comerciales. La calle Hidalgo y
arterias aledañas con motivo de un intenso tráfico vehicular y de personas en
pos de una oferta, de buscar y comparar precios, y por parte del comercio
organizado, de la búsqueda de un mayor número de clientes. Dicen
algunos comerciantes que esperan recuperarse en diciembre del mal año económico
que tuvieron por diversas circunstancias, principalmente, la falta de
visitantes y el hecho de que con la crisis que hemos padecido en los últimos
meses muchos buscamos cuidar hasta el último centavo de nuestro patrimonio. Sin
embargo, nunca faltan los “vivales” que, sin trabajar, quieren llevar fondos a
sus finanzas de forma más que ilegal. Los
famosos “pacazos” son pan de todos los días, y éstos se presentan por la prisa
que tenemos por comprar, lo que nos lleva a no fijarnos bien en lo que hacemos,
con quién platicamos y todas esas cosas. También, no podemos negarlo, la
ambición de algunos o el hecho de querer ganar un poco más de dinero a costa de
los demás nos lleva a perder lo poco –o mucho- que teníamos. En las
afueras de las instituciones bancarias se apostan algunos individuos que, con
cara de buenos amigos, de sufrimiento y demás, llegan a pedir mil y un favores
para que les cambiemos un cheque o hagamos un depósito; escuchamos las
historias más increíbles para tal efecto: que si la tía está grave y hay que
enviarle dinero, que si no tienen la credencial de elector para cambiar un
documento y más. El caso
es que algunos caemos y nos llevamos la sorpresa de que, al entregar una
cantidad moderada de billetes nos darán una mayor: la ambición nos ciega y
luego vemos con sorpresa que ese fajo de dinero era papel disfrazado, o en
algunos otros casos, que el famoso cheque no tenía fondos ni se conocía al
cuentahabiente. Cuando
nos damos cuenta, es demasiado tarde y hemos perdido lo que teníamos bien
ganado, a través de un largo año de esfuerzo y sacrificio. No se
vale perder lo poco o mucho que teníamos por una ambición o un engaño. No es
válido presumir que nunca caeremos en estos engaños, que somos demasiado
inteligentes para ello, porque de repente, en uno de esos minutos de
distracción o de otra cosa, ya caímos y nos hemos quedado sin nada. Cabe
destacar que las autoridades estatales y municipales tienen un muy intenso
programa de sobrevigilancia para garantizar a los ciudadanos el cuidado de sus
recursos, evitar los fraudes y buscar que los delincuentes no hagan su agosto
en pleno diciembre; las corporaciones tienen elementos no únicamente fuera de
los bancos sino de los muchos negocios en las principales zonas comerciales de
la entidad. Claro, no
es suficiente si nosotros no ponemos de nuestra parte. Aquí cabe aclarar que se
requiere de extremar cuidados, desconfiar hasta de nuestra sombra, y tomar
medidas básicas: no sacar el dinero en cantidades significativas ante otros,
procurar que las carteras y monederos no estén a la mano de otros y algunas
otras cosas más que ya las autoridades de seguridad se han encargado de
difundir en amplios programas que buscan que usted y yo caminemos seguros por
nuestras calles, que podamos visualizar los muchos aparadores sin el peligro
que implica el temor de ser asaltados. Los
cajeros son también punto fácil de encuentro con gente que no quiere trabajar y
se dedica al crimen. Se sugiere no ir a sacar dinero muy tarde, procurar
hacerlo en compañía de alguien y si hubiera personas sospechosas, avisar a las
autoridades. El teléfono 066 estará disponible para todos nosotros, aunque es
menester aclarar y entender que no se vale utilizarlo para bromas de mal gusto
que únicamente distraen recursos humanos y nos dejan desprotegidos. Todos
somos corresponsables de esta situación, y finalmente, los más afectados somos
nosotros mismos, por lo que hay que tomar en cuenta las recomendaciones de la
autoridad. La forma
de gastar el dinero compete exclusivamente a cada uno de nosotros. Nadie nos
puede decir en qué gastar nuestro aguinaldo, y la recomendación es tratar de
hacerlo con la prudencia necesaria que nos lleve a un gasto responsable,
considerando que habrá una llamada “cuesta de enero” que probablemente sea un
poco difícil, por lo que es recomendable guardar un poco para esa fecha. ¿Qué
hacer entonces? Confiar en nuestras autoridades, dar ese voto de confianza y
procurar no tener riesgos innecesarios, no cometer acciones irresponsables y
cuidar lo que con mucho esfuerzo nos hemos ganado, que bien lo merecemos como
para que in sinvergüenza se lo lleve en un minuto. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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