Estábamos sobre un campo minado, pero no paso nada. El ambiente se percibía tenso, muy tirante, raro, desde la salida...
Por: Javier Rosales Ortiz26/11/2010 | Actualizada a las 13:04h
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Estábamos sobre un campo minado, pero no
paso nada. El ambiente se percibía tenso, muy tirante,
raro, desde la salida de Ciudad Victoria hacia San Fernando. Piquetes de soldados en número exagerado y
armados hasta los dientes nos dieron la bienvenida con una revisión a un
kilómetro de Los Vergeles, en San Fernando, un lugar desértico, con fuertes
ventarrones que sacuden y una bella vista provinciana adornada por un cielo
limpio. Fue un evento muy modesto que contrasta con
la importancia de la obra que se puso en marcha, pero las extremas precauciones
que se tomaron, funcionaron. Los rumores sobre hechos violentos horas
antes en esa zona iban y venían y hacían pasar saliva y obligaban a voltear
hacia todos lados hasta que doliera el cuello. Al sitio indicado arribó el Gobernador de
Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, en helicóptero y luego en camioneta,
sonriente, bromeando con quienes los recibieron y con los periodistas que invitó
para que fueran testigos del cierre con broche de oro de su sexenio con una
importante herencia que deja a sus gobernados, como lo es la Central Eólica de Los Vergeles,
que generara electricidad sin costo para los 43 municipios y que se dedicará a
escuelas, hospitales y edificios gubernamentales. A Eugenio se le notaba entero y casi
eufórico y no perdía un minuto para gastarle bromas a los habitantes de ese
lugar quienes lo vitoreaban a su paso y se peleaban por estrecharle la mano. Retador, les dijo a los periodistas: “Que
paso raza, que bueno que me acompañan”.Y cuando los despidió: “Que lleguen con
bien a Victoria, si es que llegan”. Frente al micrófono le pidió al público un
aplauso para los comunicadores de Ciudad Victoria que allí estaban, el cual fue
sonoro y muy emotivo. En su discurso el gobernante destacó que el
viento no se cobra y no solo sirve para despeinar, por eso tras de cinco años
de proyectos, negociaciones y de trabajo hoy es posible poner en marcha la
construcción de esta obra que tuvo un costo 4 mil 400 millones de pesos y que
ubica a Tamaulipas a la altura de Estados Unidos, España y Alemania, países que
hacen ya uso de este recurso para producir luz sin utilizar elementos que dañan
al medio ambiente, como los energéticos. La obra está compuesta por docenas de
imponentes torres de 80
metros de altura cada una con aspas que miden 50 metros de punta a
punta, que generaran energía gratuita que permitirán un ahorro a los edificios
de gobierno y a los ayuntamientos. Operara en el 2011 y tendrá un periodo de
vida de 18 años. Esta central fue posible gracias al
gobierno, a la CFE,
a la banca, a inversionistas privados y la UAT y al paso de los años pertenecerá totalmente
a Tamaulipas. La obra creara además numerosas fuentes de empleo
en Tamaulipas, un estado que, a decir del gobernador, es el único de la república
mexicana que incursiona en esta materia. La explicación de la obra por parte de
autoridades estatales fue minuciosa y son muy ambiciosos los resultados que se
esperan a corto plazo. Y Eugenio prosiguió con sus bromas cuando
una reportera la pregunto: ¿Y los papalotes van a generar también ruido?. “Solo
el que ustedes hagan”, le contestó. El evento se cerró rápido, duró apenas 40
minutos, pero allí quedó la primera torre muestra de las muchas que en breve
moverá el fuerte viento y que le devolverá la vida a ese pueblo vació,
desértico, ubicado a un kilómetro de la carretera de San Fernando. Puso, así pues, Tamaulipas un pie en el
primer mundo, en tanto que a nivel nacional es ya un ejemplo, porque México se
conserva virginal en esa materia. Es, una obra más de Eugenio y un paso hacia
el progreso. Correo electrónico:
anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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