Por: Melitón Guevara Castillo06/12/2010 | Actualizada a las 21:09h
La Nota se ha leído 1558 Veces
Como parte de una audiencia, de manera cotidiana, nos
exponemos a los mensajes que emiten los “lideres”, sean políticos, religiosos,
gobernantes, entre otros. Eugenio Hernández Flores, por ejemplo, emite mensajes
preparando el ambiente para su último Informe de Gobierno. Destaca, por las
fechas, el mensaje del Obispo Antonio González Sánchez, que recomienda “Ser
gente de bien”. Los mensajes que recibimos son de todo tipo. Por ejemplo,
ese de que en Tamaulipas disminuye la cantidad de dólares que envían los
braceros; eso significa, entonces, que se pone difícil la situación para las
familias de los mismos y, además, nos hace pensar “como la estarán pasando allá”.
Otra noticia: cayó el sector inmobiliario, lo que provoca que los gobiernos
municipales cobren menos impuestos. Jesús Melhen Kuri, dirigente de la FENACO (Cámaras de
Comercio) es optimista: señala que entre los comerciantes de la entidad existe
la esperanza, la oportunidad pues, de que haya un “buen cierre de año”. Y de
suceder así, solo habría una explicación: que les fue bien con las ventas
navideñas, que les cayó bien el aguinaldo, los bonos de fin de año como los de
vacaciones. Tendríamos que decirlos, ¡enhorabuena! Veo, leo y escucho, cosas de esas y recuerdo el consejo
del obispo: “Ser gente de Bien”. Es gente debien el gobernante que cumple con su tarea y responsabilidad; lo es,
también, el comerciante que oferta, sus productos, a un precio razonable y no
que aniquila, en un dos que tres, el ingreso familiar. Muchas personas, creo,
son gente debien. ¿Quiénes no son gente
debien? La connotación que le da el obispo a su expresión tiene
que ver, en lo individual, con la conciencia: saber que se está bien, precisamente,
porque no ha desarrollado acciones que vulneren los principios de la
convivencia social; como la honestidad, la solidaridad, la filantropía, la
responsabilidad, entre otros. En pocas palabras: la distinción entre el bien y
el mal, ¿Dónde está, o se rompe, la línea entre ambos? ¿Puede ser gente debien el líder que manipula a sus seguidores? ¿Puede serlo el servidor público
que cobra por sus servicios? ¿lo será aquel que trafica con su poder para
obtener beneficios personales? ¿Qué me dicen de aquellos que, por una u otra
circunstancia, no tienen remilgos para privar de la vida a otros seres humanos?
¿Podrá el Ponchis ser gente de bien?, en su declaración, dijo que por 2500
pesos degolladaba a sus víctimas. Es bueno el consejo del Obispo y también deben darlo los
representantes de las otras religiones. Si todos fuéramos gente de bien, creo
que en México, Tamaulipas y El Roble, todo, sería muy distinto. Lo dice la
gente: la corrupción que impera en todo México es lo que provoca que haya más
pobreza, que haya más marginación. La corrupción es el síntoma de que no
tenemos buenos gobiernos o de que, buena parte de quienes nos gobiernan, han
sido incapaces de construir condiciones para una mejor sociedad. Es lo que
falta: gente debien.Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas