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Sección: Editoriales / Escenario político
Eugenio, su fiesta, estrella que se apaga
Como se esperaba, previo al Informe de Eugenio Hernández Flores, el Poliforum estaba a reventar cuando el reloj marcaba apenas las 10...
Por: Marco Antonio Torres de León
09/12/2010 | Actualizada a las 08:44h
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Como se esperaba, previo al Informe de
Eugenio Hernández Flores, el Poliforum estaba a reventar cuando el reloj
marcaba apenas las 10 de la mañana.
Ciudad Victoria amaneció ayer acariciado de
un singular viento fresco; producto de una racha helada que se sintió todo el
día. El sol sin embargo pegó directo desde temprana hora.
Al menos –se oye decir- ayer no pasó lo que
ocurrió hace un año, cuando la neblina impidió que Beatriz Paredes, Fernando
Toranzo y otros gobernadores invitados llegaran temprano al Informe de Eugenio
Hernández.
Aquél hecho provocó que Eugenio retrasara
su discurso.
Hace un año, los aviones no aterrizaron
temprano en el aeropuerto local producto de la densa neblina, lo cual hizo que
el Informe de Eugenio se retrasara. Al menos ayer no pasó lo mismo.
Comenzaron a arribar desde las 11: 00 horas
los políticos relevantes de Tamaulipas, Marco Antonio Bernal, Alejandro Guevara
Cobos, José María Leal, Jorge Emilio González, el ´niño verde´, Arnulfo
Rodríguez Treviño, Héctor López González, alcalde del Mante saliente; Humberto
Flores Dewey, alcalde del Mante que recién iniciará su labor de alcalde el 1 de
enero de 2011.
También llegaron Amira Gómez Tueme,
senadora tamaulipeca, Casi al filo de las 12 horas arribó Egidio Torre Cantú y
el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina.
Pese a todo, por carretera, desde muy
temprana hora comenzaron a llegar hordas enteras de priístas, provenientes de
los 43 municipios del estado; cierto, los más eran geñistas auténticos de
corazón.
El corazón fue el símbolo durante el
gobierno de Eugenio. Y significaba intensidad y humanismo.
Otros asistentes al Poliforum ayer eran
torristas. Aunque a decir verdad, la inmensa mayoría apenas conocieron ayer,
por vez primera, cara a cara a EGIDIO TORRE CANTÚ, el nuevo gobernador, aunque
lo vieran desde lejos.
Egidio arribó vistiendo una corbata color
anaranjada brillante, la misma que combinaba perfectamente con su saco y
pantalón sobrio y oscuro.
Los priistas asistentes al Poliforum
estaban familiarizados con RODOLFO TORRE CANTÚ, hermano menor de este, ya
fallecido trágicamente; pero extrañamente no con Egidio.
Egidio arribó al Poliforum cuando el reloj
marcaba las 12: 18 del mediodía.
Fue prácticamente el último invitado
especial en llegar al recinto, rodeado de un impresionante operativo de
seguridad que incluyó desde patrullas de policías federales (ocho Dodge
charger que se apostaron en un importante crucero, una vez que trasladaron al
gobernador electo a las puertas del edificio) hasta ocho camionetas repletas de
soldados propiedad de la Sedena.
Sin contar varias patrullas de policías
metropolitanos y municipales de ciudad Victoria, que se apostaron en sitios
estratégicos del estacionamiento del Poliforum.
Pero Egidio no fue el último en llegar al
Informe de Eugenio Hernández.
Atrasito de él llegó otro muñequito, aparte
de Enrique Peña Nieto. Pero a diferencia del mexiquense este destacaba por su
color de piel claro, era guerito y sin pizca de patillas. Su cabello muy cortó.
Joven aun.
Era Rodrigo Medina, el gobernador de Nuevo
León. Rodrigo es un hombre chaparrito, peso pluma natural; es un símil de
Enrique Peña Nieto, también peso pluma nato.
La diferencia entre ambos es el color de la
piel. Uno está más tostado que otro.
Adentro del Polyforum ya se había acomodado
la mayoría de los invitados especiales.
Al presentador oficial por su parte, ni por
error le daban ganas de comenzar la ceremonia.
Eran exactamente las 12: 30 cuando se oyó
por primera vez su voz.
Hubo anécdotas y sucesos que llamaron la
atención.
Porque también las inasistencias son
sucesos; bueno, cuando menos dejan lecturas por leer.
Por razones sorprendentemente extrañas
BEATRIZ PAREDES, la presidenta nacional del PRI no llegó al Poliforum;
probablemente se disculpó, pero sí envió a su secretario general, JESÚS MURILLO
KARAM.
