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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes

¿Prepa obligatoria?

Teniendo como marco el estupor e indignación que ha provocado entre la opinión pública nacional e internacional el caso de “El Ponchis”, un joven de 14 años...

Por: Miguel Ángel Isidro 10/12/2010 | Actualizada a las 08:44h
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Teniendo como marco el estupor e indignación que ha provocado entre la opinión pública nacional e internacional  el caso de “El Ponchis”, un joven de 14 años de edad arrojado a las garras de la delincuencia por una sociedad negada a brindar oportunidades a sus nuevas generaciones, nuestros heroicos legisladores han tenido la genial ocurrencia de lanzar lo que consideran será un salvavidas para nuestros jóvenes: la aprobación de un decreto que  modifica el artículo tercero constitucional para hacer obligatoria la educación hasta el nivel medio superior.
 
Durante el debate correspondiente, obvio, el caso del “niño sicario” fue referencia obligada para los defensores de dicha iniciativa.
 
No se trata de estar en contra de todo. De hecho siempre hemos insistido en la importancia de la educación, la ciencia y la cultura como motores de una verdadera transformación social del país. Sin embargo, resulta demasiado iluso pensar que el problema estructural de toda una generación de jóvenes sin expectativas de crecimiento económico o social se va a resolver por decreto.
 
De acuerdo con las estadísticas más recientes, en México existen por lo menos 7 millones de jóvenes de entre 12 a 25 años que no estudian ni trabajan. Son los llamados “ninis”, esa nueva subcategoría social que tampoco es comprendida ni apoyada por las instituciones.
 
Una vez más los legisladores atacan el efecto y no la causa.  La multiplicación geométrica de jóvenes que terminan, en el mejor de los casos, como desempleados o en el peor, como carne de cañón de la delincuencia organizada no está  únicamente en la falta de oportunidades educativas. Es un asunto mucho más complejo.
 
Veamos el caso de “El Ponchis”. Según los reportes periodísticos, el “niño sicario” proviene de una familia disfuncional, hijo de padres divorciados a los pocos años de procrear tres hijos. Podemos deducir que una de las causas de la desintegración de su núcleo familiar tiene que ver con la economía, toda vez que sus padres, como muchos millones de mexicanos, tuvieron que emigrar a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. El futuro delincuente fue dejado bajo la tutela de su abuela, y al fallecer ésta, queda prácticamente en el desamparo, teniendo como escala previa y lógica la deserción escolar desde el nivel básico.
 
Los testimoniales refieren que “El Ponchis” habría iniciado sus actividades como sicario del Cártel del Pacífico Sur a los 11 años de edad,  instigado por  un sujeto que habría sido pareja sentimental de una de sus hermanas, y que bajo amenazas y suministro de marihuana, habría inducido al menor a convertirse en asesino a sueldo.
 
Oros testimonios refieren que antes de unirse al CPS, el “niño sicario” habría participado en otras actividades delictivas antes de “graduarse” en el crimen organizado: vandalismo y robo con violencia. Se especula que con el amparo de autoridades policiacas del municipio morelense de Jiutepec, habría participado en una banda dedicada al asalto a taxistas. 
 
Podría pensarse que es una exageración considerar que un niño de menos de 11 años de edad podría perpetrar un crimen, pero la realidad apunta a que muchos menores pueden fungir como “ganchos” o informantes, al servicio  de delincuentes de mayor edad y experiencia que ellos. La paga puede ser dinero, droga, comida o incluso, sentido de pertenencia. Muchas de estas tareas se encomiendan a niños como “prueba de valor” para ser admitidos en bandas, “clikas” o “familias”. Una admisión que no encuentran en el seno de sus hogares… y ya no se diga en las escuelas.
 
No cuestionamos por sistema la aprobación de la “prepa obligatoria” por decreto. De hecho, conocemos y hemos conversado ampliamente con el diputado federal Baltazar Hinojosa Ochoa, uno de los principales impulsores de la propuesta. En lo personal lo considero un político preparado y bien intencionado. Pero para atacar de fondo una problemática tan compleja como la de los “ninis” o los niños sicarios, hacen falta muchas otras medidas y acciones.
 
No nos meteremos de momento a analizar el problema numérico de la capacidad instalada de las preparatorias, tecnológicos, bachilleratos abiertos y sistemas similares en el ramo de la educación media superior. Construir escuelas siempre será una buena idea, aunque después las autoridades de los tres niveles de gobierno se tiren entre sí la bolita de su manutención física y profesiográfica.
 
Para que un joven de 13, 14 o 15 años pueda emprender sin mayores problemas se requiere de la creación de una serie de condiciones previas que implican trabajo, ética y compromisos reales de autoridades, maestros y padres de familia.
 
Acceso a oportunidades de empleo y vivienda digna.
 
Transporte público suficiente, ordenado y cercano.
 
Seguridad alimenticia para los menores en educación básica.
 
Incentivos económicos y de seguridad social para los padres con hijos en edad escolar que acrediten que sus dependientes económicos están cursando sus estudios.
 
Desarticulación de las mafias sindicales y políticas que han convertido al sistema de educación básica en coto de poder,  herramienta de compra de conciencias y caja chica de proyectos políticos personales o de grupo.
 
En fin. La lista podría parecer interminable.
 
DE BOTEPRONTO: Definitivamente, el  país requiere de una auténtica revolución educativa y cultural, sustentada en valores.
 
¿A quién se la vamos a encomendar? ¿A Elba Esther Gordillo? ¿A Peña Nieto? ¿Al “Carnal” Marcelo Ebard? ¿Al panismo militante de la ultraderecha? ¿A la izquierda radical de López Obrador? ¿Hay otras opciones?
 
La respuesta, por supuesto, la tiene usted.     
 
 Por el momento es todo. Agradezco sus comentarios en mi correo electrónico: miguelisidro@vanguardiamorelos.com  . Si lo prefiere, sígame en Twitter: @miguelisidro

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