En los lugares de mayor lujo hasta cucarachas salen en la comida, como sucedió en el restaurante de la recién inaugurada tienda Liverpool en esta capital
Por: Miguel Ángel Pérez López/ Ciudad Victoria01/12/2010 | Actualizada a las 08:42h
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“Hasta en las mejores familias pasa”,
reza el refrán y efectivamente incluso en los lugares de mayor lujo
cucarachas salen en la comida, como sucedió en el restaurante de la recién
inaugurada tienda Liverpool en esta capital.
Era la hora del almuerzo, en la tienda ya un buen número de personas querían
hacer parte de su vida el glamor y lujo que se respira, mientras que en el
costado norte unos cuantos comensales solicitaban la carta para saciar su
hambre.
Cuatro mujeres en una de las mesas realizaban su pedido a la mesera, quien
tomaba la orden, unas claras de huevo con jamón, un omelet poblano, huevos
con jamón y un omelet con jamón y queso fue lo ordenado.
La charla continúo entre cafés, temas triviales, que la ropa, que los zapatos
tan lindos, que está más barato en el Mall de McAllen.
La mesera llega con la orden, “Oiga le pedí unas claras de huevo con jamón,
porque la yema me hace daño”, reclama una de las comensales.
Rápidamente le retiran el plato para traer la orden correcta.
Llegan el platillo, las claras de huevo con jamón se extendían en la blancura
de la loza, marco perfecto donde resaltaba algo café, como una guarnición de
lujo la cucaracha estaba servida.
Con voz seria la comensal le dijo a la mesera, “Disculpe le habla al encargado”
Un joven de aspecto amable y traje barato acudió hacia la mesa.
“Disculpe joven pero el omelet poblano con Jumiles lo pidió mi compañera, yo
le pedí únicamente claras con jamón”, dijo irónicamente.
“Aquí no tenemos jumiles” respondió serio el jefe de meseros.
“Pues entonces que es esto que está en mi plato”, señalando a la cucaracha,
que por cierto estaba ya sazonada.
“Que pena, mil disculpas, no puede ser”, tartamudeaba el empleado del recién
estrenado restaurante al momento de quitar el plato.
“Que puedo hacer por usted, le servimos otra cosa, la cuenta esta saldada no
se preocupe”, continuaba balbuceando.
Las comensales solo sonrieron, pidieron la cuenta y se retiraron.
Atrás dejaron a la cucaracha VIP, porque estos animalitos son y serán siempre
parte de la vida.
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