Por: Carlos Santamaría Ochoa05/12/2010 | Actualizada a las 17:11h
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Seguramente
estos serán días de intenso tráfico y un consecuente incremento en medidas de
precaución, de seguridad y, desgraciadamente de inconvenientes carreteros,
entre accidentes y despistes: los paisanos regresan a la Patria a ver a su
gente. Los
estados fronterizos tenemos que hacer una serie de cosas para garantizar que
quienes están todo el año trabajando muy fuerte para su familia, puedan venir a
ver a sus hijos y parejas sin temor de ser asaltados o de que la autoridad
abuse de su condición. Es el tiempo decembrino cuando más éxodo de mexicanos
que viven en los Estados Unidos vienen, y por lo regular, con camionetas
repletas de regalos: juguetes, aparatos electrodomésticos y todo cuanto pueden
para ofrecer a los suyos. Es
un fenómeno anual que llama mucho la atención a ladrones y abusadores oficiales
y particulares. Hace
algunos años la Secretaría de Gobernación instrumentó el programa “Bienvenido
Paisano”, que tiene muchas acciones interesantes: informa, orienta, apoya y
garantiza un tránsito seguro de esos mexicanos que ilusionados pasan por
nuestras carreteras. Hay
que pensar en lo que ello significa: dejan a su paso “sembrados” miles de
dólares, porque paran en gasolineras, restaurantes, tiendas y hoteles, y en
cada uno de estos puntos hay consumo o venta de bienes o servicios, lo que
permite reactivar la golpeada economía que padecemos prácticamente todos los
mexicanos, en tiempos de vacas no flacas, sino muy flacas, azulosamente
esqueléticas que no garantizan nada bueno. Han
anunciado que viene Felipe Calderón y el secretario de Gobernación Francisco Blake
Mora a dar el banderazo o supervisión del mencionado programa, sin embargo, voces
empresariales no desean que estas sean “giritas de banderita”, sino encuentros
del Ejecutivo federal con las fuerzas vivas, para que nos expliquen qué está
pasando y por qué vivimos lo que vivimos. Claro
que no sucederá, pero la exigencia está ahí, y por otra parte, suponemos que
los operativos de seguridad así como administrativos habrán de incrementarse
para garantizar a miles de mexicanos su viaje sin inconvenientes. Hay
que imaginar la cantidad de personas y dinero que viene en diciembre a nuestro país,
y todo, sobre ruedas: por lo general, usted ha visto pasar las camionetas,
preferentemente de doble cabina, caja larga y hasta redilas en algunos casos,
repletas de electrodomésticos, de juguetes y regalos, porque los paisanos que
están allá sacrifican prácticamente todo su año laboral para complacer a los
suyos, y luego, en enero próximo, retornar a los campos de cultivos
norteamericanos, a seguir sufriendo la discriminación, pero a sumar dólares
para sus familiares. Decíamos
que los estados fronterizos vemos un poco más de cerca el evento por cuestiones
geográficamente naturales, es decir, tienen todos, necesariamente, que pasar
por una de las fronteras entre ambos países, y recordemos que Tamaulipas tiene
las más importantes en todos sentidos. Entonces,
confirman que vienen de México a supervisar aunque seguramente encontrarán todo
en orden: agentes aduanales amables y limpios, de buen trato y educación,
prestos a servir al que llega: instalaciones de primer nivel, nada de abusos o
violencia. Claro
que ya para el miércoles será otra, la verdadera realidad la que vivan nuestros
paisanos. Y
es que siempre hemos pensado que si la autoridad federal quiere de veras que el
programa funcione, tendría necesariamente que viajar a la frontera sin aviso
previo, y los diputados de las comisiones de asuntos fronterizos hacer lo
mismo, para que, en cuanto haya anomalías, reportar para mejorar, para subsanar
los yerros, y no tapar con un bonito evento la problemática de la frontera
norte de México. Pero
hay que estar contentos por la época y porque muchos mexicanos vienen a
descansar y convivir; hay que pedir que no haya inconvenientes de ninguna
índole y que los servicios que requieren estén siempre a tiempo y en forma
justa donde se les requiera. El
gobierno federal anunció un mega operativo para estas fechas que será reforzado
por autoridades del estado y municipios, pero la parte humana, la que
imprimimos los que vivimos en sitios a lo largo de su extenso recorrido, los
que somos, en nuestro caso, tamaulipecos, tenemos que estar contentos porque
vienen a visitarnos los nuestros, y dar lo mejor que podamos, que bien lo
merecen. Destaquemos
que este programa Paisano tiene buenos y nobles objetivos, y si no se cumple es
por la negligencia con que se conducen algunos elementos del mismo, entre
agentes, inspectores y uno que otro vividor de sangre azul. Los
diputados y funcionarios, ojalá tengan un trabajo amplio que apoye a nuestros
paisanos. En tanto, bienvenidos sean todos ellos, y que lleguen con bien a sus
lugares de origen, para que tengan posteriormente un feliz retorno. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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