Por su parte, los llamados priistas “de a
pie” llegaron en autobuses Transpaís, todos estos armatostes alquilados o
prestados para el evento.
Los operadores o chafiretes de los
portentosos Transpaís se rayaron esta vez; mínimo cobrarían unas cuantas horas
extras y estaban felices por eso.
Aunque en casi ningún caso los autobuses
llenaron el cupo.
Por su parte, la plebe no tuvo lugares
privilegiados en el Poliforum, fueron enviados a gayola, como enviaban al
populacho en aquéllos cines auténticos del México de los 70s, donde los
escupitajos y “agua de riñón” despertaban a los cinéfilos de su cruda realidad,
su pobreza.
Así los priístas de base de Tamaulipas, que
entraron por una puerta general, tuvieron que conformarse con ver el
espectáculo desde lejos.
Se sentaron lejos de los protagonistas.
Pero no por eso dejaban de ser querendones con Eugenio.
Nadie les impidió dedicarle a Eugenio, a
Enrique Peña Nieto, y también a Egidio Torre, toda clase de aplausos y
declaraciones de afecto. Desde porras hasta vivas.
Mayormente cuando se citó al desaparecido
Rodolfo Torre.
En resumen ayer se celebró la fiesta de
Eugenio Hernández Flores; fue prácticamente su despedida, cuando le quedan 21
días naturales para consumar el cien por ciento de su sexenio.
Ayer destacaron los aplausos para una
tercia de ases, para Eugenio, Egidio y para Enrique Peña Nieto (cobijado este
último por la simpatía innata del gobernador Eugenio).
A uno le aplaudían porque ya se va,
Eugenio. A otro lo vitorean porque llega, Egidio.
Y a otro lo elogian porque pretende
gobernar la sufrida patria, México, abanderando al PRI, es Enrique Peña.
Por su parte Peña Nieto llegó copetón como
siempre.
El gel logró endurecerle su cabello; pero
nunca sus facciones.
Quique parecía, cierto, un auténtico
muñequito de sololoy; eso sí, apareció en el Poliforum muy propio, pero
nunca virgen.
Hoy menos que nunca Peña Nieto es virgen,
pues acaba de re-casarse con una fémina divorciada llamada Angélica Rivera, con
quien contrajo segundas nupcias hace escasamente 15 días.
Pretensiosamente Angélica podría ser la
primera Dama del país. Como el cuento de La Cenicienta.
Así pues, ayer se confirmó una cruda
realidad para las múltiples admiradoras de ENRIQUE PEÑA NIETO: el gobernador
mexiquense ya no duerme solo; ya tiene compañía en su recámara.
Diríase que sus sábanas ya tienen dueña y
el gobierno del Edomex cuenta con una socia.
Tratase de La Gaviota, su señora esposa.
Han pasado seis años desde que Eugenio
Hernández asumió el brillante papel de gobernador, un 7 de noviembre del año
1994.
Ayer al fin se supo que la estrella que un
día se iluminó, está a punto de apagar su luz.
Son las 12: 37 del mediodía y se alcanza a
oír adentro del recinto el retumbar de los tambores, así como la pista musical
del himno nacional mexicano.
Está iniciando la ceremonia al fin. Eugenio
está frente a su gente.
Acaba de entrar Egidio Torre al recinto,
todos lo han recibido con aplausos.
Y apenas detrás de él ha arribado RODRIGO
MEDINA, mandatario neoleonés, como siempre, vistiendo un saco azul marino.
Nunca negro.
La sala de prensa del polyforum se ha
llenado de reporteros provenientes de todo el país. Tanto así que es incomodo
para la mayoría de los periodistas moverse dentro del salón; con todo y los
canapés, café y ´tenteenpie´ que los organizadores prepararon.
Tan solo de Tamaulipas llegaron a ciudad
Victoria más de 150 reporteros y editores; también llegaron los ayudantes del
ayudante.
Ha comenzado la ceremonia de honores a la
bandera y es así como el público asistente se prepara para entonar el himno
nacional.
Es un excelente preámbulo, señal clara que
hoy fue el día de Eugenio Hernández.
Al fin y al cabo Eugenio ya se va; pero
deja tras de sí una honda huella y signo de su gobierno, quizá el gobierno más
carismático que ha vivido Tamaulipas en los últimos cinco sexenios.
Pero también ha sido el más revolucionado.
Pero así es esto; al fin y al cabo así es
este negocio de la política.
Hasta mañana.
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