Resulta increíble que alguien con una carrera política abundante tenga un sinnúmero de desatinos, todos, encaminados a romper la supuesta armonía...
Por: Carlos Santamaría Ochoa01/12/2010 | Actualizada a las 17:50h
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Resulta increíble que alguien con una
carrera política abundante tenga un sinnúmero de desatinos, todos, encaminados a
romper la supuesta armonía y las “negociaciones” que no son precisamente un
dechado de ética política, ya que somos de la idea de que un político tiene que
encaminar sus acciones y dichos en torno a los intereses de los que representa,
mas no individuales o de partido. El aniversario que Felipe Calderón celebró
hace unos días, argumentando que México tiene diez años que salió de un
presunto oscurantismo, no es más que, como dijo un legislador cuyo nombre no
recordamos, el discurso del jefe de un partido político, aunque hubo quien
consideró que más que eso, era el mensaje del jefe de la pandilla o camarilla.
Para el caso, el líder de un grupúsculo que no ha sabido atinar una en la forma
de gobernar a una nación tan rica y especial como la nuestra. México está sumido en una severa crisis de
toda índole. Ya olvidaron que el presidente Zedillo
Ponce de León, priísta por convicción, fue el encargado de dar la mala noticia
a los mexicanos cuando Vicente Fox ganó la presidencia de la República. Ya olvidaron también que la apertura
política se generó en forma por demás ilógica para que ellos, las minorías,
tuvieran una voz representativa, aunque la ciudadanía nunca quiso otorgarles el
voto de confianza. Olvidaron muchas cosas. Felipe ha olvidado
que es presidente de 112 millones de mexicanos y se ha dedicado a gobernar para
los simpatizantes del Partido Acción Nacional; nosotros no olvidamos, por
ejemplo, los desatinos de Fox o de un tal Cabeza de Vaca, quien con un fuero
ilegalmente entregado, supo evadir la justicia, luego de haber saqueado a
Reynosa. Ha olvidado el presidente Calderón que hay
mexicanos del PRI, PRD, PT, PVEM y hasta de Convergencia o del PANAL, éste
último, el botín jugoso de una persona negativa para el país como es la señora
Gordillo, quien presume de ser la lideresa del sindicato más poderoso de
América Latina, compuesto, en una gran mayoría, por entes holgazanes, vividores
y que apenas tienen un pretexto, atentan contra los planes de educación. Los
puentes, días de asueto y demás están a la orden del día. Para muestra, hoy no hubo clases en muchas
primarias de Victoria, argumentando los profesores y profesoras una junta
sindical, cuando el titular de esa pandilla local, de nombre Arnulfo Rodríguez
Treviño ha solapado la holgazanería, en detrimento de la formación de nuestros
hijos, pagada con nuestros impuestos y que los profesores cobran y bastante
bien. Un sindicato que dirigen quienes confunden
números con letras, como cuando la Gordillo hablaba de la “Influencia AHiNi, en
lugar de Influenza, AH1N1. Esos son los dirigentes que presume Calderón de
tener a su lado. Y qué decir del empleo o de las
triunfalistas declaraciones de que México va en caballo de hacienda, sin
problemas de seguridad, económicos, de productividad y otros. El revanchismo político
está a la orden del día, y si no, recuérdese el llamado “michoacanazo”, entre
muchas otras acciones ilegales. Presume el inquilino de Los Pinos de muchas
cosas que no tenemos, y que conocemos quienes salimos a las calles a vivir, no
a declarar cosas ilógicas; quienes entendemos lo que es salir de casa sin saber
si regresaremos, y no salimos con escoltas hasta en las nubes o en autos
blindados. Presume también de ser democrático, cuando
los vividores que tiene su partido en San Lázaro defienden feroz y cobardemente
los argumentos del señor presidente sin defender los intereses de sus
representados. El discurso de los famosos diez años nos
recuerda, por resultados, otro acontecimiento histórico que se repite: la
“decena trágica”, porque mire usted que ha sido trágica para millones de
mexicanos que hemos soportado alzas inmoderadas de precios y servicios, que
padecemos mes a mes más gasto en gas, gasolina y otros servicios, que tenemos
que pagar el coste de la inflación, la que ridículamente se disfraza con
declaraciones del obeso empleado director del Banco de México, y que no
corresponden a la realidad. Por eso, a la nación le urge retomar el
camino, sacar de ese lugar a quienes no han sabido gobernar y entender que si
bien es cierto que la mayoría se equivocó hace diez años, dentro de dos
podremos enmendar el camino, que buena falta nos hace. Somos no únicamente los priístas los
agraviados, sino la mayoría de los mexicanos, que exigimos al inquilino de Los
Pinos deje a un lado sus arrebatos blanquiazules y se convierta en lo que
protestó: en el Presidente de la República, de todos los mexicanos, y deje a un
lado la diatriba cotidiana, y en lugar de eso, se dedique a gobernar. Y si hace falta un ejemplo de cómo hacerlo,
le invitamos a que, con su séquito de miles de guardias, autos blindados, toma
de ciudades y demás, se dé una vueltecita acá por Tamaulipas, donde,
seguramente, aprenderá cómo se debe hacer esta importante tarea. Y si bien es cierto que nos ha castigado el
sinnúmero de acontecimientos poco gratos, los tamaulipecos no nos caemos,
porque tenemos un espíritu que difícilmente podría tener una persona con esa
clase de ideología política y ese criterio tan estrecho que solo da para hablar
en la sede de su partido. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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