Todos tenemos el derecho a protestar por lo que consideremos que no se ajusta a nuestros propósitos, porque, finalmente, es uno de los grandes derechos que tenemos desde que nacemos
Por: Carlos Santamaría Ochoa16/11/2010 | Actualizada a las 17:36h
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Todos
tenemos el derecho a protestar por lo que consideremos que no se ajustaa nuestros propósitos, porque, finalmente, es
uno de los grandes derechos que tenemos desde que nacemos.
El niño, cuando pequeño, reclama sus aficiones y gustos ante los padres que
deben hacer una y mil cosas por otorgarle una buena educación. En los
institutos y deportivos, también recibimos educación, que implica la formación
adecuada para fines establecidos con antelación.
Dice la Real Academia Española que educar significa “acción y efecto de educar,
o crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes”. También
la define como instrucción por medio de la acción docente”.
Todo lo anterior y más significa la palabra “educar”, y con profunda tristeza
vemos que en el sector magisterial existe un grupo de personas –aparentemente-
cuya finalidad es ocasionar conflicto, reclamar, molestar y jorobar a los
demás.
El plantón que se llevó a cabo este martes en las oficinas de la SET fue
encabezado por un individuo de nombre Alfonso Wong Moreno, cuyo objetivo no es
muy preciso, dado que ha evitado cualquier tipo de diálogo y ha jorobado la
existencia de cientos de personas de la dependencia que han visto obstaculizado
el trámite para el día y seguramente, esto tendrá un coste para ellos.
Una de las afectadas comentaba que llegó de Reynosa muy temprano, y se ha
encontrado con la novedad de que un grupo ha tomado las instalaciones.
Nuestra opinión en este caso, aunque es bueno el diálogo: no esperar a que se
levante una demanda de tipo penal contra estos bárbaros que tienen comomodus operandi y modus vivendi el joder al
prójimo, el desquiciar una dependencia en aras de obtener una
compensación,un permiso sindical o algo
por el estilo.
Es donde la ley se justifica, y sobre todo, quienes hacen lo posible porque
ésta se lleve a la práctica.
Nosotros siempre hemos sido de la idea de que debe existir un profundo respeto
por las garantías constitucionales, pero DE TODOS, es decir, no se vale que uno
de nosotros violente las garantías del de a un lado por garantizar la nuestra,
eso no es bueno ni legal, y en ese sentido, siempre hemos pensado y aprobado la
incursión de fuerzas de seguridad que prevean este delito.
No podemos, como sucede a menudo en el Distrito Federal, ser víctimas de un
grupúsculo de gente que no tiene más quehacer que el jorobar a los demás: los
plantones y manifestaciones, marchas y demás, siempre perjudican a los que
menos culpa tenemos
Además, hemos de ser congruentes: estos vividores siempre están pidiendo como
si realmente merecieran. Han olvidado, que tan solo en Tamaulipas, somos 3.5
millones de personas –en números aproximados y redondos-, y que absolutamente
todos tenemos derecho al trabajo, a la asistencia social, a obra, a… bueno, a
todo lo que surge de los programas sociales, encaminados, en gran parte, a
solapar la holgazanería de esos vividores y el grupo de seguidores que
únicamente perjudican y no tienen más cosa buena qué hacer
El caso de los mentores que llegaron al plantón es más delicado: son personal
que tiene horario y trabajo, y aunque no lo devengan porque son holgazanes,
irresponsables y demás, todavía se dan el tiempo de ser prepotentes, agresivos
y testarudos, perjudicando a otros
Insistimos en el hecho de que la autoridad debe valer precisamente su
autoridad, definida ésta según la Real Academia Española como “poder que
gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho”, y pugnar porque nadie
tengamos que pagar por la irresponsable actitud de quienes piensan que con un
bloqueo es más que suficiente para presionar.
Mejor debieran ponerse a trabajar, éstos individuos y los otros de grupos que
inclusive se inconforman en cartas abiertas por la postura que hemos asumido, y
que es única y exclusivamente, de respeto a los demás.
No pueden hablar de justicia estos vividores si ellos están cometiendo un
delito, pero pecaría de injusto el jefe de cualquier autoridad que no haga
valer ésta para ponerlos en su lugar, dejando a un lado las negociaciones
políticas que no son más que tratar de convencer a estos sujetos de que no
hagan nada malo.
Es como el niño que es travieso y papá le dice: “no lo hagas”, pero no aplica
correctivo alguno.
Y si el padre aplica el correctivo, todo mundo le critica. Los policías,
agentes y demás miembros de fuerzas de seguridad están para proporcionarnos
tranquilidad a todos los ciudadanos, por lo que les exhortamos a que cumplan
con su trabajo y nos garanticen a todos los tamaulipecos el libre tránsito y la
libre actividad en dependencia cualquiera, según nuestros intereses… o gustos.
No tiene nadie que decirnos a donde y a qué hora, y estos cuates, de plano, no
tienen huella alguna de haber sido educados en los derechos de los demás.
Y lo más peligroso, quizá crítico, es que estos grupos ¡son formados por los
que educan a nuestros hijos!Eso no
deberíamos permitirlo bajo ninguna circunstancia, la verdad
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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