Cierto resulta que la banca ha utilizado recursos poco claros para recuperar la cartera vencida que por años ha arrastrado, y que en gran parte formó un “todo” de aquel rescate bancario que evitó que algunos...
Por: Carlos Santamaría Ochoa12/11/2010 | Actualizada a las 16:38h
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Cierto resulta que la banca ha utilizado recursos poco
claros para recuperar la cartera vencida que por años ha arrastrado, y que en
gran parte formó un “todo” de aquel rescate bancario que evitó que algunos se
fueran a la quiebra, absorbiendo precisamente la deuda de muchos mexicanos.
Curiosamente, en las listas de los deudores aparecía
gente muy importante y pudiente económicamente, sin embargo, les fueron
condonados adeudos multimillonarios, y la banca, nada carente de inteligencia,
se dedicó a hacer cobranza en los pequeños deudores, esos que sacamos una
tarjeta, un crédito para carro o para una vivienda. Los millones de mexicanos
que quedamos atorados en la deuda producto de la gran crisis del país hemos
tenido que enfrentar esta situación.
Viene una nueva época para la banca mexicana, y es cuando
algunos desaparecen y conforman otros. Hoy, prácticamente formada por bancos
que tienen su origen en otros lares: Scotiabank, en Canadá, Santander, en
España, HSBC en Londres, o BBVA también en la Península Ibérica, por citar
algunos. Quedó Banorte como institución mexicana aparentemente única, sin
olvidar a Banamex, cuya paternidad se ubica en la Unión Americana.
En esta época, comienza la recuperación de cartera que,
según nuestras fuentes, está fuera de contexto por el tiempo que ha
transcurrido y que hace ilegal la cobranza después de varios años. Dicen los
que saben que está registrada esta gran deuda como pérdida en los bancos
involucrados, pero han dado en establecer mecanismos de coerción para recuperar
una parte.
Así nacen oficinas de abogados que nos han hostigado a
los mexicanos a toda hora, cualquier día y con cualquier cantidad de palabras
obscenas, amenazas y demás, que también llegan por vía del correo.
Esto ya es ilegal, aunque de hecho, siempre lo ha sido,
porque no se permite según la ley y la Comisión Nacional Bancaria y de Seguros
el acechar y presionar al cliente en la forma que lo hacen estos pseudo
abogados, dedicados a la amenaza y el insulto.
De esos casos podemos documentar miles, y también
documentar que la autoridad competente no había hecho nada por castigarlos.
Ayer se conoció la noticia de que la autoridad mexicana sancionará tanto a
bancos como a esas “oficinas” de “abogados” que se han dedicado a burlar a las
familias mexicanas.
De hecho, algunos de estos “despachos” trabajan en
domicilios particulares, es decir, un “vival” se dedica a amenazar con un
membrete del tamaño del mundo, y más aún: se conciben como los que perdonarán
la deuda contraída y que suma intereses millonarios, lo que es ilegal a todas
luces.
¡Qué bueno que las autoridades han puesto atención en este aspecto que pese a
tener pocas denuncias, es un mal muy generalizado en instituciones bancarias
del país, pero grave porque se deja la cartera vencida en manos de auténticos
delincuentes, patanes y cobradores de poca monta que no tienen la mínima idea,
ni de la ley, pero tampoco de las relaciones públicas o el trato con la gente.
Dice la noticia que la reincidencia de estas prácticas de
cobranza costarán a la banca multas de hasta un millón de pesos según la
declaración del presidente de CONDUSEF, que es la Comisión para la Protección y
Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, aunque dicho sea con toda
honestidad, es precisamente esta virtud de la que carecen algunos funcionarios
de esta dependencia, quienes se prestan al juego de los bancos y muchas veces
hacen hasta lo imposible por lograr el cometido de los que quieren recuperar
–muy lícito- su dinero, pero que no tienen los medios adecuados para lograrlo
–muy común-, convirtiendo lo anterior en una práctica ilegal.
Hay que mencionar que la Asociación de Bancos de México
ha recibido muchas denuncias al respecto y han decidido depurar a los
proveedores del servicio de cobranza, dando de baja a esos despachos que
recurren a métodos inadecuados.
Los abogados llamaban en la madrugada y a cada rato,
hostigando y amenazando a más no poder. No entendemos qué ganaban con eso, pero
lo bueno es que están a punto de desaparecer los hombres que con poca ética y
nada de vergüenza se dedican hace tiempo a esta mala práctica.
Finalmente hay que comentar que también algunos bancos
recurren, a través de los llamados “Call Center” a esta práctica que a la fecha
podría costarles un buen dinero, pero también sanciones administrativas o
judiciales.
Es un buen paso, sin lugar a dudas, porque los que en
alguna época de nuestra vida tuvimos problemas con un banco y sufrimos el
embate de esos vividores y delincuentes con título tendremos la certeza de que,
al menos en esta medida, el gobierno está tomando cartas en el asunto.
Claro, ya vamos de gane, ya solo falta que solucionen o
atiendan los mil y un problemas del México de 2010.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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