Por su perfil físico, por su nombre y por el lugar y el tiempo en que se le ha ubicado, se me hace que se trata de él. Y es que lo recuerdo por su paso...
Por: Javier Rosales Ortiz05/12/2010 | Actualizada a las 13:59h
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Por su perfil físico, por su nombre y por
el lugar y el tiempo en que se le ha ubicado, se me hace que se trata de él. Y es que lo recuerdo por su paso por la
secundaria y la preparatoria en Victoria, ciudad donde se hizo algo famoso por
su carácter, por su presencia y, sobre todo, porque siempre le tendió la mano
al amigo. Sobre su apodo, nadie sabe quien fue el
autor, ni tampoco lo que significa, aunque algunos de sus actuales cuates dicen
que todo lo que hacía y hacían quienes tenía a su lado lo relacionaba con cosas
positivas. Vaya contradicción. Porque víboro como que se le liga a la
palabra viborón y ni su físico, ni su carácter, ni sus acciones coinciden con
la mala fama que acompaña por generaciones a ese reptil. Lo último que sé de él es que en Monterrey
se convirtió en una celebridad televisiva que se enfocó al área de deportes y
que el Arquitecto Benavides y María Julia de la Fuente, lo tenían en la
lista de sus comentaristas deportivos cotizados en Multimedios, que fue su casa
durante un tiempo. Aquí, lo recuerdo en los años setenta como
un muchacho flacucho, de cuerpo correoso, bajito, de tez blanca y de gafas, que
era muy perseguido por las chicas casaderas de aquel entonces, pero él solo tenía
ojos para la más bella, sencilla, seria y amable, que vamos a ubicarla
solamente con la primera letra de su nombre que es la “S”, para evitar problemas
y suspicacias. De hecho “S” me preguntó insistente acerca
del significado de ese apodo, pero nunca fui capaz de brindarle una respuesta aunque
fuera a medias. Con “S”, me pase largas horas platicando en
el pórtico de su casa allá por la de Bravo, y en realidad era una chica con un
pensamiento muy positivo y de bello carácter, de esas mujeres que inspiran paz,
respeto y que atraen por su rica conversación. Pero ella solo hablaba de “El
Viboro”. Y es que es cierto, él era muy codiciado
entre las estudiantes locales y, cómo no, si tenía fama de joven educado y
amante de todos los deportes, por eso siempre se le notaba entero, sano, muy
activo y con un pensamiento muy maduro para su edad. Se decía que él tenía una mente
privilegiada porque nada se le olvidaba y que para las materias era luchín,
aunque pronto se desesperaba si algo lo inconformaba. Fue así como partió a Monterrey he ingresó
a la facultad de Medicina en la Universidad
Autónoma de Nuevo León donde curso algunos semestres, pero
luego declinó, porque comprendió que esa carrera era muy larga y sacrificada. En ese entonces él compartía habitación con
su amigo de la infancia Jesús Salazar Villegas, quien hoy parece que es
siquiatra, hasta que “El Viboro” optó por ingresar a otra carrera que tiene relación
con la comunicación. Ahora que su nombre brota en los medios
locales sus amigos lo dibujan como una persona agradable y humana porque
siempre estuvo dispuesto a apoyar al prójimo desde la trinchera que fuera. En la
TV hay quienes lo recuerdan a cuadro transmitiendo el partido
entre El Monterrey y el Tigres y luego piso suelo victorense cuando el equipo Correcaminos
acarició la primera división. Hoy el nombre de Guillermo Martínez suena
que suena en los medios de Ciudad Victoria para convertirse en el vocero del próximo
Gobernador de Tamaulipas, Egidio Torre Cantú, y muchos periodistas en esta
capital viven entre interrogantes y a diario se preguntan sobre la vida, sobre
los antecedentes y sobre las características de la relación que este personaje
pudiera mantener con quienes le dan forma a través de su trabajo a la imagen de
quienes tomaran de la mano a esta entidad a partir del primero de enero. Son escasos los datos que aquí se aportan
sobre la trayectoria de “El Viboro”, pero decoran lo que ya se ha escrito y
despiden algunas señales sobre el perfil, la formación y el carácter de quien
pudiera ser el responsable del manejo de la imagen del mandatario que se posara en su asiento
el primer día de enero. A esta altura no es grato escribir sobre apodos
porque no es la intención exhibir a nadie, pero se vale relatar algunas
anécdotas del pasado frente a tan árida información. Aquí Memo ya colabora con el gobernador
electo. Y aquí él ya podrá explicar porqué se le
impuso ese mote. De “El Viboro” y su extraño significado. Ojo, si se trata de la misma persona. Correo electrónico:
anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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