Para bailar se pinta solo. Basta el más leve sonido guapachoso para que su cuerpo reaccione con su famosa quebradita de cadera que tanto agrada...
Por: Javier Rosales Ortiz09/11/2010 | Actualizada a las 14:10h
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Para bailar se pinta solo. Basta el más
leve sonido guapachoso para que su cuerpo reaccione con su famosa quebradita de
cadera que tanto agrada a las mujeres allá en su pueblo. El baile y la música los lleva adentro, no
en vano formo parte del ballet folclórico de Amalia Hernández, como él lo confesó
en una ocasión. Baila y, bien, por eso no pierde la
oportunidad de presumir esa habilidad en todo evento público, porque sabe que
es como un ingrediente necesario para aumentar su popularidad. Criticado por pocos y adorado por muchos, el
está conciente de que la política baila al ritmo de la música y que nada le
cuesta a un líder regalarle unos pasitos a sus admiradoras que también sirven
para relajarse y para paliar el estrés, sobre todo si se trata de “El
Chúntaro”, su melodía preferida… El es el gobernador estrella de algunos
canales de televisión porque baila y porque cae bien con su franqueza
espontánea, con su sonrisa sincera y por su carisma. Es, también, un hombre de carácter fuerte,
nada tímido, sino que le pregunten al presidente de México, Felipe Calderón
Hinojosa, quién no ve con buenos ojos el que se levante de su asiento para
demostrar su inconformidad en algunos eventos en el que el mandatario ha sido
la cabeza. Y es arrojado porque nunca ocultó la cara
durante la tragedia de la mina Pasta de Cochos, en Nueva Rosita, por el
contrario ejerció una férrea defensa de los derechos de los mineros y de sus
familias frente a la indiferencia del gobierno federal. Es un gobernante diferente, nada parecido a
Manuel Cavazos Lerma, de Tamaulipas, cuya fama por el baile se remitió solo a
lo local, porque sus dotes como bailarín nunca acaparó la atención de los
medios nacionales. Hijo de profesores, él hasta se hizo
merecedor de que el cantante Celso Piña le compusiera una canción en la que lo
coloca al nivel de un auténtico revolucionario por ser frontal, por ser poco
cuidadoso en sus declaraciones, en fin por ser rebelde. Como Jefe del Ejecutivo de Coahuila ha
llevado a ese estado a los primeros lugares de progreso con su programa
Gobierno, Salud y Sociedad, por eso se le ubica entre los tres primeros
gobernadores más productivos de la república mexicana. Como cabeza de Coahuila él ha promovido programas
muy vistosos como uno mediante el cual le entrega 250 pesos mensuales a cada
familia necesitada, por eso y por otras cosas rápidamente se echa a la bolsa al
pueblo. El es Humberto Moreira Valdez, un
gobernador que en Coahuila su gente lo identifica como “raza” porque no es
afecto a las poses, pero si al relajo sano, por eso sigue aglutinando
seguidores y se perfila rápidamente como candidato único a la dirigencia
nacional del PRI, a donde llegaría dispuesto a modificar el estilo de hacer
política. Eso, sería sano porque frente al rostro
duro, inexpresivo y agresivo de Beatriz Paredes Rangel, el de Humberto le
inyectaría frescura a un partido que busca incansablemente conquistar otra vez
la presidencia. Humberto estuvo aquí y se entrevistó con el
gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, quien seguramente ordenó que
pare la música, para que nada distrajera a su visitante. De igual manera Humberto ya habló con
Enrique Peña Nieto, el prospecto más firme para llegar a la candidatura de la
presidencia por el PRI. El, el “gober bailarín”, inició una jornada
para buscar el apoyo de sus similares en los estados y por lo pronto ya Eugenio
le apretó la mano. Juntos, Enrique y Humberto, son garantía de
triunfo en el proceso del 2012. Por eso ya se frotan las manitas para
acariciar la victoria. Correo electrónico:
anecdotariorosales@hotmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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