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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes

Ni nos ven, ni nos oyen

Efectivamente, todo mundo está hablando de las supuestas bondades del presupuesto federal para el 2008

Por: Miguel Ángel Isidro 16/11/2010 | Actualizada a las 17:32h
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Efectivamente, todo mundo está hablando de las supuestas bondades del presupuesto federal para el 2008.

Los voceros oficiales y oficiosos ya se han desgañitado hasta el cansancio repitiéndonos que nuestros heroicos diputados sesionaron durante horas y horas para sacar adelante los “patrióticos” acuerdos sobre cómo administrar el dinero que el gobierno obtiene de los contribuyentes.

Sin embargo, en nuestro país seguimos estando a años luz de una auténtica planeación democrática del desarrollo, ya no qué decir de un verdadero federalismo hacendario y ni pensar en una distribución equitativa de los recursos.

Seamos claros: en la asignación de los recursos del erario federal entran en juego dos grandes criterios. Uno es el técnico, es decir, que en términos matemáticos los números más o menos cuadren y los porcentajes no brinquen. El segundo es un criterio político, donde cada partido político, cada gobernador y cada grupo de poder hacen valer sus intereses. Por eso son tan peleados los escaños legislativos.

Bueno, pues la verdad oficial es que Tamaulipas contará con recursos federales etiquetados por un monto de 8 mil 582 millones de pesos para el ejercicio federal. Pero la cruda realidad es que en términos de políticas públicas no hay dinero que alcance, y que la puntal asignación de las partidas muchas veces adopta el tono de un auténtico chantaje por parte de los operadores financieros de la Federación y el Estado.

Ni siquiera los grupos organizados de la sociedad han alcanzado plena interlocución con los legisladores. Este martes escuchamos al presidente del Centro Empresarial Matamoros Alejandro Fernández Sandoval recriminar el hecho de que los señores legisladores federales no aplicaron ninguna de las sugerencias emitidas por la clase empresarial de esta frontera en el marco de las negociaciones presupuestales. Eso sí, se tomaron la foto en su momento asegurando que tomarían en cuenta los puntos de vista de todos los sectores, cosa que finalmente no ocurrió.

Finalmente, sin que sea necesariamente una disculpa, poco podemos recriminar a nuestros “heroicos” diputados federales como Baltazar Hinojosa Ochoa, Ëdgar Melhem Salinas y Leticia Salazar Vázquez. Ellos forman parte de un sistema que toma decisiones por coyuntura y pocas veces lo hace con verdadera visión de futuro. La realidad es que incluso en el tema presupuestal, lo que está verdaderamente en la mente del Presidente Calderón, de los coordinadores parlamentarios y de los líderes de los partidos es la elección presidencial del 2012.

Lastimosamente, México seguirá siendo un país en el que no se toman en cuenta las más elementales directrices internacionales en materia de gasto público. Es sabido que la Organización de las Naciones Unidas recomienda a los países en vías de desarrollo –como el nuestro- dedicar cuando menos el 8 por ciento del Producto Interno Bruto a la educación.

En México seguimos aplicando apenas un 3 por ciento a esta materia. Ésa es nuestra realidad.

A pesar de los discursos grandilocuentes, y de los anuncios espectaculares, seguiremos padeciendo enormes lastres en materia de gasto público. Como el hecho de que en nuestro país se siga ejerciendo mayor presupuesto en armas y cárceles que en universidades e investigación científica.

O el hecho de que el gobierno le regale dinero de los contribuyentes a los partidos políticos en tiempo no electoral.

O mantener un obeso aparato conformado por el Instituto Federal Electoral y los tribunales especializados en la materia en años en los que no hay comicios.

Ni qué decir del tema de los salarios, bonos y partidas secretas de los tres niveles de gobierno.

En los propios anexos del presupuesto federal quedó estipulado un nada despreciable incremento salarial en beneficio del Primer Ejecutivo de la Nación.

Así es. A partir del 2011, el Presidente Felipe Calderón ganará la cantidad de 198 mil pesos mensuales por sus servicios a la Nación. Algo así como 38 mil pesos más que lo percibido en el presente año.

¿Va a recibir usted algún incremento salarial? ¿O pertenece a esa lastimosa mayoría a la que los patrones pidieron “apretarse el cinturón” ante la crisis?

El desproporcionado incremento salarial al presidente representa una auténtica ofensa a la sociedad mexicana, a la que nuestros políticos constantemente piden “comprensión” y “austeridad”.

Ofensivo cuando miles de trabajadores han visto mermados sus ingresos por los famosos “paros técnicos”, eso cuando no han sido víctimas de un recorte de personal en sus respectivas fuentes de trabajo.

Por supuesto que el caso del Presidente Calderón es de llamar la atención, pero tampoco los señores gobernadores, diputados, senadores ni alcaldes o regidores tienen mucho qué recriminar en ese sentido: los salarios y prestaciones en el servicio público están fuera de la realidad, y no de a gratis, aunque a muchos de ellos los moleste, hemos calificado reiteradamente a la fauna gobiernícola como “Los Padrotes de la Patria”. Se lo tienen bien merecido.

Así que, señores diputados, señores alcaldes, señores gobernadores… ahórrense los discursos.  Nos ha quedado claro. La verdad es que en el tema presupuestal, ustedes ni nos ven ni nos oyen.  Nos ha quedado claro.

DE BOTEPRONTO: Y la pregunta del momento es…. ¿cuántos alcaldes electos claudicarán de la encomienda de aquí a enero, ante el recrudecimiento de la violencia? Por lo pronto, los ojos de la opinión pública nacional e internacional están puestos  en localidades como Mier, Nueva Ciudad Guerrero, Valle Hermoso, San Fernando e Hidalgo, entre otras. ¿El relevo de mandos podría devolver la tranquilidad a esos territorios? De  momento, esa pregunta no tiene respuesta…

Por el momento es todo. Agradezco sus comentarios en mi correo electrónico: miguelisidro@vanguardiamorelos.com. O si prefiere, sígame en Twitter: @miguelisidro     

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