Con la celebración del día internacional de la no violencia contra la mujer han surgido a la luz pública una serie de datos, provenientes, algunos, de dependencias de justicia, así como otros de organizaciones no gubernamentales
Por: Carlos Santamaría Ochoa25/11/2010 | Actualizada a las 15:02h
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Con la
celebración del día internacional de la no violencia contra la mujer han
surgido a la luz pública una serie de datos, provenientes, algunos, de
dependencias de justicia, así como otros de organizaciones no gubernamentales.
Se dicen muchas cosas, y lo cierto es que en el mundo entero hay violencia de
género, encaminada a agredir al mal llamado “sexo débil”, porque de esto no
tiene nada: la mujer es fuerte en todos sentidos, y aunque no pudiera tener la
musculatura del varón, no necesita mostrar con golpes su valía.
Son especialmente imprescindibles en la vida de cualquier persona. La mujer
siempre es y será la parte más importante de un individuo que se precie de
vivir en armonía, o de ser un gran hombre.
Algunas feministas critican aquel dicho viejo que reza que “detrás de un gran
hombre hay una gran mujer”, sin embargo, tiene mucho de cierto, cuando se
enfoca no en forma literal, sino en la manera en que fue concebido.
No se trata de minimizar a la mujer, porque estas voces que reclaman sus
derechos que han tenido siempre y ellas mismas se los han marginado, insisten
en que no está detrás, sino a un lado. Igual resulta que en el éxito de cualquier
varón exista quien le motive, le empuje, le ayude, le aconseje: la mujer juega
ese fundamental papel, al igual que seguramente, cuando una fémina triunfa,
siempre ha tenido el apoyo de un gran hombre, un personaje que funciona
prácticamente como asesor.
No se trata de ser literales en los conceptos: seguramente, insistimos, cuando
hay personas que han desarrollado una enorme y gran labor, tienen siempre a su
lado a alguien ya sea del mismo sexo o del opuesto: los individuos no manejamos
el éxito solos, no somos ermitaños.
Yoliria Joch, encargada del Instituto de la Mujer se defiende de los ataques de
la prensa amarillista nacional que asegura que en la entidad no se dan datos de
mujeres maltratadas, sin embargo, reflexionamos sobre esta nota y pensamos
acerca de la información que manejan acerca de lo que se hace para mejorar la
situación tanto de hombres como de mujeres.
Muchas piden equidad y manejan el término “equidad de género a su conveniencia,
porque, en tanto solicitan y exigen posiciones laborales y políticas, siguen
siendo las que exigen al varón que pare el auto cuando pasa una dama, o que
entienda que ellas se pueden equivocar y no es malo, cuando ellos, cuando
cometen errores, son algo más que brutos. Eso, en ninguna parte es equidad.
Por ejemplo: se dice extraoficialmente que ha habido 30 homicidios de mujeres
en lo que va del año, pero no se informa acerca de los que acontecieron contra
varones.
Y lo que son las cosas: cuando uno va a la Procuraduría, a las agencias del
Ministerio Público a interponer una denuncia contra una dama por violencia, no
le bajan un dedo de “mandilón” y otros calificativos similares, amenazando los
encargados de recibir las denuncias con que la información “va a aparecer en
los periódicos”, y como dicen, el “queme” será grande.
Tampoco es equidad lo anterior, y lo vivimos a diario: un varón que golpea a
una mujer es un infeliz, pero una dama que golpea a un varón solamente se
defiende. ¿Hasta dónde es equitativo el comentario?
Y luego, criticamos a las dependencias encargadas de promover el desarrollo de
las damas, porque no hacen más que eventos y cursos, pero no captamos que en el
país y probablemente en la mayor parte del mundo se protege a niños, mujeres y
ancianos, dejando un poco fuera de esta protección al hombre, principalmente en
edad productiva, porque cuando pequeño, se le cuida y protege, y cuando
anciano, también.
¿Qué pasa entonces?
La gente está cansada de declaraciones en contra de varones o mujeres, de los
relatos de golpes, amenazas y demás, de todo lo que vivimos cotidianamente.
Otro caso que no habla precisamente de equidad es el que corresponde a quien,
siendo dama, interpone una denuncia por golpes o abandono de obligaciones como
padre: inmediatamente se le detiene y encarcela, aunque la demanda no tenga
fundamento alguno, porque se han dado casos de que se demanda a la pareja por
venganza.
Luego, semanas o meses después, la autoridad con el típico “usted disculpe” los
deja libres, cuando les hajorobado la
vida.
En el caso de violación sucede algo parecido. Entendemos que se debe castigar a
los culpables con penas más severas que las existentes, pero si la dama
denuncia un probable acto de esta naturaleza, el pobre individuo tendrá que
vivir el proceso en la cárcel, que por más que tenga nombre rimbombante –Centro
de Ejecución de Sanciones- es prácticamente un infierno.
El que cae ahí, pierde trabajo, dignidad, tranquilidad, decoro y todo lo que
pudiera tener un ser humano, sin lugar a dudas.
A quien se acuse de un feminicidio –y perdone el lector- debería juzgársele
severamente y aplicar la pena de muerte como mínimo, porque un abusivo –o
abusiva- no merece vivir en una sociedad como la nuestra.
Queremos una vida tranquila, sin crímenes de este tipo… ni de otros.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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