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Sección: Especiales / Entrevistas
Culto a Santa Muerte cruzó fronteras de México: Gil Olmos
La Santa Muerte, una imagen esquelética vestida de mujer, cuyo culto ha crecido de forma acelerada en todos los sectores de México...
Por: Julián Rodríguez Marín
02/12/2010 | Actualizada a las 13:11h
La Santa Muerte también es la virgen preferida de muchos delincuentes, de narcotraficantes, de pandilleros, cuya vida está en riesgo en cada momento y buscan su protección ante la violencia cotidiana en que viven
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México.- La
Santa Muerte, una imagen esquelética vestida de mujer, cuyo culto ha crecido de
forma acelerada en todos los sectores de México, se ha expandido fuera de las
fronteras del país con adeptos en Estados Unidos, Canadá, Centroamérica e incluso
en Europa, dijo hoy a Efe el escritor José Gil Olmos.
"Este culto que nace en México y se expande en las
dos últimas décadas es uno de los fenómenos religiosos de mayor crecimiento, y
ahora también tiene un impacto en otros países", precisó Gil en entrevista
con Efe para dar a conocer su nuevo libro "La Santa Muerte, la virgen de
los olvidados" (colección Debate, Random House Mondadori, 2010).
Gil explicó que la propagación del culto fuera del país
se dio principalmente por la emigración económica de mexicanos adeptos de la
Santa Muerte que buscan mejores condiciones de vida, pero apelan a la
protección de esta deidad debido a que su vida corre peligros al cruzar
desiertos, ríos, o por la violencia de criminales y autoridades.
El escritor, quien también ha publicado "los Brujos
y el Poder", indicó que se tienen documentados casos de adoración en
Italia, donde un grupo de mexicanos practica sus ritos, o el caso de una
familia de alemanes que se ha sumado a las filas de este culto y anualmente
visita los principales altares en México.
Gil indicó que en Centroamérica la devoción por la imagen
ha sido impulsada por los miembros de las bandas marasalvatruchas, que son
extremadamente violentas y buscan la protección de la Santa Muerte.
El autor dijo que la Santa Muerte también es la virgen
preferida de muchos delincuentes, de narcotraficantes, de pandilleros, cuya
vida está en riesgo en cada momento y buscan su protección ante la violencia
cotidiana en que viven.
Aclaró que las nuevas legiones de adoradores de la nueva
deidad con rostro esquelético y túnica negra, no sólo son emigrantes,
delincuentes, prostitutas, policías o sectores sociales marginales y
desprotegidos, sino que hay cada vez más clases medias, entre estos políticos,
actores, cantantes, comerciantes, entre muchos otros.
Gil afirma que entre los adoradores de la Santa Muerte, a
la que llaman "Niña Blanca", se encontraba la misma actriz mexicana
María Félix "quien era asidua del mundo esotérico y a este culto", e
incluso existe la versión de que fue "vestida y sepultada para rendir su
último tributo".
Añadió que otro famoso adorador de la Santa Muerte es el
actual Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, quien según ex
colaboradores mantiene una figura de la "Flaquita" a quien se
encomienda cuando encabeza operativos peligrosos contra la delincuencia.
Entre otros políticos citados en el libro está la
presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther
Gordillo, cuyas inclinaciones por ritos esotéricos y de brujería han sido
divulgados por el mismo autor en sus anteriores libros.
Gil indicó que los registros del culto de la Santa Muerte
se remontan a 1795, cuando los indígenas adoraban un esqueleto al que llamaban
Santa Muerte en un poblado del centro del país, y hay testimonios de que este
culto permaneció oculto en los últimos dos siglos.
"Es a partir de la crisis económica de 1995, cuando
la adoración de la Santa Muerte sale de sus altares dentro de las casas, para
invadir las calles y encabezar procesiones y fiestas públicas religiosas de
varios miles de asistentes, como las que se celebran en el barrio bravo de
Tepito, en el centro de la capital mexicana", dijo Gil.
El escritor coincide con la historiadora y restauradora
de arte Katia Perdigón al señalar que el culto a la Santa Muerte tuvo un
incremento explosivo a partir de la crisis económica de 1995, que devastó el
patrimonio de millones de mexicanos.
Gil explicó que en las devociones a otros santos, las
personas piden solución a problemas personales, milagros ante una enfermedad,
encontrar personas perdidas, recobrar un amor ingrato; en cambio a la
"Santa Muerte" la mayoría de ruegos son de carácter social como
encontrar trabajo, solucionar problemas de dinero, "es decir que piden
soluciones para problemas que no ha cubierto la política social del
Estado".
Gil recordó también que en el mercado de Sonora de la
capital mexicana, uno de los principales en el país donde se comercializan
objetos de culto esotérico, las ventas de la imagen de la Santa Muerte sólo es
superada por las de la Virgen de Guadalupe, considerada la Patrona de los
mexicanos.
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La Santa Muerte, una imagen esquelética vestida de mujer, cuyo culto ha crecido de forma acelerada en todos los sectores de México, se ha expandido fuera de las fronteras del país con adeptos en Estados Unidos, Canadá, Centroamérica e incluso en Europa, dijo el escritor José Gil Olmos Fotografía Internet
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