Un gobierno es siempre recordado por lo bueno o por lo malo, por sus aciertos o por sus errores, por el estilo de gobernar y, sobre todo, por la infraestructura si es visible...
Por: Javier Rosales Ortiz15/11/2010 | Actualizada a las 12:46h
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Un gobierno es siempre recordado por lo
bueno o por lo malo.
Por sus aciertos o por sus errores, por el estilo de gobernar y, sobre todo,
por la infraestructura si es visible.
Qué mejor para un gobernante levantar la mirada a su paso por un municipio para
contemplar una obra de su autoria y sentirse orgulloso o decepcionado.
Reflexionar si era eso lo que sus gobernados le demandaron cuando se
comprometió a modificar el rostro de su estado.
Analizar si cumplió con lo que prometió o si algo se quedo en el tintero.
El cierre de los seis años de gobierno de Eugenio Hernández Flores, en
Tamaulipas, está en puerta y todo apunta a que no ha decepcionado al pueblo,
según se desprende de diversas encuestas y de los comentarios callejeros, que
son el mejor pulso para medir el trabajo de una administración.
Son esas encuestas y los comentarios los que se unen para concluir que al
gobierno de Eugenio lo caracterizo la firmeza en todos los sentidos.
La firmeza para ordenar la construcción de obras que le pintaron con un nuevo
color al rostro a Tamaulipas a nivel nacional e internacional y que están allí,
imponentes, sólidas y que son apreciadas por quien vive aquí.
Que dan una idea de lo difícil que fue que Eugenio tocara puertas con la mano
adecuada para que la federación inyectara de recursos a Tamaulipas, un estado
que hoy luce pujante, altivo y consolidado.
Un Tamaulipas donde su fortaleza radica en los programas que se impulsaron en los
sectores ambientales, de asistencia social, en comunicaciones, de gobierno, en
desarrollo rural, en educación, en el área urbana, en salud, en servicios
básicos, en turismo y en infraestructura vial, entre muchos otros.
En lo ambiental, porque Eugenio impulsó con visión la construcción de un parque
eólico en San Fernando para el ahorro en los costos de energía de los
municipios y del propio gobierno estatal.
En asistencia social, porque con nueva infraestructura se atiende adecuadamente
a los grupos vulnerables como los adultos mayores y los problemas de
drogadicción en 16 municipios de Tamaulipas mediante la edificación de villas,
gimnasios y centros de rehabilitación.
En el sector gobierno, porque se construyo un nuevo recinto para el poder
legislativo, mientras que para el poder judicial hoy luce nuevo el palacio de
justicia de Nuevo Laredo y el Supremo Tribunal de Reynosa, Altamira y Victoria,
así como los juzgados en Río Bravo. Destacan, además, por lo moderno y
funcional, los edificios del registro civil, la oficina fiscal y el instituto
registral y catastral, pero sobre todo la nueva torre gubernamental que
albergara a diversas secretarias que operan con edificios viejos y rentados.
Y para una atención ciudadana con calidad sobresalen las ampliaciones del
Complejo de Seguridad Pública y de la Procuraduría de Justicia, los polideportivos y
los centros regionales de Protección Civil.
En desarrollo rural, porque impulsó la comunicación y el transporte en las
zonas rurales y el fomentó a la inversión privada en ese ramo.
En educación, porque mejoro el aspecto de los planteles educativos, la
construcción de institutos y la infraestructura dedicada a la investigación.
En fortaleza urbana, porque se construyó el parque bicentenario aquí, el parque
cultural de Reynosa, tres centros de convenciones, el Polyforum de Ciudad
Victoria y el recinto ferial.
En salud, porque se modernizaron 283 centros hospitalarios y vieron la luz
siete nuevos, entre ellos el de alta especialidad de Ciudad Victoria.
Y en servicios básicos, turismo he infraestructura vial, porque mediante el
impulso que se le dio a estos sectores creció Tamaulipas.
Serán los tamaulipecos quienes califiquen la labor del gobernante.