Son muchas las explicaciones y hay una sola realidad política: el poder, para quien lo tiene, es la posibilidad de alcanzar metas que sin el serian imposibles; metas de prestigio, de riqueza, de influencia...
Por: Melitón Guevara Castillo08/11/2010 | Actualizada a las 10:54h
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El poder marea,
el poder crea una adicción, el poder se ejerce, es un juego de suma cero.
Son muchas las explicaciones y hay una sola realidad política: el poder, para
quien lo tiene, es la posibilidad de alcanzar metas que sin el serian
imposibles; metas de prestigio, de riqueza, de influencia. Sentirse poderoso,
fuerte y, en ocasiones, hasta casi invencible. Basta ver a dos que tres líderes
políticos, para observar, la obsesión por el poder.
La lucha por el poder se prolonga. Al menos, en relación con la elección del
pasado 4 de julio, aun no concluye: Marcia Pérez Cantú, y correligionarios del
Tribunal Electoral, tiene la oportunidad de saborear el poder; decidir sobre
una elección, asignar diputaciones locales al resolver impugnaciones. Ricardo
Gamundi como Javier Garza de Coss están, prácticamente, desesperados, ante la lentitud
para resolver.
Hay un antecedente: hace tres años la decisión final fue un 28 de diciembre; muchos,
incluso, pensaron que la información de que Noé Rodríguez y Blanca Anzaldua Nájera
se quedaban sin diputación local, era una inocentada. Y no, fue una decisión
del Tribunal Electoral. Así esta elección puede tener por esas fechas el
desenlace final: ¿ganara más diputaciones en el escritorio el PAN? ¿Las perderá
el PRI o sus aliados?
Es tanta la obsesión por el poder, por quedarse con él, por hacerlo patente,
que Ricardo Gamundi –ante la proximidad de un nuevo jefe político-, se apresura
a recordar que su periodo termina hasta el 2013; y que en este momento está
brindando apoyo y asesoría a sus homólogos de entidades que pronto tendrán
elecciones locales. La regla sexenal es que, a partir de un nuevo jefe
político, también hay nuevo líder partidista. Gamundi llego con “Eugenio” y,
obvio, con el tendrá que irse.
La obsesión por el poder no distingue la geometría política, ni colores ni
ideología. De ahí que Alfredo Dávila Crespo alborote el gallinero panista; le
recuerde a Francisco Javier Garza de Coss, que su poder partidista tiene un
plazo, hasta mayo del 2011. Sin embargo, desde hace buen rato, más de uno se está
preparando para ser el sucesor. Son 6, dice Crespo Dávila, y de Victoria –se
cuenta-, Leonor Sarre ya esta mas que lista.
Seis quieren el poder de Garza de Coss y este, ni sufre ni se acongoja, está
muy ocupado en cobrar facturas políticas a sus correligionarios que en la
elección anterior le dieron las contras. De ahí que, este fin de semana, su
“boletín”, consigno que expulsaron a 100 traidores y que ya se habían ido 120.
Purga, en todo caso, como una muestra de lo que puede hacer con el poder
partidista en sus manos.
Conquistado el poder, saboreado su ejercicio, nadie se resiste a perderlo. Cíclicamente
el gobernador en turno, al igual que un Presidente, sueña con trascender e,
incluso, prolongar la posesión de poder. De ahí que, siempre, se especule sobre
si tienen o no posibilidades de la candidatura presidencial, de alcanzar la
dirigencia del partido.
En este sentido, resulta evidente que Eugenio Hernández –o los miembros de su círculo
íntimo-, han sido más prudentes: no han especulado, externado, ambiciones de ir
más allá del 31 de diciembre; aunque, eso sí, mucho se especula sobre quien, o
quienes, del actual gabinete puede tener posibilidades de “repetir”. Incluso,
en una columna política local, se da por sentado que prácticamente todos los
actuales secretarios tienen “meritos” para repetir.
En una democracia el poder se ejerce por periodos establecidos en la ley. Hay,
sin embargo, un poder no formal, que trastoca plazos: Ricardo Gamundi y
Francisco Javier Garza de Coss pueden dejar, mucho antes, su liderazgo
partidista. Por una decisión política, como esa que obliga a Cesar Nava a no
buscar la reelección en el liderazgo nacional del PAN; O por la presión de sus
propios compañeros, tal y como sucede en el caso de Garza de Coss.
Da la impresión que la vida política, tanto de Gamundi como de Garza de Coss, está
por concluir.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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