Prácticamente, a unos días de concluir el ciclo escolar en lo que corresponde al año de 2010, los miles de tamaulipecos en los distintos niveles...
Por: Carlos Santamaría Ochoa09/12/2010 | Actualizada a las 12:06h
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Prácticamente, a unos días de concluir el ciclo
escolar en lo que corresponde al año de 2010, los miles de tamaulipecos en los
distintos niveles están recogiendo los resultados del esfuerzo, bueno o malo,
realizado durante los últimos doce meses. Corresponde al ciclo escolar anterior y parte del
presente, sin embargo, ya los estudiantes están preparando sus fiestas
decembrinas: posadas, festivales y convivios de acuerdo al nivel. Ya los fríos del mes, que amenaza con ser gélido a
más no poder, están presentes en las ausencias de los miembros de la comunidad
estudiantil, y los programas de la Secretaría de Salud trabajan a marchas
forzadas para poder cubrir la demanda por enfermedades propias de los tiempos
que vivimos. Pero el balance en educación podemos decir que no es
nada malo, aunque estamos conscientes de que mucho se tiene que hacer si
deseamos sacar a México del bache en que nos encontramos: requerimos educación
de calidad, y quizá para ello haya que hacer cambios radicales que tienen que
ver con un grupo de vividores de la educación –como la señora Gordillo- y que
han dejado un daño irreversible, pero que se puede superar. Tamaulipas inició en el sexenio de Eugenio Hernández
Flores el proyecto de tener escuelas bilingües, por la cercanía con los Estados
Unidos de América, y porque, dicho sea con claridad, quien no habla dos lenguas
y principalmente el inglés, no tiene mucho porvenir. De ahí la importancia de la decisión de Geño y del
secretario José Manuel Assad Montelongo, quien también ha puesto un gran empeño
y ha designado a algunas personas con capacidad suficiente que le ha permitido
entregar buenas cuentas. Decíamos en alguna colaboración que el “güero” Assad
ha desempeñado cargos con eficiencia: emanado de la iniciativa privada, fue
titular en finanzas del gobierno actual, y logró en forma casi inmediata que el
estado trabajara, como dicen los que saben de “dineros”, en eso que llaman
“números negros”, es decir, sin déficit económico. Ya en educación, ha demostrado tener una enorme
capacidad, a pesar de que existen algunos servidores de segundo, tercero y
cuarto nivel que no entendieron el compromiso del gobernador y el secretario, y
nunca tuvieron la capacidad de hacer bien su trabajo. Los secretarios
particulares tienen mucha culpa de eso, porque demostraron una enorme y
burocrática ineficiencia que raya en la total falta de aptitud, inteligencia y,
sobre todo, eso que tienen algunos que ocupan estos cargos que se sienten, como
alguien dijo en una ocasión: “bordados a mano” y bloquean todo tipo de
acercamiento de su jefe con la sociedad. Sin embargo, Assad Montelongo puede presumir que se
lograron avances significativos. Cierto, hay mucho camino por andar. No es fácil
inculcar en la población aspectos de medicina preventiva, educación y cultura
de la legalidad. Somos una sociedad con muchos “vicios” añejos y tenemos que
hacer algo para caminar hacia adelante, pero no se puede, aunque todos lo
deseamos, un cambio radical de la noche a la mañana. Hay que pensar que se manejan programas para
pequeños de edad preescolar, en primaria, secundaria, preparatoria y aspectos
de educación superior; no es fácil, pero hay gente con mucho talento para
hacerlo, y pensamos que el hecho de que haya sido reconocida la entidad en
aspectos del aprendizaje del idioma inglés debe ser motivo de orgullo para Geño
y el Güero, quienes, como decía el capitán hace muchos años, pueden disfrutar
de una buena navidad y año nuevo “con la satisfacción del deber cumplido”. El secretario Assad tiene un futuro muy importante
por delante si es que se sabe captar su capacidad de organización, pero más
importante aún, su forma de acercarse y entender a la gente, lo que muchos no
captan. José Manuel ha trabajado ese aspecto porque lo tiene arraigado gracias
a una excelente formación familiar y personal, y lo ha inculcado a casi todos
sus colaboradores, para obtener los logros profesionales y políticos que todos
sabemos. Hay mucho por hacer, lo repetimos, y estamos ciertos
de que se tiene que incrementar la atención a la educación. Ojalá haya más
presupuesto y actitud de los actores principales y secundarios, y que todo ello
permita que Tamaulipas siga logrando subir escaños, en este caso, en materia de
educación. Más escuelas, más programas de excelencia. Ahora nos
falta más compromiso de funcionarios, personal administrativo, inspectores,
directores, maestros, alumnos y padres de familia, porque si entendemos que es
nuestra responsabilidad y apoyamos a los mentores, seguramente tendremos un
resultado ambicionado por todos. Hay que ser claros: tenemos un estado maravilloso,
con un potencial como pocos, y es tiempo que todos aprendamos a quererlo y
valorarlo, pero más importante: trabajar para él y por él, porque en la medida
que la entidad crezca, que se haga más fuerte e importante, en esa medida todos
saldremos beneficiados, que buena falta nos hace. No todo es inseguridad: hay mucho que contar del
norteño punto geográfico llamado Tamaulipas. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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