Por: Luis Lauro Carrillo29/11/2010 | Actualizada a las 18:20h
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A
un año después del fracaso de Copenhague, delegados de más de 190 países se
reunieron desde ayer en Cancún Quintana Roo en la Conferencia de las Naciones
Unidas contra el Cambio Climático, de la que se esperan resultados pobres, decepcionantes e insuficientes para
frenar el calentamiento global. Este
fenómeno global se ha entendido como el aumento en el tiempo de la temperatura
media de la atmósfera terrestre y de los océanos como consecuencia de las conducta
humana irresponsable por las excesivas emisiones de dióxido de carbono, metano,
que provocan el efecto invernadero. El
cambio climatico es una respuesta violenta de la naturaleza contra excesos y
abusos del hombre sobre ella, cuyos efectos serán catastróficos para la
humanidad. De
no tomarse medidas drásticas el acceso al agua, producción de alimentos, salud,
medio ambiente, millones de personas sufrirán hambre, reducción del consumo de
agua, así como inundaciones a medida que el mundo siga calentándose. Si
este siniestro es provocado por el hombre, lógico es exigir a ese mismo hombre
hacer conciencia y responsabilidad para establecer soluciones de fondo y no
paliativos como los que incluye el protocolo de Kioto firmado por los países
más industrializados, para reducir la emisión de gases sin afectar el
desarrollo de las naciones. Sin
embargo el país más contaminante del mundo Estados Unidos, su gobierno decidió
no ratificar el referido protocolo so pretexto de encontrarse en desventaja
comercial frente a China,India y Brasil,
cuya base de emisión de gases no fue fijada por el protocolo al considerarlos
como países en vías de desarrollo. Está
claro que no saldrá de Cancún el acuerdo climático global vinculante que
reclaman los ambientalistas como Greenpeace. Hay demasiados intereses en juego
y divergencias entre países industrializados y países en desarrollo, así como
dentro de cada uno de esos bloques. La
realidad es que los políticos han fallado y seguirán fallando, por lo que las
cumbres concluyen sin un acuerdo justo,
ambicioso ni legalmente vinculante que obligue a los países industrializados a
pagar su deuda histórica como principales causantes del cambio climático
global. La
meta es impedir que la temperatura del planeta siga aumentando y provoque
catástrofes climáticas como las sequías e inundaciones que ya se están presentando.
Así como reducir en un 40 por ciento para el 2020 sus emisiones de gases de
efecto invernadero y detener la deforestación de los bosques antes de ese año”. Mas
allá de las los negativos presagios, en Cancún se esperan acuerdos parciales
que pudieran ser la base de un futuro tratado global en asuntos como
deforestación, mecanismos de financiamiento para la adaptación al cambio
climático en países pobres, transferencia de tecnologías y parámetros para
medir y verificar que se cumplan los compromisos que se adopten. Para
salvar al planeta y a la humanidad, debe partirse del hecho de que la sociedad
global rescate los valores de justicia y de la ética, con una producción sin contaminación,
fin a la explotación laboral, competitividady protección a los más débiles. En
definitiva luchemos por un desarrollo sustentable y equilibrado, utilización de
energías no convencionales, mejorar la calidad de vida, el escrupuloso cuidado y
preservación del medio ambiente, respeto a la vida humana en todas sus
manifestaciones, una sociedad mejor informada para tomar mejores decisiones y
exigir a sus gobernantes soluciones concretas ante esta crisis. carrsot_l@hotmail.comTwiter: @luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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