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Sección: Editoriales / Desde esta esquina

Gente de bien

Por: Melitón Guevara Castillo 06/12/2010 | Actualizada a las 21:09h
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Como parte de una audiencia, de manera cotidiana, nos exponemos a los mensajes que emiten los “lideres”, sean políticos, religiosos, gobernantes, entre otros. Eugenio Hernández Flores, por ejemplo, emite mensajes preparando el ambiente para su último Informe de Gobierno. Destaca, por las fechas, el mensaje del Obispo Antonio González Sánchez, que recomienda “Ser gente de bien”.
 
Los mensajes que recibimos son de todo tipo. Por ejemplo, ese de que en Tamaulipas disminuye la cantidad de dólares que envían los braceros; eso significa, entonces, que se pone difícil la situación para las familias de los mismos y, además, nos hace pensar “como la estarán pasando allá”. Otra noticia: cayó el sector inmobiliario, lo que provoca que los gobiernos municipales cobren menos impuestos.
 
Jesús Melhen Kuri, dirigente de la FENACO (Cámaras de Comercio) es optimista: señala que entre los comerciantes de la entidad existe la esperanza, la oportunidad pues, de que haya un “buen cierre de año”. Y de suceder así, solo habría una explicación: que les fue bien con las ventas navideñas, que les cayó bien el aguinaldo, los bonos de fin de año como los de vacaciones. Tendríamos que decirlos, ¡enhorabuena!
 
Veo, leo y escucho, cosas de esas y recuerdo el consejo del obispo: “Ser gente de Bien”. Es gente de bien el gobernante que cumple con su tarea y responsabilidad; lo es, también, el comerciante que oferta, sus productos, a un precio razonable y no que aniquila, en un dos que tres, el ingreso familiar. Muchas personas, creo, son gente de  bien. ¿Quiénes no son gente de  bien?
 
La connotación que le da el obispo a su expresión tiene que ver, en lo individual, con la conciencia: saber que se está bien, precisamente, porque no ha desarrollado acciones que vulneren los principios de la convivencia social; como la honestidad, la solidaridad, la filantropía, la responsabilidad, entre otros. En pocas palabras: la distinción entre el bien y el mal, ¿Dónde está, o se rompe, la línea entre ambos?
 
¿Puede ser gente de bien el líder que manipula a sus seguidores? ¿Puede serlo el servidor público que cobra por sus servicios? ¿lo será aquel que trafica con su poder para obtener beneficios personales? ¿Qué me dicen de aquellos que, por una u otra circunstancia, no tienen remilgos para privar de la vida a otros seres humanos? ¿Podrá el Ponchis ser gente de bien?, en su declaración, dijo que por 2500 pesos degolladaba a sus víctimas.
 
Es bueno el consejo del Obispo y también deben darlo los representantes de las otras religiones. Si todos fuéramos gente de bien, creo que en México, Tamaulipas y El Roble, todo, sería muy distinto. Lo dice la gente: la corrupción que impera en todo México es lo que provoca que haya más pobreza, que haya más marginación. La corrupción es el síntoma de que no tenemos buenos gobiernos o de que, buena parte de quienes nos gobiernan, han sido incapaces de construir condiciones para una mejor sociedad. Es lo que falta: gente de  bien. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx

Melitón Guevara Castillo.

Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).

Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).

Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.

Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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