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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes
El espejo roto
Por: Miguel Ángel Isidro
02/12/2010 | Actualizada a las 19:33h
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Tal
y como lo anticipamos, los incendiarios pronunciamientos del presidente
Felipe Calderón durante la “celebración” (sic) de los diez años de
gobiernos panistas y posteriormente de los cuatro años de su mandato, han
generado airadas reacciones, principalmente de parte de los priistas,
destinatarios evidentes de la andanada verbal del Ejecutivo.
Sin
embargo, habría que considerar que la percepción presidencial sobre la realidad
que vive el país está severamente distorsionada.
Tal
parece que al mirarse en el espejo, el discurso grandilocuente de Calderón se
refleja en un espejo roto.
Los
mismos argumentos que el mandatario esgrime contra sus adversarios, bien pueden
convertirse en obuses en su contra. Vamos a enlistar algunos de los
conceptos utilizados por Calderón al referirse peyorativamente a quienes no
piensan como él:
1.-
“El pasado es corrupción”: Sin duda alguna el mandatario tiene razón: los
gobiernos del pasado en México fueron eminentemente corruptos. Sin
embargo la corrupción no sólo se relaciona a sustraer recursos del erario para
beneficio propio. La omisión, el uso irresponsable de los recursos públicos o
su canalización a fines contrarios al interés público implica también
corrupción. Y quien tolera estas conductas también puede ser calificado como
corrupto. ¿Nadie le habrá contado al Presidente Calderón que en un estado
gobernado por el PAN desde hace 10 años, como es Morelos, se ha enseñoreado la
delincuencia organizada, a ciencia y conciencia de sus autoridades locales,
encabezadas por el errático gobierno de Marco Antonio Adame? ¿No le dijeron que
hay testimonios que implican al ex secretario de Seguridad Pública de la
entidad en complicidad con las mafias del narco, al grado de haberle “prestado”
a un capo un helicóptero oficial para huir? ¿Acaso eso no es
corrupción?
2.-
“El pasado es autoritario”: Le platico una fábula del panismo tamaulipeco.
Resulta que había en esa entidad cinco aspirantes a convertirse en el candidato
del PAN a la gubernatura. El CEN panista, encabezado por César Nava anunció que
para evitar la infiltración de la delincuencia organizada, el proceso de selección
del candidato se centralizaría. Se aseguró que se realizarían encuestas para
discernir quién de los interesados garantizaba mayor votación. Y pues nada,
resulta que las encuestas las tiraron a la basura, porque favorecieron a un
aspirante contrario a los intereses del grupo calderonista. Y resulta que el
candidato designado por el dedo blanquiazul fue el senador José Julián
Sacramento Garza, simple y sencillamente porque al presidente Calderón, que es
el actual dueño del PAN así se le dio la gana. Los resultados son de todos
conocidos. Sacramento simuló hacer campaña y con ello se cumplió el mandato del
Presidente, que a su vez es el Jefe Absoluto del partido. ¿Eso no es
autoritarismo?
3.-
“El pasado es la negación de la libertad”: Pareciera ser que cuando Calderón
habla de libertad se refiere a una idea muy personalísima del concepto. Y
bastaría con que se lo preguntaran a Manuel Espino, el ex dirigente nacional
del PAN. Tuvo el atrevimiento de criticar las formas y modos del
inquilino de Los Pinos, y pagó cara su osadía: tras un largo procedimiento ,
finalmente fue expulsado del partido, bajo argumentos leguleyos. ¿Eso puede
considerarse como libertad?
Hay
muchos más argumentos, pero el espacio es limitado. Lo cierto es un hecho; la
guerra está declarada.
DE
BOTEPRONTO: Macabras coincidencias, pero resulta que durante el acto de
toma de posesión de Gabino Cué como gobernador de Oaxaca, en ese marco tan
curioso y variopinto de pluralidad política que se caracterizó al evento, los
gobernadores de Morelos, Marco Antonio Adame y de Michoacán, Leonel Godoy,
terminaron senados uno junto al otro.
Lo macabro del asunto es que mientras ambos mandatarios aparecían
sonrientes en dicho cónclave político, en la entidad morelense aparecieron dos
cuerpos decapitados con narcomensajes atribuidos a la Familia Michoacana.
¿Coincidencia?
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