No tenemos la cantidad, porque por lo general no se maneja, pero no tenemos duda de que el trabajo que lleva a cabo el gobierno en la capital es realmente...
Por: Carlos Santamaría Ochoa09/11/2010 | Actualizada a las 15:59h
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No tenemos la cantidad, porque por lo general no se
maneja, pero no tenemos duda de que el trabajo que lleva a cabo el gobierno en
la capital es realmente estupendo en materia de reconstrucción de vías de
comunicación. Cierto, y hemos de confesarlo, a nadie nos gusta pasar
por alguna calle, avenida, libramiento o cualquier cosa que se le parezca, y
ser objeto de la desviación del tráfico por ninguna causa, llámese obra,
accidente, retén o lo que pueda imaginar el lector. A partir de los eventos meteorológicos que afectaron
severamente al país, en la capital vimos la consecuencia de ello transformada
en mil y un agujeros en las calles: baches, zanjas o como le quiera llamar, el
caso es que teníamos que ir a vuelta de rueda prácticamente para poder llegar a
cualquier destino, y las palabras altisonantes estaban a flor de piel cuando
por distracción, falta de precaución o por otro motivo llegábamos a caer en
esos agujeros impresionantes. Sabemos que los eventos meteorológicos no son
consecuencia de ningún mal gobierno o movimiento revolucionario, ni por
cuestión enviada a través de esos diputados que se carga de repente la
oposición; tampoco los envían los malos líderes sindicales: simplemente, llueve
mucho y ya, y las consecuencias afloran. El gobierno municipal comenzó un trabajo muy
impresionante desde los primeros días, sin embargo, fuimos quizá injustos
porque no veíamos avance. Recordemos que la reconstrucción implicó calles,
banquetas, jardines, camellones y otros daños. No se comenzó con las calles ni
eran éstas las únicas afectadas. Recordamos los trabajos sobre la avenida Francisco I.
Madero o por el Boulevar Praxedis Balboa desde hace ya varios meses. Hoy, el panorama es otro. El apoyo y coordinación de los niveles de gobierno nos
permiten ver otra cara de la Victoria de nuestros amores. El gobierno municipal ha echado mano de los recursos que
tiene, y que han sido muy fuertemente apoyados por el gobierno del estado, así
como algunas partidas para estos casos que destina el gobierno federal. El
resultado: tenemos mejores calles, y todos los días las cuadrillas ya cierran
una calle para dejarla en buen estado, ya están en la aledaña o ya están en la
avenida de enfrente. Eso, para ser justos, debe ser mencionado y aplaudido,
aunque finalmente, la labor de las autoridades no tiene que aplaudirse, porque
para ello han llegado los servidores públicos. No esperen que se les aplauda,
pero sí que se reconozca su esfuerzo por dotar de mejor infraestructura a la
ciudad. Recordemos, fueron miles de metros cuadrados los dañados
y la gente humanamente no puede estar en dos o tres sitios al mismo tiempo, por
lo que tenemos que entender que si están hoy en una calle no podrán atender la
de nuestra casa. Turnos, poco a poco… tiempo al tiempo. Y claro, cuando nos desvían, sobre todo en las llamadas
“horas pico” que son las de entrada y salida de escuelas y trabajos, el tráfico
se torna imposible prácticamente porque, por un lado, hay arterias que
funcionan a menos de su capacidad por las obras de reconstrucción; por otro
lado, la inconsciencia de la gente que maneja y se siente dueña del mundo, de
la calle y de sí mismos y somos egoístas y necios para manejar, cafres y
distraídos, y por último, la notable ausencia de los señores de las
motocicletas que, seguramente estarán en algún crucero coleccionando boletas de
incautos que rozarán apenas los cincuenta y tantos kilómetros por hora, pero
que son buena carnada para la colección de infracciones, y acumulación de
comisiones por multas. Pero la verdad, el trabajo que encabeza –o coordina- en
la capital el alcalde Arturo Diez Gutiérrez Navarro es sorprendente en materia
de reconstrucción de arterias, y como dijimos antes, sería injusto no
reconocerlo. Cierto que hemos dicho muchas cosas cada uno de nosotros,
quizá arropados por la desesperación de ver que nuestras calles estaban
prácticamente “hechas queso”, pero ya se está viendo la mano. No podemos dejar de reconocer el trabajo y el invaluable
apoyo del gobierno de Eugenio Hernández Flores quien, en su último año de
administración estatal, está haciendo cuanto le es posible por dotar a Victoria
de una buena infraestructura, lo que se agradece sobremanera, y como parte de
esta tierra tan especial, se disfruta, porque pasar por sus calles y avenidas
transitando o caminando sin necesidad de luchar con los enormes pozos no es una
casualidad: alguien está haciendo algo por ello, y debemos verlo con los mismos
ojos críticos de antaño. Decía un viejo periodista del Distrito Federal que: “ni a
favor, ni en contra, sino con objetividad”, y en este caso, no queremos
pronunciarnos por un aplauso inmerecido o un reclamo injustificado, sino con el
hecho de ver claramente la obra de vialidad que se construye en la entidad, y
el efecto que estará causando en todos nosotros. Ya no sufrirán nuestras suspensiones ni llantas, no más
tiempo perdido esquivando agujeros. La cosa está cambiando, hay que darle su tiempo
para que se pueda completar la obra, nada más. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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